Análisis de The Walking Dead. Temporada 8. Episodio 11

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Mucho se ha hablado de la vuelta de The Walking Dead al ruedo tras ese parón navideño. La pérdida de calidad y de espectadores está minando poco a poco el futuro de una serie que sigue irremediablemente cayendo en picado. ¿Hay mucho interés en arreglarlo? A juzgar por el episodio 11 no lo parece.

La huida por el desierto, o más bien por el bosque

Esto es un apunte mío, pero recuerdo como hace dos temporadas los showrunners de la serie nos hicieron creer que la ficción dejaría de lado los bosques interminables, y que obviamente les hacía ahorrarse millones en decorados y demás, para centrarse en otros lugares. Bosques sigue habiendo y son el doble de aburridos.

El ataque a Alejandría dejó al gran número de supervivientes de Rick en una situación muy difícil. Sin hogar, se disponen a emprender el viaje andando hacia Hilltop mientras son perseguidos por patrullas de hombres de Negan. Sin embargo, cuentan con Dwight, quien en el octavo episodio cambio de bando y ahora nadie tiene en cuenta lo que diga.

La mayor parte de los supervivientes, en especial Tara, se muestran poco convencidos en que el anterior hombre de Negan campe a sus anchas entre su grupo, pero supongo que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, a pesar de que al final vuelva a cambiar de bando. Poco o nada reseñable hay en esta huida a través de los bosques excepto que Tara decide tomarse la justicia por su mano y acabar con Dwight antes de que él les traicione.

La “persecución” que se produce y su desenlace es bastante poco inspirado, pero Dwight consigue hacer retroceder una avanzadilla de hombres de Negan aún a riesgo de ser llevado con ellos a la boca del lobo y dejando al descubierto que cambia más de bando que de calzoncillos.

La comedia involuntaria de un seguidor de Dios

¿Qué pasó con el doctor y Gabriel tras su huida en el episodio ocho? Pues este undécimo se plantea acabar con las subtramas abiertas con anterioridad. Gabriel y el doctor Carson siguen su road trip sin saber siquiera dónde van. ¡Y aquí señoras y señores comienza la comedia! Gabriel está enfermo, ¿de qué? No lo sabemos a ciencia cierta pero está mermando su vista y su sistema inmunológico con lo que necesita antibióticos inmediatamente. El problema es que los dos genios se pierden en medio del bosque y su coche se queda sin gasolina. Cualquier otro personaje o cualquier otro guionista habría decidido tener aquí un momento serio y tenso, pero nuestros amigos de AMC decidieron poner una pseudocomedia centrada en Gabriel y las “pistas” que Dios le está dejando para que avance en su camino.

Lo primero que descubre es una casa en medio del bosque, el único refugio conocido en kilómetros a la redonda con lo que deciden entrar y buscar suministros. Gabriel con toda su buena voluntad trata de hacer entender a Carson que todo esto es un plan y que solo hay que creer. Si os digo que a partir de aquí todo se desenvuelve por casualidad, ¿me creeríais?

Gabriel abre uno de los cajones del anterior dueño de la cabaña y se encuentra los antibióticos que necesitaba para rebajar esa inminente ceguera. La comedia sigue cuando por la misma casualidad tira una hucha de cerdito con un mapa y las llaves de un vehículo dentro. Ver para creer, pero la cosa sigue cuando en busca del coche, camioneta o lo que fuera Carson entra en un jardín lleno de cepos, pisa uno y Gabriel consigue salvarle de una manera milagrosa.

Las bromas se acaban cuando, al entrar en el vehículo, son sorprendidos por hombres de Negan y llevados a una camioneta donde se produce el momento más absurdo del episodio. Carson se ve que piensa “de perdidos al río” y decide hacer caso a un hombre medio ciego y coger el arma enfundada de uno de sus captores y recibe un disparo por ello. Es bastante cómico, os lo aseguro.

Con esto, Gabriel es llevado al Santuario para trabajar con Eugene en la fabricación de balas. Este no le ha contado a Negan nada de quién orquestó la fuga, supongo que una cuestión de quid pro quo.

Hilltop y los problemas de Hilltop

Los problemas de Hilltop no importan a nadie, ni siquiera a sus habitantes. Los hombres de Negan que Maggie tiene bajo su custodia están comenzando a impacientarse. Piden comida, agua y salir para poder estirar las piernas y no estar horas al sol, pero Maggie no cede. La buena fe ya no existe.

Mientras tanto Morgan y el mini Morgan que mató en el episodio anterior al asesino de su hermano, siguen cabreados con el mundo. Morgan no sabe que tipo de monstruo ha creado, pero Carol no quiere decirle que ya mató al asesino de su hermano por los posibles cambios de aptitud que pueda tener. Sin embargo, él decide asumir su culpa, decirle al niño lo que hizo y no llevarlo por el camino de la perdición como él.

La travesía de los supervivientes de Alejandría no dura mucho y en un abrir y cerrar de ojos se han plantado en Hilltop a kilómetros de distancia, y las noticias de la muerte de Carl desmorona a todo el mundo. El ejemplo de Carl que se sacrificó por ayudar a alguien que ni siquiera conocía consigue calar en Maggie que decide dejar libres por turnos a varios hombres de Negan, cosa que seguro saldrá mal en algún momento. Si es que ya hay poca emoción.

Y hasta aquí el episodio. Como podéis ver nada destacable en un capítulo más de relleno para un posterior enfrentamiento entre Negan y Rick que, como siga así, dejará mucho que desear de nuevo.

Un saludo y nos vemos la semana que viene.

el autor

Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos y el cine como medio de escape, sacrificando la vida social. Aunque no me arrepiento. Fan hasta las venas de Batman y El Señor de los Anillos. El mundo se me queda corto, mejor dejadme en la Tierra Media.

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