Reseña de Philémon, un clásico divertido, absurdo y surrealista

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Me ha gustado Philémon. Me ha gustado mucho. Se que no se debe empezar una reseña con esa frase, o por lo menos es lo que nos enseñaban en el colegio. Sin embargo, la obra de Fred se lo merece y creo que el autor estaría de acuerdo en que es una buena forma de empezar esta reseña. Philémon no es simple pero si tiene un cierto espíritu naif, un carácter juguetón y de divertimento que invita a empezar nuestra reflexión en esos términos.

Debo reconocer que, antes de la edición de ECC, no conocía la obra de Fred. Es decir, es la primera vez que leo Philémon y mi valoración no puede ser más positiva. Me gustaría que todo aquel que lea este texto saliese disparado a la librería a comprarse un ejemplar del integral de Philémon pero se que no será así. Incluso es posible que muchos, tras leerme, opten por todo lo contrario. ¿Por qué? Pues porque Philémon es una obra algo inclasificable.

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Viaje al ATLÁNTICO

El cómic nos cuenta la historia de Philémon, un joven que vive en el campo junto a sus padres y su burro parlante Anatole (aquí ya empezamos con lo inclasificable). Un buen día, Philémon cae en un pozo y va a parar a una isla desierta (más elemento raros). En dicha isla conoce a Barthelemy, el pocero que cayó en el pozo 40 años atrás y que desde entonce vive en la isla junto a Viernes, un centauro que es su fiel mayordomo (¿hemos dicho centauro?). Barthelemy le cuenta a Philémon que dicha isla es la letra A de la palabra ATLÁNTICO que aparece en los mapas (literal). Todas las letras de esa palabra son islas en medio del mar y que se puede viajar de una isla a otra y vivir aventuras.

A partir de este argumento Fred construyó uno de los escenarios más fantásticos y surrealistas que podamos leer en un cómic. Esto convierte a Philémon en una obra no apta para todos los gustos. Si lo tuyo es el realismo, el costumbrismo o las historias que tocan con los pies en la tierra, Philémon no te gustará. Si por el contrario no tienes manías, eres de mente abierta y no te importa adentrarte en un mundo absurdo, fantástico y divertido, entonces este es el cómic que andas buscando.

Los antecedentes

Es muy fácil rastrear los antecedentes de Philémon. La propia editorial ya nos los señala en la contraportada y en los texto que acompañan este primer integral, que reúne hasta 4 álbumes del personaje. Lewis Carrol y Alicia, Jonathan Switft y Gulliver, Winsord McCay y Little Nemo y George Herriman y Krazy Kat asoman en cada viñeta y son fácilmente identificables: mundos absurdos y oníricos, personajes más absurdos todavía, situaciones doblemente absurdas y fantásticas, etc. Esto os puede dar una idea de por dónde se movía Fred a la hora de plantear sus historias.

Los herederos

Los hay. Los antecedentes son muy reconocibles. Los herederos de Philémon quizás no tanto pero existen y es inevitable que nos vengan a la cabeza mientras leemos sus páginas. Así, vemos rasgos que hemos visto en Boucq y Jerónimo Puchero, en Lewis Trondheim y Joann Sfar y La mazmorra y en Dupuy y Berbérian en El Sr. Jean. Todos recogen el testigo de Fred en cuanto a lo imposible, lo absurdo, el humor por el humor y lo onírico (el Sr. Jean quizás menos que los demás pero aun así tiene rasgos de ese humor del que hacía gala Philémon). Con esos antecedentes y estos herederos, el que los conozca podrá completar una imagen bastante aproximada de lo que es Philémon.

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Philémon, el integral

La edición de Philémon que hace la editorial ECC recoge 4 de los álbumes de la serie, ordenados de forma cronológica y a un precio bastante equilibrado (35 euros). Es a partir del segundo, El naufrago de la A, donde se inicia el mundo que dará forma a las aventuras del personaje en los álbumes siguientes. Hay que destacar dos cosas. La primera es la portada, que podemos calificar con una palabra: fea. En lugar de optar por una de las portadas originales se ha optado por un viñeta ampliada que además echa para atrás a cualquier comprador que no conozca la serie. Y es que por la portada también se vende un cómic.

Lo segundo a comentar es la cita elegida en la contraportada con la intención de motivar al posible comprador: Philémon es una obra para los amantes del surrealismo de todas las edades. Dicha cita la pronunció Art Spigelman, un autor gafapástico, que diría mi compañero Raúl Sánchez. Personalmente, veo una cita de Spigelman y salgo disparado en sentido contrario. He leído una vez Maus y en mi agenda no tengo previsto releerla en los próximos 40 años. Sin embargo, en páginas interiores encontramos las alabanzas de otro autor que sí nos obligan a comprar Philémon. Se trata del gran René Goscinny, editor de Philémon en la revista Pilote, quien describe como Frédéric Othon Théodore Aristidès, Fred, entraba en su oficina y describía la historia de Philémon ilusionado como un niño. Cualquier cosa recomendada por Goscinny vale la pena.

En resumen, Philémon es inclasificable, fantástica, onírica, surrealista, absurda, divertida y para todas las edades. Esperemos que las ventas acompañen y podamos disfrutar de los 2 integrales que quedan. Un saludo. Sed felices.

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Philémon



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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