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Stan Lee que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. O no.

Hemos perdido al Homero del s. XX, a pesar de todos sus defectos (que fueron muchos). Es verdad que el tipo tenía una jeta impresionante que le llevo a firmar cosas que no eran suyas ni siquiera al 50 % pero también es verdad que tuvo sus aciertos y que sabía reconocer el talento. Si él no hubiese llevado a Kirby de vuelta a Marvel, si no hubiese confiado en Gerry Conway, si no hubiese dado una oportunidad a Jim Steranko cuando todo el mundo reía, la historia del cómic sería hoy muy diferente. Descansa en paz, Stan Lee, si te dejan porque ahora empezaremos a ver a gente que, con razón o sin ella, no dejará de echar mierda en facebook y twitter.

Yo mismo en mi muro de Facebook, el 12 de noviembre de 2018

Si, amigos. Este post empieza al más puro estilo Stan Lee, es decir haciéndome auto-propaganda para así homenajearme a mi mismo y elevarme a centro del universo. No lo puedo dejar más claro: Stan Lee era todo un personaje, más vendedor que creador, más editor que escritor. Ojala la comparación con Homero fuese mía pero no. La hizo, hace ya unos años, un amigo que de cómics sabe un rato largo. No lo hizo solo por aquello de comparar la mitología de los héroes clásicos y los superhéroes como mito moderno sino que la cosa iba más por lo de atribuir a un único autor la creación de todo un panteón. La creencia popular asume que La Ilíada y La Odisea fueron escritas por Homero; lo que no se cuenta normalmente es que hay serias dudas de que Homero existiese realmente y si existió vaya usted a saber si realmente era uno, dos, tres o una docena. Por contra, no hay dudas de quién era Stan Lee. Sus detractores no dejan de señalar que la mejor creación de Stan Lee era el propio Stan Lee. Lo curioso es que, de forma inconsciente, sus admiradores coinciden en eso mismo.

Este señor quiere ser Stan Lee

Bajo mi punto de vista, Stan Lee era una persona como otra cualquiera, con sus luces y sus sombras, con sus aciertos y sus errores, con sus propias contradicciones. En su debe pesará siempre la controversia sobre qué creo exactamente, cuál fue su verdadera aportación a las historias y personajes de Marvel y sobretodo cómo trato a sus colaboradores. De sobra es conocida la polémica, animadversión, odio o como queramos llamarlo entre Stan Lee y Jack Kirby o entre Stan Lee y Steve Ditko, aunque, siendo realistas, la controversia vino más de la mano de Kirby que de Ditko. Jack Kirby reivindicó durante muchos años su lugar en el Olimpo Marvel, al lado o incluso por encima de Stan The Man; a Ditko toda esta movida se la traía al fresco, de hecho se fue y se aisló del mundo; por su parte Stan Lee actuaba más en su línea, es decir ahora te otorgo más reconocimiento, ahora me lo quedo yo, ahora nos damos la mano y no vale la pena pelearse por estas cosas. Pesará también la creencia de que se pasó muchos, muchos años en el dique seco en cuanto a creatividad y que vivió del cuento todo cuanto pudo.

Por otro lado, la importancia de Stan Lee en la historia del cómic, como responsable y editor de Marvel es incuestionable. Para bien (o para mal, según algunos) sin Stan Lee, Marvel no habría sido lo que es hoy en día. Su sentido del marketing, del espectáculo, del show bussines, convirtieron a una editorial de cómics en algo más, hasta el punto de que cuando abandono sus responsabilidades editoriales, su sucesor Roy Thomas tuvo la brillante idea de poner aquel Stan Lee presenta… que para muchos era garantía de calidad. Hay que entender que, para un aficionado que vive al margen de rencillas laborales y que tan solo quiere leer cómics, el hecho de que Stan Lee avalará con su nombre las historias, era señal de que esa historia sería buena. Si, es algo simplista pero creo que era así. No hablamos de cuarentones talluditos y gafapastas sino de niños y adolescentes que compraban tebeos para pasar un buen rato. Todo eso contribuyó a lo que señala Alvaro Pons en su artículo en El País, Stan Lee, el hombre que hizo de los superhéroes un mito (de los negocios):

 Es cierto que uno de esos grandes aciertos, si se le puede adjudicar algún mérito creativo, fue dirigir a los superhéroes de su editorial a la realidad, consiguiendo hacer verosímil el hecho contradictorio de que un señor o señora con superpoderes en pijama sea “más humano”; pero es probable que este éxito no sea nada comparado con otro más importante: crear la primera “red social” de la historia, el Universo Marvel, un espacio reconocible en el que los fans se implicaron con los personajes y el editor a través de correos de los lectores donde Lee charlaba con informal proximidad con los lectores, aumentando su leyenda y aprovechando para sentar las bases del cómic como eje del futuro transmedia.

