Qué falso es el FIFA

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Fueron los juegos de fútbol una de las cosas que hicieron la Playstation 2 la máquina de producir dinero que luego fue. Apareció todo un grupo de gente que el único juego que se compraba era “el FIFA” de cada año, jugando con amigos los fines de semanas antes de salir por ahí. Los piques, la competitividad, las coñas, las humillaciones, las victorias de pura potra: todo lo bello y bonito del fútbol pero además sin cansarse y con amigos. No es raro que la serie FIFA venda como churros: es para demasiada gente algo que lleva en sus vidas desde la adolescencia, con el añadido de pequeños cambios cada año.

Que el juego es un sacacuartos que evoluciona a pasos de tortuga es de sobras sabido. Cualquiera que vaya jugando cada unos cuantos años podrá decirlo: cambia algo la forma de defender, cambia algo qué tipos de jugadas te garantizan más goles pero en esencia tienes el mismo botón de tiro, el mismo de pase corto, el mismo de pase por alto y el mismo de pase al hueco. Actualización de plantillas, algún cambio pequeño y chimpún: más euros para la saca. Desde que la serie FIFA asimiló y perfeccionó las mejores cosas de su competidor del pasado, la saga Pro Evolution Soccer, podemos decir que es El Juego de Fútbol, así, con mayúsculas. No por bordarlo en todo: es que no tiene competencia real. Casi nadie sabría decir sin recurrir a internet cinco videojuegos de fútbol que hayan salido este año.

Como catador de las últimas tres entregas de “el FIFA” vamos a poner los puntos sobre las íes y hablar de las cosas que siguen dando dentera (o no) del videojuego.

1.- Los porteros. Decían que este año habían aumentado su inteligencia artificial, que actuaban más como porteros profesionales y demás. Lo que uno puede encontrarse es que la mayoría son incapaces de parar balones por encima de su cabeza, pasándoles entre los brazos en alto. Tiros que van ajustados al poste los siguen con la mirada a ver qué tal. Se tiran después de que el balón ha pasado la línea de gol. Salen poquísimo de debajo del larguero. La sensación es que casi todos son ex-porteros que pasan de todo y están donde están para trincar pasta. Como aspirantes a delincuentes y chupopteros que somos no podemos sino estar con ellos.

2.- Las medias. Los jugadores tienen unas puntuaciones en velocidad, aceleración, físico, tiro, etc. Y luego las famosas medias, la puntuación que te dice si un jugador es de media mejor o peor. Estas medias cambian a lo largo de la temporada en función de cómo lo hace el jugador en el mundo real, pudiendo bajar mucho o subir mucho. Es una de las cosas que más discusiones genera del juego: la puntuación media en el FIFA. Esto daría para un libro, pero los jugadores ingleses han sido históricamente sobrevalorados. No queréis saber qué media ha tenido normalmente un señor tronco como John Terry o las medias monstruosamente altas de David Seaman en su época. La selección inglesa ha tenido puntuaciones medias que no se correspondían ni de lejos con su desempeño en las fases finales de eurocopas o mundiales. Eso sigue igual.

3.- La velocidad. Tenemos ocho millones de características, pero un jugador lentorro nos lastrará muchísimo. Y uno rápido y que tenga aguante, aunque peor, resulta decisivo. En cada FIFA hay un jugador que por su velocidad y tiro es casi imparable. Siempre hay alguno que “rompe” el juego. A veces un jugador con media alta es insufrible por que se la quitan por pura lentitud. Jugando con gente por internet yo me he encontrado equipos de velociraptores sin técnica que te dan por todos los lados sólo con velocidad y aguante físico. En definitiva, es evidente que el grandísimo Fabio Capello está detrás de este asunto. Viva el fútbol italiano y muera el fútbol moderno.

4.- La técnica. Los primeros FIFA eran un sin dios en el que todos los jugadores, incluso los Julio Salinas de la época, eran capaces de cabriolas y regates que ríete tú de Zidane o Messi. Con los años se puso algo de orden y se limitó el tipo de regates que podía hacer cada jugador en función de su técnica. Aunque no sé, la verdad es que aunque sí se nota algo en los controles de balón si el jugador es bueno tampoco es que me da la sensación de que sea TAN decisivo. Todos se giran muy bien con balón, demasiado en casos como centrales de equipos de la parte baja de la tabla. Funciona así muy bien lo de girarse todo el rato y dar pases cortos a la opción más fácil, obligando al otro equipo a presionarte y así generar espacios. Es decir, aquí metieron mano Luis Aragonés y Guardiola. Es una triste concesión al lamentable fútbol moderno.

5.- Inexistencia de “el otro fútbol”. Es la esencia de la vida. No hay democracia sin monopolio de la violencia por parte del estado. No hay paz sin garantías de poder dar buenas yoyah al que intente cargársela. La vida es, tristemente, así. El fútbol no es una excepción, y no puedes ganar absolutamente nada sin al menos un par de asesinos que siempre se salgan con la suya y casi nunca sean amonestados. Todos los Hierro, Redondo, Xabi Alonso, Busquets, Dani Alves, Gabi, Godín, Otamendi, Mauro Silva, Dunga, Makelele o Gattuso. Esa gente es la que te permite meterte en el fango y anular a las bailarinas del equipo contrario que se creen que esto va de divertirse y no de ganar. Gente con cabeza que sabe cómo hacer faltas sin que se las piten o sin recibir tarjeta. La mayor parte de los éxitos de los equipos se basan en este tipo de gente, que permiten a las bailarinas del propio equipo lucirse (Iniesta, Benzema, Bebeto o Pirlo). Pues bien, esto en el FIFA no hay manera de hacerlo. Ni juego subterráneo ni picar al contrario ni nada de nada. Ya no hablamos de fingir agresiones o faltas. Prácticamente no hay equivocaciones arbitrales y es todo de un aséptico que espanta. Es la idealización buenista del fútbol. Si acaso los penaltis si que son injustos a veces (fruto más del chapucero motor de colisiones entre jugadores más que de decisiones injustas).

6.- Golear al madrí y al barça está chupao. El Real Madrid, el Barça, cualquier equipo grande: juegan de un modo suicida, dejando unos espacios que hacen terriblemente sencillo jugar a balones largos y machacarles. Es muy normal meterles tres o cuatro, incluso en su casa. Lo fastidiado de verdad en este juego son los Granadas de la vida: se te cierran y es complicadísimo meterles el primero. Pero complicadísimo. Y es vergonzosamente normal que te metan un gol de cabeza antes del descanso o al final del partido. Es decir, que los partidos contra equipos grandes suelen ser mucho más sencillos que contra equipos pequeños. Los Sevilla o Villareal de turno son un infierno: no atacan como los grandes (no tienen tantos espacios al atacarles) y además te clavan goles que da gusto. Los equipos “de Europa League” son peligrosísimos, lo más duro que te puedes echar a la cara. Como amantes de las conspiraciones queremos creer que es una medida de la UEFA para potenciar ese trofeo de la galleta que oficialmente tiene el nombre de “Europa League”.

Aún y con todo, para jugar con amigos y reírse con goles fallados, goles de potra, fallos inexplicables y demás sigue siendo impagable. Por falso que haya sido y que seguirá siendo una temporada.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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