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Análisis de Tierra Incógnita. Temporada 2, en Disney+.

La serie de terror juvenil argentina Tierra Incógnita, creada por Tomás Wortley para Disney+, está de vuelta con una segunda temporada que confirma con mucha dignidad el rumbo de la anterior y cierra, al menos al parecer, la atrapante trama de la criatura conocida como El Espanto.

Y un día volvimos a Cabo Qwert, esa ficticia localidad costera con nombre de teclado universal en que transcurren la mayor parte de los sucesos de Tierra Incógnita, fresca serie de terror juvenil que nos ha traído su segunda temporada. Poco más de un año ha pasado desde que analizáramos la primera, cuando este redactor describía la propuesta como no muy original, pero sí entretenida y adictiva. La segunda temporada, por fortuna, confirma ese perfil…

En números de audiencia, la serie ha superado las expectativas de Disney+, tanto en Argentina (país de origen) como fuera de ella. A ello se suma la nominación para los premios Emmy Internacional en la categoría serie infantil que, aunque no haya ganado, le sirvió también como espaldarazo para la renovación más alla de que, insisto, sea una serie adolescente y no infantil, pues contiene imágenes y escenas que podrían ser traumáticas para los más pequeños…

Pero pasemos mejor a ver qué nos ha dejado esta segunda temporada no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden echar ojo aquí a nuestro análisis de la primera.

Espanto en Libertad

Como decíamos al principio, estamos una vez más en Cabo Qwert y ello significa reencontrarnos con el adolescente y carismático cuarteto integrado por Eric (Pedro Maurizi), Uma (Mora Fisz), Pablo (Thomas Lepera) y Lila (Azucena Zhou), aunque esta última, tras dejar inteligentemente a Axel para irse con Pedro, ha decidido reasumir su antiguo y verdadero nombre Liang, del cual ex y amigos se burlaban.

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El Espanto, la terrorífica criatura que hunde sus orígenes en tiempos precolombinos, está nuevamente haciendo de las suyas. Le habían congelado sobre el final de la temporada anterior, pero nada más difícil que retener a un cambiaformas y, en efecto, ha escapado: el frío, como vemos en esta temporada, es solo solución parcial.

Los vecinos de Cabo Qwert están furiosos con el comisario Daniel (Lautaro Delgado), que continúa sin dar respuestas sobre el destino de los jóvenes desaparecidos como Sabrina, Agustín o Tina. Más aún: a la lista se han sumado un ayudante suyo y el médico forense.

Sin embargo, en estas últimas desapariciones ha tenido más que ver su hijo Axel (Tomás Kirzner), que está entregando víctimas al Espanto por su cuenta.  Queda claro que padre e hijo no persiguen lo mismo: por muy corrupto y poco ético que sea Daniel en sus métodos, su objetivo es neutralizar al Espanto y lo que en todo caso lo pierde es su odio irracional a los Dalaras, a quienes considera directos culpables de despertarlo de su “letargo”.

Por el contrario, Axel parecería más bien querer controlar al monstruo para usarlo a su favor y tomar venganza por tanto resentimiento a cuestas: con su padre por ningunearlo, con Eric por “robarle” su novia, con ella por dejarlo y, en definitiva, con todos quienes no lo aceptan como el líder que pretende ser.

La Marca Plateada

Ahora bien: cada vez que el Espanto mata, se vuelven a encender las luces del parque como en aquella fatídica noche en que desapareciera el matrimonio Dalaras. No solo eso: además esos momentos coinciden con visiones de Eric en que se encuentra con su madre Julia (Verónica Intile) que, tal como presumía, sigue viva en el interior del Espanto.

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De sus conversaciones y de las pistas que, en forma de acertijos, sus amigos obtienen de la bitácora de su padre, van reconstruyendo lo ocurrido y hallando explicación a que una criatura que atormentara siglos atrás a los nativos locales haya regresado al lugar en coincidencia con la desaparición del matrimonio.

De hecho, algo de razón tienen los vecinos y Daniel en culpar a la pareja ya que el problema comenzó cuando Roberto Dalaras (Ezequiel Rodríguez) decidió experimentar con cierto metal de las lámparas del parque que está también presente en las cuevas de la costa y cuyo color plateado es idéntico al de la marca que Eric lleva en el brazo desde su encuentro con el Espanto. Pero lo más estremecedor es que tiene la propiedad de reflejar (literalmente) terrores personales y convertirlos en horrorosas alucinaciones.

