Tyranny, el rol que quiere cambiar todo

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Normalmente me gusta hablar sólo de cosas acabadas y rematadas. Cosas que he podido disfrutar (o no) en profundidad, para hablar de un producto finalizado. Pero la excepción es ésta: el videojuego de rol Tyranny. Aún no ha salido, sólo tenemos videos de sus desarrolladores, una página web y cosas que nos han ido diciendo, como que saldrá este año.

Los tópicos del rol de siempre

Las razones son muchas. En casi todos los videojuegos de rol empezamos siendo una patata. Un ser más o menos insignificante, ya sea por tener nivel 1 y apenas poder pegarnos con ratas o con habilidades ridículas. Conforme avanzamos en la trama descubrimos que un gran Mal amenaza al mundo y que, casualmente, nosotros, los pringados, vamos a acabar con él. Tenemos la suerte de que los enemigos aparecen escalonadamente, es decir, los más débiles primero y los más chungos después. Justo para que tengamos oportunidades de avanzar.

Y qué decir de las elecciones que podemos hacer. En el mítico juego de rol Baldur´s Gate, hito del rol occidental con el que se compara todo, las elecciones consistían en ser un candidato a santo y ser simplemente bueno. A veces podía uno elegir ser otra cosa, pero entonces debía elegir ser un psicótico que iba gritando por la calle “os mataré a todos” mientras rompía cuellos de gallinas con los dientes. En parte la “elección” en demasiados juegos de rol era así.

De dónde venimos

“Tyranny” parece otra cosa. Lo están desarrollando los que hicieron esa pequeña gran maravilla que fue Pillars of Eternity (aún me lo estoy pasando, hablaremos de ello en otro post). ¿Y quién hizo Pillars of Eternity? Obsidian, creadores de Caballeros de la Antigua Republica II (hablamos aquí de él), Alpha Protocol (aquí) o del mejor Fallout moderno, Fallout New Vegas. Además, para Pillars of Eternity se les sumaron mitos de los videojuegos de rol como Chris Avellone (Planescape Torment, Fallout 2, Icewind Dale) o Tim Cain (Arcanum, El Templo del Mal Elemental).

Es decir, son jugadores de rol de siempre, de toda la vida y que han pasado por hacer videojuegos que primero les gustan a ellos, lo que a ellos les gustaría jugar. Y, tras muchos años jugando, han pensado en varias de las cosas que hemos mencionado arriba.
Y están haciendo Tyranny. ¿En qué consiste? En sus propias palabras, la mítica batalla entre el Bien y el Mal de todos los videojuegos de rol ya ha ocurrido en el pasado de Tyranny. Y el Mal ha vencido. Totalmente.

Un caudillo militar, Kyros, ha vencido gracias a sus mejores armas y ejércitos a las diversas ciudades y facciones de todo el continente y los ha unificado bajo su poder. Nuestro protagonista es uno de sus esbirros. No somos su Darth Vader: tenemos un bonito escalafón por encima hasta el mismísimo Kyros. Somos el encargado de interpretar la ley de Kyros y de hacerla ejecutar en una zona de su inmenso Imperio.

Debemos tratar con las distintas facciones del ejército vencedor, cada una con sus intereses tras la guerra. Llevarnos mal o bien con facciones de fuera del ejército también tiene sus consecuencias. No toda interpretación de las leyes de Kyros es acertada y si damos con alguien con muchos contactos puede que nos cueste caro.

A dónde vamos

Comentan los desarrolladores que empezaremos siendo alguien importante: no puede ser que seamos un cargo medio de una estructura tiránica siendo un pringado de nivel 1 que apenas puede lanzar unos misiles mágicos una vez por día. Es posible que perteneciendo a esta estructura tiránica las posibilidades de ser alguien que vaya en contra de esa tiranía sean muy pocas. Es posible que tengamos que ir eligiendo entre diversos grados de maldad. Han prometido que todo el mundo tendrá intereses y razones para hacer lo que hace, que los personajes no actuarán a lo bobo, sin razones lógicas.

Es decir, que el peso que están dando a la narrativa es enorme, gigantesco. Están tratando de salirse de muchos de los tópicos de los videojuegos de rol de un plumazo. Partiendo de un sitio totalmente distinto, por un camino totalmente diferente. Viniendo de quienes viene huele de maravilla. Ya os comentaremos en qué queda.

Sed felices.

el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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