Watchmen para dummies

2

Hablemos de Watchmen. De hecho ya lo hemos hecho. En esta web hemos hablado de Watchmen para referirnos a uno de los 10 mejores cómics de todos los tiempos y también lo hemos hecho cuando hemos tratado del tema de los superhéroes y cómo serían si dominaran el mundo. Incluso analizamos la serie de HBO que se ha estrenado hace poco. Sin embargo, hemos cometido un error de bulto (o más bien de friquis) y es que hemos dado por supuesto que, cuando decimos Watchmen, todo el  mundo sabe de lo que hablamos y todo el mundo ha leído el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons. En realidad no es así. Hay mucha, mucha gente a la que le dices “Watchmen” y te responden “¿Mande?”. O peor aun, han visto la película de Zack Snyder y se creen que no hay nada más allá. Por eso vamos a llenar ese hueco con este Watchmen para dummies.

Qué es Watchmen

Watchmen fue / es un cómic publicado en forma de maxi-serie (12 números), en formato grapa y de forma mensual, en la segunda mitad de los años 80 por la editorial DC. Si, hablamos de un cómic de más de 30 años. Puede parecer una perogrullada pero vamos a remarcar una cosa: Watchmen no es una novela gráfica sino un cómic al uso que posteriormente ha sido recopilado en un tomo y reeditado de todas las formas, tamaños y colores que uno pueda imaginar. Generalmente, en un intento de superar un complejo de inferioridad que no tiene ningún sentido, se suele usar el término de novela gráfica a la hora de dar empaque y elevar la categoría de los cómics, como si hablar de novela gráfica y no de cómics fuera algo menos infantil y más adulto. Ese formato de cómic en grapa de entre 28 y 32 páginas posibilitó que el dibujante Dave Gibbons jugase con la portada de cada número, que reproducía la primera viñeta del cómic con un mayor tamaño, como si hiciese un enorme zoom sobre ella que al abrir el cómic e iniciar la lectura se fuese alejando. De igual forma, la contraportada reproducía un reloj que en cada número acercaba su minutero a las 12, en una cuenta atrás hacia el número final y con una mancha de sangre que se iba haciendo más grande a medida que pasaban los meses.

Quiere esto decir que Alan Moore y Dave Gibbons eran muy conscientes del formato en que se iba a publicar su obra y esto determinó no sólo las portadas y contraportadas sino también la estructura narrativa de Watchmen. Cada número se iniciaba y se cerraba como un capítulo de una novela, tratando de un tema o un personaje determinado, con su propia narrativa interna y formando parte de una narración mayor. Es importante señalar que no había ningún cliffhanger (excepto quizás en el quinto número), ningún continuará que obligase al lector a regresar al mes siguiente. De eso ya se ocupaba la historia en si. Esto fue así gracias al formato de maxi-serie que permitía una estructura cerrada. Watchmen es una historia con un principio y un final, con unos personajes que no estaban sujeto a la continuidad que impera en el caso de Marvel o DC, donde los personajes ni envejecen, ni mueren sino que son eternos.

El origen

Sin embargo, estuvo a punto de no ser así. Watchmen nació como una obra de encargo. La editorial DC Cómics (la casa de Batman, Superman, Wonder Woman y Aquaman) había comprado el fondo editorial de otra editorial, Charlton Comics, a razón de 5000 dolares por personaje. Su intención era integrar esos personajes en su propio universo y para eso necesitaban una puesta a punto, una modernización dichos personajes. A medida que avanzaba el proyecto, tanto el guionista a quien se encomendo el proyecto, el británico Alan Moore, como los editores de DC, se dieron cuenta de que lo que iban a hacer prácticamente imposibilitaba que esos personajes pudieran ser usados en el futuro. El proyecto se iniciaba con la muerte de uno de ellos, es decir 5000 dolares prácticamente a la basura. Por no hablar de que otro podía ser el responsable final de la muerte de millones de personas. Sin embargo también eran conscientes de que tenían algo grande entre manos. Parece ser que fue el editor Dick Giordiano quien sugirió que, tomando como referencia esos personajes de Charlton Cómics, se creasen unos personajes nuevos para hacer con ellos lo que les viniese en gana. Esto tenía otra consecuencia: como creadores de personajes, Alan Moore y Dave Gibbons cobrarían más que no como simples creadores. De esta forma, guionista y dibujante vienen a cobrar un 8% del precio de portada de cada ejemplar vendido de Watchmen, que se viene re-imprimiendo desde hace más de tres décadas.

