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Análisis de The Expanse. Temporada 5. Episodio 4

Nuevo episodio de The Expanse y, tal como se veía venir, la historia finalmente ha estallado mientras nuestros cuatro ex tripulantes de la Rocinante siguen separados y viviendo historias que, aunque distintas, comienzan a unirse en torno a una amenaza en común. The Expanse, recordémoslo, es una serie basada en la saga de novelas de James S.A. Corey y se emite por Prime Video.

Bienvenidos a una nueva entrega de The Expanse, en este caso el cuarto episodio de la quinta temporada, que, al igual que aquella famosa batalla que marcó el declive del Imperio Persa, se denomina Gaugamela. Pasemos entonces a analizarlo, no sin antes advertir que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden echar un vistazo a nuestros análisis anteriores aquí.

En el análisis del cierre de temporada anterior, dije que el carácter transicional de la misma se condecía con el tono general de La Quema de Cíbola, cuarta novela de la saga en la cual, justamente, se basaba. Es que si bien fue una muy buena temporada, bajó un poco el ritmo al estar la historia menos diversificada y tener al planeta Ilus como escenario preponderante más allá de algún vistazo a la Tierra, Marte y el Cinturón. También les anticipé que, de mantenerse la correlación, la quinta se basaría en Los Juegos de Némesis (el libro siguiente), lo cual nos arrojaría hacia una gran temporada y, en efecto, así parece confirmarse.

Los tres primeros episodios nos mostraron cómo, mientras la Rocinante permanecía en la estación Tycho en plan de reparaciones, los caminos de sus cuatro tripulantes se abrían de forma clara: Amos hacia la Tierra, Alex hacia Marte y Naomi hacia Pallas en busca de su hijo mientras dejaba a Holden en Tycho. En medio de esa diversificación, la sensación era que se estaba cocinando una historia que estallaría de un momento a otro. Vaya si lo hizo…

Un Ataúd para Marte

El cuarto episodio comienza con una escena de espacio, de esas que siempre agradezco. A bordo de la Razorback, Bobbie sigue investigando operaciones ilegales de tráfico de armas entre Marte y el Cinturón. En un gran guiño hacia los fans de la serie, la nave ha sido ahora rebautizada como Screaming Firehawk, claro homenaje a quienes, bajo tal denominación, hicieron fuerza en las redes sociales hasta lograr que Amazon rescatara a la serie de su cancelación tras la tercera temporada. Alex acompaña a Bobbie, pero se muestra reticente ante sus especulaciones: aun cuando han intentado asesinarlo, sigue queriendo creer en un Marte romántico e idealizado. Ella le cuenta que, de niña, tuvo una rata por mascota, a la cual debió en un momento sepultar para cortar con el pasado: la analogía va hacia Alex, sugiriéndole que lo mejor es asumir que el viejo Marte ha muerto y, por lo tanto, sepultarlo de una vez. Pero no se trata solo de un réquiem para el planeta rojo: Bobbie remarca también la necesidad de hacer, luego de ello, algo que realmente importe.

A pesar de ser él más romántico y nostálgico, mientras que ella exhibe un descarnado realismo, los opuestos que se atraen comienzan a configurar una interesante dupla y la sangre marciana, después de todo, tiende a unirlos.

Pero las reflexiones compartidas son interrumpidas por las devastadoras noticias que llegan desde la Tierra, en donde, tal como vimos al cierre del episodio anterior, el apocalipsis se ha desatado: el gran asteroide desviado por Inaros ha impactado en el océano muy cerca de la costa noroccidental africana, dejando el consecuente tsunami no solo un saldo de millones de muertos sino también la interrupción de casi todas las comunicaciones. De manera paralela, las noticias hablan del atentado sufrido por el parlamento marciano y relacionan ambos hechos.

La Hora más Oscura

En la Tierra, Amos ha dejado Baltimore y se dirige a la prisión de la ONU en la bahía de Chesapeake para visitar a su amiga Clarissa Mao, la hermana mayor de Jules (en las novelas es menor), a la cual no veíamos desde la tercera temporada. Varios niveles bajo tierra, se encuentra con ella en un área destinada a reclusos peligrosos con modificaciones corporales.