Su madre, deduce Eric, ha quedado atrapada dentro del terror que sintió de niña cuando su padre Santiago (Osmar Núñez) la dejó encerrada en un armario en castigo por escaparse para ir al circo. A su vez, Julia lleva en sus visiones a Eric a encontrarse con su padre, que también sigue vivo pero encerrado en el Espanto, en su caso por el terror que alguna vez le provocara la imagen, en uno de los paneles del carrusel del parque, de un mimo que representaba a su propio padre, antiguo administrador cuando el predio se llamaba aún Tierra Feliz y no Tierra Incógnita.

Identificados los terrores, Eric logra liberar a sus padres de los mismos pero no del Espanto, en cuyo interior siguen atrapados y no solo ellos: también un miembro de la antigua tribu de los niktu llamado Voltán, que ha quedado allí desde que cinco siglos antes se enfrentara con la criatura, lo cual coincide con las escenas de las pinturas rupestres en las cuevas de la costa. Además, lleva en su cuello una marca plateada como la de Eric…

El Arma Secreta

En la localidad vecina de Lomas de Terlamit funciona una secreta logia que, en su momento, los principales vecinos formaron para controlar al Espanto, pero con el tiempo y no habiendo noticias de este, acabó simplemente en asociación ilícita con fines no santos. A la misma pertenece Daniel, pero a la luz de su paupérrimo desempeño ante los últimos acontecimientos, deciden apartarlo y reemplazarlo por Santiago, que ya había formado parte en el pasado.

Una nativa niktu llamada Arapi les pone al tanto de que sus antepasados derrotaron al Espanto con un bastón hecho por las chamanas de la tribu y que, entre tantos objetos que les fueron robados, forma ahora parte de la colección de reliquias que la logia guarda en el edificio.

En fallo dividido, la organización se niega a devolver la pieza a los niktu, por lo que Arapi se pone por su cuenta en contacto con el grupo de Eric para contarles que cuando en su pueblo ya no quedaban guerreros, fueron los jóvenes quienes enfrentaron y derrotaron al Espanto. En otras palabras, se impone que sean ellos quienes recuperen el bastón…

Eric, por otra parte, es anoticiado de que la marca que tiene en el brazo se está extendiendo al resto de su cuerpo, que acabará convertido en piedra y encerrada para siempre su conciencia en el Espanto, tal como ha sucedido con Voltán, cuya efigie en piedra se halla en las cuevas. Aun así, está dispuesto a hacer el sacrificio si sirve para salvar a sus amigos y traer de vuelta a quienes fueron poseídos por la criatura, entre ellos sus padres y su tía Carmen (Carla Pandolfi), que ha acabado también siendo reciente víctima.

Cual comando especial, los de Eric consiguen introducirse en la sede de la logia y llegar al bastón, en definitiva una lanza doblada. Pero se encuentran con Daniel y, peor aún, con Axel que, harto de tanto menosprecio, entrega a su padre al Espanto sin miramientos, además de romper el bastón…

En el grupo cunde la desazón, pero Eric tiene en su poder un fragmento del material con que el bastón está hecho y que le fuera entregado por Arapi. Valiéndose del mismo y fortaleciéndolo con soda cáustica, consiguen un arma nueva.

En un enfrentamiento final épico y con Eric metido dentro del Espanto, a la abominable criatura le van brotando cabezas que corresponden a aquellos que ha absorbido. Una vez que le han logrado clavar el arma, cada uno de ellos se libera y, para alegría de los vecinos de Cabo Qwert y de los hermanos Dalaras, allí están Carmen, Tina, Sabrina, Agustín… e inclusive los padres de Eric, regresados después de ocho años. Con respecto a este, da por un instante la sensación de no haber sobrevivido, pero acaba finalmente volviendo en sí…

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Axel, por su parte, parece haber perdido la poca cordura que tenía y se le ve totalmente ido.  Y no hay noticias de Voltán, quien poco antes de que lograran vencer al Espanto había advertido a Eric sobre el riesgo de quedar atrapados por la oscuridad de su interior. Es dable pensar que Eric logró salir antes de que ello ocurriera, pero no así Voltán. O que el destino de este último estaba ya sellado desde que la oscuridad le atrapara cinco siglos atrás.

