Reseña de La Guerra del Infinito: El día después. Resurrección

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Introducción

¡Bienvenidos Starlinmaníacos! ¡Bienvenidos a nueva reseña del Gran Maestro Cósmico! La referencia friki me ha salido sin querer pero ha quedado bien. En el décimo tomo de la Colección Jim Starlin, publicada por Panini Cómics, recopila Silver Surfer: Homecoming (91) y Silver Surfer/Warlock Resurrection #1-#4 (93). Novela Gráfica y Serie Limitada respectivamente, que supusieron un breve retorno de Jim Starlin a Silver Surfer. Además, como preludio al material mencionado, el tomo La Guerra del Infinito: El día después. Resurrección comienza con Quasar #41-#43 (92-93). Una saga de tres partes en la que Mark Gruenwald y Andy Smith recuperan al entonces Protector del Universo, Quasar, desaparecido tras los sucesos acontecidos en la Guerra del Infinito. ¡Vamos allá!

¡Pobre Quasar, muerto tres veces!

Digamos que Gruenwald cogió a un personaje de tercera fila, Marvel Boy, le puso otro nombre, Quasar, y, poco a poco, fue dándole un papel más relevante en la parte cósmica del Universo Marvel, hasta convertirlo en el sucesor del Capitán Marvel como Protector del Universo. Sin ir más lejos, Wendell Vaughn, Quasar, tendría como mentor a Eón, la misma entidad cósmica que entrenó a Marvel y, además, recibiría las Bandas Cuánticas, las armas oficiales de los Protectores del Universo, con las que podía hacer de todo. Desde abrir portales para teletransportarse de un lugar a otro del Cosmos Marvel, hasta crear todo tipo de objetos y armas, en claro homenaje a los anillos de los Green Lanterns de DC Comics. Eón le instruiría tanto en el uso de estas como en la Conciencia Cósmica, otro de los atributos de los Protectores del Universo. Por el camino se unirá a Los Vengadores, tras ayudarles a derrotar a una olvidable amenaza cósmica.

La prueba de fuego de Quasar y el canto de cisne de Gruenwald en la colección vendrá con la saga Colisión Cósmica, dibujado por un primerizo pero espectacular Greg Capullo, donde el Protector del Universo se enfrentará a la gran amenaza a la que Eón le había estado preparando. Se trataba del híbrido humano desviante Maelstrom, que se presenta como el campeón del Olvido, una especie de hermano de La Muerte. Así Gruenwald coge de nuevo a otro personaje de tercera fila, en este caso un villano, Maelstrom, y lo presenta como el opuesto del campeón de la vida, que es Quasar. Le otorga una personalidad, un poder y un ingenio tal a Maelstrom, que logra someter a Quasar, matarlo y arrebatarle las Bandas Cuánticas. Maelstrom llegará incluso a encararse con Thanos, una vez obtiene el poder y la confianza suficiente para servir a Olvido hasta sus últimas consecuencias.

Quasar conseguirá sobreponerse y, tras reafirmarse como avatar de la entidad Infinito, es decir como Campeón de la Vida y Protector del Universo, se enfrentará a Maelstrom, su opuesto. Tras esta batalla Wendell volverá a la vida, más seguro de si mismo y de su misión en el Cosmos, a lo que ayudó un memorable encuentro espiritual con el difunto Capitán Marvel.

Una pena que Colisión Cósmica no tenga el reconocimiento que se merece. Fue una saga cósmica que tuvo la mala suerte de coincidir con El Guantelete del Infinito, que la eclipsó. Dado que Quasar no era un personaje cósmico que le interesase demasiado a Starlin, no se le ocurrió nada mejor que hacer que Thanos le reventará las manos a Quasar, Bandas Cuánticas incluidas, minimizando la importancia que Gruenwald le había dado a las mismas. Ahora entenderás porque Quasar hizo aquel comentario de “Otra vez no, cuando Thanos le reventó las manos y luego lo mató. Apenas acababa de volver a la vida en su colección y ahora lo volvían a matar.