Clarissa (Nadine Nicole) se muestra intrigada por las experiencias de Amos más allá del anillo, a lo cual él hace un rápido recuento de los dramáticos sucesos en torno a la protomolécula. También le ofrece ayuda que ella rehúsa aceptar, en el momento en que comienzan a sonar las alarmas y un intenso temblor sacude la prisión dejando todo a oscuras y evidenciando que no lejos de allí ha impactado otro asteroide.

Noticias desde la Tierra

En la Luna, Avasarala, a quien han bajado el pulgar en sus investigaciones sobre movimientos terroristas y asteroides desviados, recibe, devastada, las noticias que llegan desde la Tierra. Al asteroide caído en cercanías de África le ha seguido otro frente a Filadelfia (lo cual explica el temblor y apagón en la prisión).

Por mucho que lo intenta, no logra establecer contacto con su esposo, pero sí con Nancy Gao, la secretaria de la ONU, a quien están llevando en un avión para poner a resguardo de los ataques. Poniéndola al tanto del hackeo de los sistemas de detección de asteroides, le aconseja desesperadamente que reinicie los programas de las torres de vigilancia, orden que, en efecto, Nancy imparte.

La magnitud del desastre las acerca aun siendo rivales políticas: Chrisjen la insta a ir también hacia la Luna, pero Nancy se niega a abandonar a su gente. En un acto de sinceridad, reconoce como virtud la persistencia de Avasarala, quien, finalmente, tenía razón en sus especulaciones: la ex secretaria, en cambio, prefiere hablar de perseverancia.

Prácticamente será lo último que se dirán, pues el avión en que viaja Nancy Gao es golpeado por la onda expansiva de un nuevo asteroide (al parecer, el tercero) y la comunicación se interrumpe definitivamente.

Traidores en Tycho

James Holden y Fred Johnson saben que una nave llamada Zmeya está a punto de arribar a la estación Tycho para llevarse el contenedor en el que estuvo secuestrada Monica, de quien, se supone, no saben que ha sido rescatada y ya no está allí. Por tal razón, intentan tenderle una trampa llenando los contenedores de efectivos.

Pero la misma termina funcionando al revés: Sakai, la jefa de ingenieros, ha estado trabajando secretamente para la Armada Libre de Marco Inaros, por lo que sus hombres no atacan a la Zmeya sino, por el contrario, a Holden y Johnson, recibiendo este último, justamente, disparos por la espalda de la propia Sakai.

Mientras Johnson agoniza, le llega a decir a Holden que la protomolécula se halla en sus habitaciones, pero un robot de aspecto arácnido y retro – sesentero es enviado desde la Zmeya y les gana de mano llevándosela y provocando, al salir, una abertura que, a duras penas, alcanza a ser aislada para salvar a la estación de un desastre mayor.

Un doble consuelo: Holden ha logrado salvar a Monica de un nuevo secuestro y, además, han capturado a la traidora Sakai. Una curiosidad: el robot que se llevó la protomolécula llevaba el logo de Savage Industries: obvio homenaje a Adam Savage, creador de Cazadores de Mitos y confeso fan de la serie al punto de haber, incluso, protagonizado en ella algún cameo.

El panorama en la estación es desalentador: Fred Johnson ha muerto (otro personaje al que extrañaremos), la muestra de protomolécula está en manos de Inaros y, para colmo de males, las transmisiones desde la Tierra muestran la apocalíptica catástrofe que allí se vive como consecuencia de los ataques.

Nos habíamos amado tanto

Volvemos a saber de Naomi, quien, sobre el final del episodio anterior, había sido capturada por su hijo Filip. Vemos ahora que su destino era, finalmente, la Pella, nave insignia de Marco Inaros. Ello motiva, desde luego, el reencuentro entre los dos antiguos amantes y él, de hecho, dice nunca haber creído que se volverían a ver las caras personalmente.

Cuando ella le recrimina por lo que está haciendo con Filip y el destino a que lo está llevando, él replica que no fue decisión suya en absoluto el llevarla allí sino, justamente, de su hijo, actuando por cuenta propia. La postura de Marco oscila entre la admiración por el poder de decisión que Filip ha mostrado y el amonestarle por haber actuado por fuera de la cadena jerárquica.