Los personajes de Charlton Comics que inspiraron a los de Watchmen

La historia

Watchmen se inicia con un asesinato. Edward Blake, alias El Comediante, un antiguo superhéroe que trabajaba para el gobierno, ha sido asesinado. Otro superhéroe, Rorschach, inicia una investigación porque cree que alguien ha decidido eliminar a antiguos justicieros, retirados o en activo. Por el camino, descubre una conspiración que va más allá y que implica a investigadores científicos y artistas de todo tipo desaparecidos en una isla y un plan para desencadenar el fin del mundo o todo lo contrario. Ese es, a grandes rasgos, el argumento, la excusa, el mcguffin que usan Alan Moore y Dave Gibbons para que el lector acuda mes tras mes  a comprar la serie. El mundo de Watchmen es muy, muy parecido al nuestro con la salvedad de que en él existen los superhéroes y su influencia se deja notar en la historia y en la sociedad. En este punto hay que tener en cuenta que el cómic se ambienta en la época en que fue publicado, a mediados de los 80 y que es hijo de las inquietudes políticas y sociales de sus autores, muy especialmente de Alan Moore. La guerra fría, la guerra de Vietnam, la escalada armamentística, el Watergate,… todo eso y más aparece en las páginas de Watchmen y forma parte esencial de la historia. Richard Nixon ha ganado en Vietnam gracias al Dr. Manhattan y va por su cuarto mandato; RR es el eterno aspirante demócrata a sucederle (y no es Ronald Reagan sino Robert Redford, en mismo que ocupa la presidencia en la serie de Damon Lindelof).

Richard Nixon ante la amenaza nuclear

Pero si solo fuese esto no estaríamos hablando de uno de los mejores cómics de la historia. Entre medias, Moore y Gibbons se embarcan en una deconstrucción del superhéroe, en un compleja historia acerca del bien y el mal, de la moralidad de nuestras acciones, de como la sociedad reacciona al miedo, un análisis de la realidad socio-política de los 80 y de muchas cosas más. Son tantas que enumerarlas todas es casi imposible porque Watchmen tiene diferentes niveles de lectura y, lo más importante, tiene tantas interpretaciones como lectores puedan leer la obra, así como re-lecturas. Watchmen es el único cómic que uno puede leer mil veces y en cada lectura encontrar algo nuevo, un significado que se le había escapado, un detalle oculto en una viñeta, una frase con doble o triple significado que no habías pillado.

La muerte de El Comediante

Aparte de lo que cuenta también es importante cómo lo cuenta. De forma popular, se suele atribuir la autoría de Watchmen casi por completo a Alan Moore, quizás porque es un gran guionista, quizás por sus ideas, quizás por su carácter excéntrico, pero lo cierto es que hay una parte muy importante de Watchmen que fue producto de las aportaciones gráficas de Dave Gibbons. Así por ejemplo, la idea de las portadas, en las que nunca aparece una persona sino que siempre son detalles de los objetos de la primer viñeta, es suya; también lo es la distribución de las viñetas en la página, generalmente de 9 viñetas (aunque el dibujante sabe cuando debe romper esa norma con una disposición diferente, como en la imagen anterior), así como el diseño de los personajes. El trabajo conjunto de ambos autores es lo que dió lugar al Watchmen que conocemos y no se entiende que pudiera existir sin uno u otro.

No, estos no son mis superhéroes

Siempre se suele decir que Watchmen es el mejor cómic de superhéroes de la historia. Es verdad que en sus páginas encontramos, como ya he señalado, una deconstrucción de los superhéroes, un análisis en profundidad de sus personajes, pero estos distan mucho de lo que conocemos como superhéroes. Ya desde el mismo título podemos ver que Moore y Gibbons no dejarán títere con cabeza. El término Watchmen se puede traducir por Vigilantes, un término con una connotación claramente peyorativa. Si la premisa de la que parten sus autores es ¿cómo sería el mundo si los superhéroes fuesen reales?, podríamos concluir que estos “superhéroes” estarían mal de la cabeza. Racistas, pusilánimes, impotentes, con tendencias al sadomasoquismo, con trastornos obsesivo-compulsivos, y todo un ramillete de virtudes convierten a los personajes de Watchmen en muchas cosas pero no en superhéroes al uso. Lo único que tendrían en común con Batman, Superman, Spiderman y compañía es que van disfrazados y reparten puñetazos. El único de todos que podría ser considerado de verdad un superhéroe al uso es el Doctor Manhattan, el único con superpoderes. De hecho, él es el punto jonbar de Watchmen ya que es su propia existencia es la que hace que el mundo que vemos en las viñetas sea diferente del nuestro. Es tal su poder y su papel en la historia, condicionando todos los aspectos de la sociedad en la que vive (por ejemplo, gracias a él los coches son eléctricos) que es casi un Dios entre los mortales, alejándose cada vez más de ellos hasta el punto de abandonarlos. El resto del reparto presenta una moralidad que los aleja totalmente del género de los superhéroes, llenos de dudas y de pensamientos y acciones más que discutibles. Tan sólo uno, Rorschach, podría considerarse un superhéroe al uso, con su manía (permitidme la expresión aunque se que no es muy acertada) de ver el mundo en blanco y negro, bien y mal, hasta sus últimas consecuencias.