El resto están vivos y bien: los Dalaras vuelven a ser una familia completa, Liang ha recuperado a su amiga Sabrina y la paz ha regresado a Cabo Qwert…

Balance de Temporada

La mejor palabra para calificar a Tierra Incógnita es digna. Ni obra maestra ni vanguardia: es entretenimiento adolescente muy bien logrado a pesar de no ser demasiado original. Transita, de hecho, por entre Pesadillas (Escalofríos para América Latina) y Stranger Things con algún aditamento de It, otro de los Goonies, un toque de película slasher y algún que otro homenaje cinéfilo como la escena que, al inicio del capítulo 7, remite claramente al final de Carrie.

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No hay nada que no hayamos visto: grupo de amigos, imbécil que hace bullying, parque de diversiones abandonado, policía inoperante o corrupta, maldición indígena, logia secreta, objeto portentoso, etc. Y sin embargo no se nos cruza en ningún momento abandonar la temporada sin saber cómo se resuelve una trama que, sobre todo a partir del quinto episodio, es cada vez más atrapante.

¿Pero cuál es el secreto para ello? Ninguno, porque no hay secreto: la clave está en un guion ágil que sabe todo el tiempo hacia dónde quiere ir y sería bueno que de ello aprendieran muchas “grandes” series de hoy en día. El trío de escritores (Guillermo Barrantes, Celeste Lambert y Javier Rossenwasser) nunca pierden el camino ni olvidan que nos están contando una historia de misterio, horror y fantasía. No se empantanan en momentos románticos intrascendentes ni aun cuando los mismos podrían hacerle ganar el favor de una cierta franja de público.

El esperado beso entre Eric y Liang, por ejemplo, llega recién al final, cuando ya todo ha terminado y no tienen que preocuparse por el Espanto. La homosexualidad de Pablo, asimismo, pasa de modo fugaz y sutil, estando siempre al caer una posible relación con Federico (Sebastián Sinnott), el más creepy de todos los freakies, que sin embargo nunca se concreta. Y el triángulo amoroso que, según fuera sugerido en la temporada anterior, habrían tenido en el pasado Roberto, Julia y Daniel no es siquiera vuelto a mencionar.

Tampoco la serie abusa de los momentos de humor, que están muy bien dosificados y en los momentos justos, sin romper clima. Mayormente corren por cuenta de Pablo, que es muy divertido cuando se pone en conspiracionista

La serie sabe además a qué público apunta y con qué mensaje: nada de cigarrillos, alcohol o drogas y son mínimos los “argentinismos” en el hablar para que la historia pueda ser seguida sin problemas en cualquier país de habla hispana.

Los actores adolescentes, como ya hemos destacado, son muy carismáticos y ello ayuda a que sintamos empatía por los personajes. Los adultos acompañan bien, pero Lautaro Delgado está muy sobreactuado, aunque hay que decir que lo lineal de su personaje no colabora mucho; su mejor momento, de hecho, lo tiene en el último episodio cuando se convierte en el Espanto.

Dicho sea de paso, el CGI ha mejorado bastante, seguramente porque, a la luz de la repercusión y tal como reclamáramos en el análisis anterior, Disney ha destinado algo más de presupuesto, lo cual se celebra y bienvenido sea…

¿Habrá tercera temporada? Pues digamos que la historia básica está concluida, pero quedan algunos guiños y cabos sueltos. “Todo final es un nuevo comienzo” dice Eric mientras dibuja en el suelo la figura del uróboros con la cual todo había comenzado. Además, y según dice, sus padres estarían interesados en reabrir el parque y la escena post-créditos agrega intriga con un desquiciado Axel que habla sobre alguien que está viniendo mientras una imagen del interior de las cuevas muestra a la estatua de Voltán cobrar aparente vida.

Todo ello deja la puerta abierta y Disney no suele matar gallinas de huevos de oro, así que el éxito obtenido avala una renovación. Pero si por alguna razón así no fuese, el guion está de todas formas tan bien resuelto que nadie podría quejarse de que la historia haya quedado inconclusa.

Tierra Incógnita no es una obra maestra, repito, pero sí una digna apuesta de terror juvenil que ha pasado muy bien el desafío de una segunda temporada. Ojalá haya tercera y no pierdan los guionistas el buen camino que hasta aquí llevan…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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