Hay un clima de celebración a bordo de la Pella, que tiene que ver con los recientes ataques contra la Tierra, de lo cuales Naomi, con horror, recién se entera. Recrimina enérgicamente a Inaros el haber matado a tantos millones de personas, pero él aduce haber iniciado una etapa nueva liberando al Cinturón del control de los mundos interiores. El clima triunfalista, no obstante, entra en un pequeño paréntesis cuando reciben noticias de que los siguientes tres asteroides han sido interceptados por las defensas de la Tierra (evidenciando que las torres de seguridad están funcionando nuevamente, luego de que Avasarala aconsejara reprogramarlas).

Naomi vuelve a ser recluida por el propio Filip, en tanto que Marco pronuncia un encendido discurso que es retransmitido y visto en la Tierra, la Luna y Marte. Es para destacar, en este punto, la actuación de Keon Alexander, cuya expresividad llega, verdaderamente, a dar miedo: ese rostro encendido despierta aun más temor que la protomolécula, de la cual, por cierto, tiene ahora en su poder la muestra. Anunciando el nacimiento de un nuevo estado soberano, proclama que el Cinturón ha alcanzado, finalmente, su ansiada libertad.

Balance del Episodio

Tal como les decía al principio, la historia ha estallado y de qué forma. El equilibrio de poder se ha trastocado rápida y drásticamente en un solo episodio. No se trata solo de los impactos de asteroides: la muerte de Nancy Gao ha dejado un gran vacío de poder en la Tierra en medio del caos y el desastre. Tal como Felix Delgado informa a Avasarala, ni siquiera está claro de qué forma están funcionando las sucesiones y cadenas de mando. Casi por default, la ex secretaria, desde la Luna, parece haber quedado en posición de recuperar algo de su viejo poder, aunque de la forma en que menos le hubiera gustado. Dadas sus casi innatas condiciones de liderazgo, es difícil creer que no vaya a erigirse en voz de mando y, por lo que se ve, Delgado, el hombre de los porcentajes, apunta a convertirse en su brazo derecho.

En el análisis anterior, comparé la decadencia de Marte con la caída de la Unión Soviética: creo que la analogía sigue vigente. El historiador Eric Hobsbawm afirmaba que el derrumbe soviético terminó siendo para Estados Unidos más un dolor de cabeza que una solución, puesto que la ausencia de un contrapeso en el juego geopolítico dejó lugar vacante para movimientos fundamentalistas, mucho más difíciles de combatir por valerse de vías clandestinas y no convencionales. Es exactamente lo que nos muestra The Expanse: el ascenso de Inaros y su Armada Libre hace que, en perspectiva, el estado militarizado de Marte sea visto con añoranza como una amenaza, en su momento, poco tangible.

De igual modo, la OPA, aun conteniendo elementos muy radicalizados, parece ahora una organización inofensiva, así como Fred Johnson una especie de Mahatma Gandhi. Como dije, vamos a extrañar a Chad Coleman: maldita seas, Sakai…Y en cuanto a Inaros, ya dije lo que tenía que decir: se afirma como un villano inolvidable.

Pero creo que uno de los grandes aciertos en The Expanse es la habilidad para lograr conciliar la microhistoria de los personajes con la macrohistoria que se teje en el poder político.

Las historias personales de los ex tripulantes de la Rocinante no opacan en absoluto lo que, a nivel general, está ocurriendo, sino que están perfectamente imbricadas y en ningún momento redundan en pérdida de clima ni hacen que las subtramas quiten peso a la principal: por el contrario, ayudan a construirla y, por ejemplo, queremos desesperadamente saber qué ha ocurrido con Amos y Clarissa bajo la, seguramente, destruida prisión de Chesapeake. Gran mérito de los guionistas: las pequeñas historias no nos sacan de la grande y, de algún modo, el episodio podría ser resumido en algo como: ¿dónde estabas cuando cayeron los asteroides?

Hemos visto, sin duda, una gran entrega de The Expanse, que nos deja sumamente ansiosos en espera de la siguiente. Quien no ha leído las novelas, no puede esperar a ver qué sigue y quien sí lo ha hecho, está intrigado por saber cómo van a plasmarlo… Estamos viendo, en definitiva, una gran temporada y esperemos que siga así…

Nos encontramos la semana próxima. Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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