No sería la última vez. En La Guerra del Infinito, el Magus lo mataría de nuevo, por lo que Gruenwald tuvo que volver a devolverlo a la vida, por segunda vez, en su cabecera. A favor de él hay que decir que tuvo la suficiente originalidad para hacerlo de forma diferente a como lo había hecho en Colisión Cósmica. Una pena que esta saga no haya sido reeditada en esta Colección de Jim Starlin, donde sólo se han vuelto a publicar números directamente relacionados con el Guantelete y la Guerra del Infinito, de menor calidad. En el caso de este tomo, podemos leer cómics vinculados a La Guerra del Infinito, Quasar #41-#43 (92-93), dibujados por un competente Andy Smith.

El regreso de Starlin a Silver Surfer

Como ya he comentado en la introducción, la Novela Gráfica Silver Surfer: Homecoming (91) y su secuela, la serie limitada Silver Surfer/Warlock Resurrection #1-#4 (93) suponen en regreso de Starlin a Silver Surfer en forma de proyectos independientes a la cabecera principal del Surfista Plateado.

En Silver Surfer: Homecoming (91), con lápices de Bill Reinhold, Starlin retoma una de sus temáticas favoritas. La de los falsos paraísos, mantenidos por supuestas divinidades benévolas que, a la hora de la verdad, no son más que tiranillos que no soportan ninguna intrusión o presencia ajena que perturbe su supuesta utopía. Utopía que, al final, no es más que la manifestación de un perverso ego, alimentado por sus manipulados seguidores.

Silver Surfer/Warlock Resurrection #1-#4 (93) es una especie de continuación de Silver Surfer: Homecoming no sólo guionizado sino también dibujado por Starlin. Quien, desde su vuelta a Marvel en los noventa, no había intervenido en la parte artística de ninguno de sus proyectos. Lo que es toda una alegría a la vista.

Si bien la historia no llega a la sofisticación de Homecoming es una lectura entretenida, que da que pensar sobre temas como el amor y el deber. Por amor Silver Surfer decide aliarse con Warlock y su Guardia del Infinito para liberar el alma de su amada Shalla-Bal de las garras de Mephisto. Lo que le hará contraer una deuda con estos. Algo que no le agrada demasiado ya que el carácter noble e idealista del Surfista no casa demasiado bien con la forma de ser y actuar del enigmático Adam Warlock, siempre más racional y pragmático. Además las circunstacias de Homecoming, que permitieron a Silver Surfer y a Shalla-Bal estar juntos, ya no se dan por lo que el deber de ella con su pueblo y de él con el cosmos les obliga a ir por caminos diferentes, renunciando a su amor. El pobre Norrin Radd siempre está marcado por la tragedia.

Valoración final

Lo mas destacable de La Guerra del Infinito: El día después. Resurrección es la novela gráfica Silver Surfer: Homecoming. La secuela es más floja, aunque Starlin siempre arroja cuestiones que dan que pensar y a las que se les puede sacar punta. Si sólo buscas el material de la Trilogía del Infinito, este tomo no te hace falta para seguir la misma. Pero si, como en mi caso, eres seguidor del Starlin de la parte cósmica del Universo Marvel de los noventa, entonces creo que este tomo no te defraudará.

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el autor

Friki del Cómic en particular y de la Cultura Pop en General, Administrador y Bloguero de Las Cosas que nos hacen felices. Licenciado en Filosofía, Máster en Gestión Cultural. Diplomatura en desarrollo WordPress, Social Media Manager, Community Manager, Content Manager y Bloguero de una Institución Cultural Universitaria y miembro fundador del blog de Cultura Pop DYNAMIC CULTURE (www.dynamicculture.es). Cursos de S.E.O., Analítica Web, Community Manager y Marketing de Contenidos. Siempre aprendiendo y tratando de encontrar mi lugar en la vida, intentando disfrutar con lo que hago para que merezca la pena.

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