Ese sentido de colegueo, de compadreo, de que La Casa de las Ideas era realmente nuestra casa, no lo hallabas en ninguna otra editorial en aquel momento. Recuerdo que, cuando Forum (Editorial Planeta) empezó a editar los cómics Marvel en España tuvo el inmenso acierto de crear su propio Correo de los lectores. No se si se dieron cuenta pero aquello fue la auténtica revolución. Para los niños y adolescentes de inicios de los 80, la novedad de que se publicasen los cómics de forma ordenada, sin retoques, acreditando a los autores, carecía de importancia en aquel momento. La verdad es que ni nos dábamos cuenta de que Bruguera y Vértice publicaban con el culo. No había internet, ni redes sociales, ni spoilers, ni información (quizás si en Madrid o Barcelona pero en el resto de España era inexistente). Nosotros íbamos a lo que íbamos, a leer historias, a emocionarnos con los personajes, a vibrar con las batallas. Sin embargo, ahora teníamos un añadido extra, un incentivo para correr a comprar el cómic: no estábamos solos en el Universo. Había más gente como nosotros, gente que preguntaba sobre si La Cosa ganaría a Hulk, que preguntaba cuándo iban a publicar La Patrulla X, si en el futuro el Profesor Xavier se rizaría el pelo o si haciendo girar una bramadera en La Malvarrosa se te abría un portal a Australia. Recuerdo que, en la soledad de un pueblo de provincias, siempre pensé que sería la hostia coincidir con más gente a la que le gustasen los cómics, hablar de nuestros autores favoritos, de qué personaje molaba más,… Qué decepción. Qué desengaño más gordo me llevé la primera vez que eso sucedió.

Correo de los lectores, contestado por el inefable Prof. Átomos

Hoy, transcurridos lo años, se que hay gente para todo. Si algo me enorgullece es haber coincidido en esta web con gente como Mario Losada, que como yo, creció junto a La Patrulla X de Claremont; con Adrian De La Fuente, una de los pocos que conozco capaz de analizar un cómic de formas que yo jamás podré hacer; con Raúl Sánchez, que se emociona con todo y que, como yo, reivindica a Kurt Busiek por allí por donde pasa; con Enrique Ortega, nuestro propio Peter Parker; con Sofía Ricarte (si, también contigo pero no te emociones que no se me ocurre como alabarte); con Ismael Manjón, el Chico Maravilla; y con muchos otros que están y que han pasado por aquí y que harían el post demasiado largo pero todos y cada uno, a su modo y a su manera, aman los cómics y lo mejor es que se puede conversar con ellos, dialogar y discutir como adultos, sin enfadarnos, incluso aceptando sus puntos de vista y cambiando los nuestros.

Este momento 100% Stan Lee alabando al bullpen de Las cosas que nos hacen felices es para resaltar, por oposición, el bochornoso espectáculo que hemos visto en las redes sociales y en Internet apenas transcurridas 24 horas de la muerte de Stan Lee. Ojala me hubiese equivocado con ese Descansa en paz, si te dejan pero no. No han faltado desde los elogiosos panegíricos alabando a Stan Lee como creador de todo el Universo conocido, en los medios generalistas, a los juicios sumarísimos que le acusan de ser el toro que mató a Manolete en los blogs de aficionados. Por supuesto, la perla ha sido Facebook, tanto en los grupos y en los muros particulares, ya sean de aficionados o de profesionales del medio, tanto extranjeros como nacionales. Nadie se ha privado de nada. Muchos estaban afilando el teclado a la espera de que Lee muriese, ya fuese para ensalzarle o humillarle, a él y sus seguidores o detractores. Hemos dejado a Tele 5 y sus saraos como simples aficionados. La verdad es que este espectáculo, donde unos pretenden que Stan Lee sea canonizado como santo y los otros que su nombre sea borrado de la historia es penoso. Sin embargo debo decir que, por suerte o por desgracia, los primeros están más cerca de conseguir su objetivo que los segundos y es que la gente necesita sus héroes, necesita creer en que una persona puede marcar la diferencia, llamese Homero o Stan Lee. Ya sabéis: no dejes que la vulgar realidad te estropee una buena leyenda.

Lo triste es que eso no solo se ha dado en el caso de Stan Lee. Ya hemos tenido otras polémicas para dar y regalar. Que si Frank Miller por aquí, que si Dan Slott por allá (aquí entono el mea culpa por la parte que me corresponde), que si las minorías si, que si las minorías no, que si lo políticamente correcto por un lado y lo políticamente incorrecto por el otro, etc etc etc. Ya me gustaría creer que la culpa es de Facebook y las rr.ss. pero no, debo admitir que la culpa es de todos los que escribimos en un medio u otro. Va en nuestra propia naturaleza de aficionados buscar el enfrentamiento, la polémica, el meter cizaña, el insulto y la descalificación, el ser más gafapástico que el de enfrente. No lo podemos evitar. No hemos aprendido nada leyendo cómics. Me decía Raúl Sánchez que todo esto es una de las razones de la huida del cómic de superhéroes por parte de las nuevas generaciones de lectores hacia el manga y que:

No verás este show en aficionados al manga cuando muera Toriyama.

Tanto Raúl como yo somos muy viejos para cambiar pero, afortunadamente, mi hija prefiere leer Yo-Kai Watch que un cómic Marvel. Algo habré hecho bien, al igual que Stan Lee. Un saludo, excelsior, nuff said y todas esas cosas.

Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

2 COMENTARIOS

  1. Se decir que stan nunca fue un santo al decir que nunca se equivoco pero me remonto a las palabras de Jesus en el nuevo testamento al cesar lo que es del cesar, Gracias por todo estan y perdonanos por hacer de este mundillo un lugar de pleitos y disputas estupidas en vez de disfrutar de todo aquel universo que ayudaste a crear con kirby y ditko a los cuales te unes en el olimpo absoluto marvel y estan ya por encima de todos estos personajes fantasticos y sublimes, de nuevo gracias por tanto perdon por tan poco, buena reflexion del redactor al igual.

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