‘Tomb Raider’ fue un título que apareció en 1996 y fue todo un éxito que ha llevado a una longeva franquicia, con altibajos, pero que ha sabido reinventarse. Me reconozco fan de las aventuras de Lara desde que le hinqué el diente en mi viejo PC, así que cuando se anunció esta adaptación, salté de alegría, no sabía que estaba por venir.
El estudio realizó un movimiento muy hábil para darle mayor publicidad a la cinta y consiguió fichar como Lara a la flamante ganadora del Óscar por ‘Inocencia Interrumpida’: Angelina Jolie. Más allá de contar con una actriz joven y de gran talento, habían encontrado a alguien físicamente muy parecida a la protagonista de los videojuegos.

Para llevar ‘Tomb Raider’ a la gran pantalla eligieron a un director que había conseguido dos éxitos bastante decentes en años posteriores con ‘Con Air’ y ‘La hija del general’: Simon West. No pintaba mal la cosa, todo apuntaba a que iba a funcionar.
Obviamente no fue así, (como dijo el gran crítico Robert Ebert): “Tomb Raider eleva la tontería a una forma de arte. Aquí hay una película tan monumentalmente tonta, pero tan maravillosa de ver, que solo un patán podría criticarla.”
Estoy totalmente de acuerdo con el maestro en la primera parte de su cinta, pero no en la segunda, ya que reconozco que no fue maravillosa de ver y creo que voy a ser muy patán en esta crítica.
Yo entiendo el término ‘blockbuster’ o ‘cine palomitero’ y suelo ser muy indulgente con él en las ocasiones en las que me atrapa por su acción aunque su trama sea simple o casi inexistente. Un ejemplo muy claro es ‘Ambulance’ de Michael Bay o ‘Top Gun: Maverick’, esta última no se tapa a la hora de copiar el ataque a la Estrella de la Muerte de ‘Una nueva esperanza’. Pero ambas son todo un espectáculo visual que sabe exprimir sus recursos para que salgas de la sala de cine queriendo darle a Bay y Cruise a tu primogénito.

El mayor problema de ‘Tomb Raider’ es que va un paso más adelante y te presenta una trama muy genérica en la que no puede faltar la organización secreta por antonomasia (Los Illuminati) que te crees porque has pagado tu entrada y no quieres perder el dinero.
Cuando empieza la película y asistimos a esa escena en la que Lara se enfrenta a un robot asesino, la cosa no pinta bien. Sé que estamos ante un videojuego de acción y la protagonista es una heroína de gran agilidad, pero también es una arqueóloga. No pido que me plagies el comienzo de ‘Indiana Jones y el arca perdida’ pero un inicio similar te muestra mucho más del personaje que verla pegando tiros y reventando a una máquina.
Con el avance de la cinta te vas dando cuenta que estás ante un burdo intento de tapar los agujeros y minutos entre cada escena de acción imposible (e innecesaria a veces) y tienes que hacer un ejercicio de fe para las conveniencias del guion no te hagan salta del asiento.

Una Lara Croft con el oído más fino del mundo capaz de escuchar el tictac de un reloj (necesario para que arranque la cinta) en una mansión con más de 85 habitaciones y centenas de metros cuadrados. Una manera muy floja de forzar el comienzo de la trama.
Toda la escena del ‘entrenamiento’ con esos elásticos resulta tan absurda que me gustaría haber estado presente en el momento en el que se les pasó por la cabeza poner eso y pensar que lo estaban clavando. Por este tipo de cosas cuesta entrar en ‘Tomb Raider’.
Ojo, que como adaptación del personaje es perfecta, creo que no se podrían haber conseguido nada mejor, pero siempre se ha dicho que hay cosas que no funcionan en todos los medios y esta es una de ellas. La interpretación de Angelina Jolie es demasiado caricaturesca en muchos momentos y eso le quita realismo y credibilidad al personaje, es un reflejo de los héroes de acción masculinos de los 80 y 90 que eran tan duros que no tenían tiempo para sangrar y eso no funciona. Bruce Willis triunfó con su John McLane por alejarse de esa imagen.

Por desgracia, Angelina Jolie no es lo peor de ‘Tomb Raider’ ya que el elenco de actores que la rodean tampoco es que estuvieran en las lista para ganar el Òscar ese año. Iain Glen (Sir Jorah Mormont en Juego de Tronos) es Manfred Powell, el villano más genérico que puedes encontrar en una tienda de villanos genéricos. No tiene nada de trasfondo, nada de evolución y no da sensación de peligro en ninguna de las escenas en las que aparece. La némesis perfecta para Mila Jovovich en la saga cinematográfica de Resident Evil.
Mención aparte para el olvidable Daniel Craig como el novio traicionero de Lara Croft que sirve como nexo de unión entre ella y Powell y para que siempre tengamos la intriga sobre el bando que escogerá llegado el momento. No funciona.
Tenemos escenas de efectos especiales de dudosa calidad que están ahí para que veamos el dinero que se han gastado en esta cinta. Aunque no hagan falta o no vengan a cuento, están ahí por que sí. Claro, que podían haber gastado algo más de presupuesto en que algunas localizaciones no cantasen tanto a escenario construido en el interior de un estudio.

Conclusión
‘Tomb Raider’ fue un intento de llevar un videojuego tal cual a la gran pantalla sin darse cuenta que lo que funciona en un medio no lo hace en otro. Un fracaso que no tiene ni pies ni cabeza y que se resume en una sucesión de escenas de acción para justificar el presupuesto.
El guion no ayuda a que nos creamos a una Lara Croft unidimensional que no consigue atrapar al espectador, ni si quisiera con la presencia de Angelina Jolia se salva este tormento.
El par de momentos en los que vemos interactuar a Lara con su padre, a través de sueños, no son emotivos al ser una mera inserción forzada para que nuestra heroína avance, junto con la trama y que parezca que esto tiene mucho trasfondo.
Si tengo que elegir, me quedo con la versión de Alicia Vikander, pese a que la cinta obvia la parte más mística del videojuego, me resulta mejor película que esta y su funesta secuela.
Aquí os dejo el tráiler de ‘Tomb Raider’, disfrutadlo:
Game over.