Rorschach entra en escena

Hay un aspecto más que aleja a Watchmen del género de los superhéroes y es que, tras su publicación, ningún otro título del género ha hecho siquiera algo parecido. Ni uno solo se ha acercado a la complejidad de la obra. Ni uno solo ha seguido sus pasos. El género de los superhéroes fagocitó el éxito de Watchmen y se quedó con sus aspectos más básicos, tomando su tono oscuro, su brutalidad y su violencia y convirtiéndolos en canon del género. A partir de Watchmen y durante un largo periodo, los superhéroes fueron haciéndose cada vez más violentos, más oscuros, llevando la seriedad de la obra de Moore y Gibbons a extremos risibles mientras seguían atados a su sacro-santa continuidad y todo se llenaba de músculos exagerados y splash pages por todos lados. La complejidad de las personalidades escritas por Alan Moore se quedo en psicología de baratillo; la narrativa de Dave Gibbons, cuidadosamente elaborada y al servicio de la historia, fue totalmente olvidada. Watchmen no fue un punto y seguido en el género de los superhéroes. Ni siquiera un punto y aparte. Watchmen fue un paréntesis y ahí sigue para desesperación de sus autores, por lo menos de Alan Moore, que vio como un personaje homófobo, racista, violento, que mataba y mutilaba para tomarse la justicia por su mano, era admirado e idolatrado por los lectores. Tiempo después, harto de que hubiesen tomado su obra para subvertir el género y de que lo gente no hubiese entendido nada, Moore intentó enmendar el tema al crear nuevos personajes que si estaban más cerca de lo que debe ser y es un superhéroe.

Búho Nocturno (traducción sui generis de Nite Owl) y El Comediante en plena revuelta por las acciones de los justicieros

Tantas interpretaciones como lectores tengas

Mi compañero en esta web, Carlos María Porras, me comentó que leyó Watchmen a raíz de la película dirigida por Zack Snyder y que estaba contento de no haberlo leído antes porque con 16 años no le habría gustado. Yo si lo leí con 16 años y debo decir que, en un punto determinado, la historia se me atragantó y estuve a punto de abandonar. Quizás porque la cadencia mensual con que se publicaba entonces hacía que, si en un momento te perdías, considerabas la posibilidad de pasar a otras cosas. No fue hasta que compre de seguido tres números que me faltaban (a uno del final) cuando volví a ella. Y si, con 16 años yo también consideré que Rorschach era la leche; con el paso del tiempo ya me di cuenta de que no y si ahora me preguntan quién de los personajes es el bueno de la historia, tras tantos años, ya no se que contestar. La grandeza de la obra de Moore y Gibbons se manifiesta cuando la historia adquiere una nueva interpretación en cada lectura y según el lector que se asoma a ella. Por eso se hace muy difícil escribir sobre Watchmen, porque mi interpretación y mis ideas sobre ella son tan validas y tan erróneas como las de cualquiera. Se han escrito miles de páginas sobre Watchmen y más que se escribirán así que os invito a leerlo, a releerlo, a volver a leerlo las veces que os de la gana y a buscar todas las interpretaciones y análisis que se han hecho. Aquí llevo más de 2000 palabras y ni siquiera he esbozado lo que puede dar de si. Pero ya lo dije al principio: esto es Watchmen para dummies, no una tesis doctoral. Un saludo y sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

2 comentarios

  1. Hola, Pedro. Gracias por este breve artículo, como sabrás recién terminé de leer los comics, pensé hacerlo para el tiempo de la película, pero la película fue suficiente y no le di mayor importancia, ahora con la serie de HBO fue otra historia… si quería disfrutarla al 100% debía leer el comic, y aun la serie no se acerca al comic. La forma en que ven el mundo los diferentes personaje te hace pensar en la forma en la uno está viendo el mundo. Hay mucha tela que cortar, hasta personajes secundarios como el vendedor de periódicos, el joven que lee el comic del Navío Negro (Incluso el protagonista de esa historia) hasta el doctor que atiende a Rorschach y su vida marital, te ponen a pensar. Bueno, Pedro me despido hasta la próxima. Saludos de este lado del charco.

    • Pedro Pérez S. el

      Hola Alfonso. Estoy de acuerdo contigo. La serie es muy buena pero acercarse al cómic es muy difícil. Esos si, lo han hecho muy bien. Si quieres profundizar más en el cómic, recomiendo el libro “W de Watchmen”, escrito por Rafael Marín. En Amazon se puede encontrar fácilmente en edición kindle. Cuando lo lees, el cómic se ve de otra forma. Un saludo, como siempre. Y gracias por leernos.

Deja tu comentario