Boogie Nights, el salto a la fama del cineasta Paul Thomas Anderson

2

El director y sus comienzos

Se trata, sin duda, de uno de los cineastas más prestigiosos de la actualidad, la mente creativa detrás de obras maestras como Pozos de ambición y fascinantes rarezas como The Master. Recientemente, se estrena en España su última película, El hilo invisible, y la colaboración final con el también brillante Daniel Day-Lewis. Ya se trata de un director consagrado que, aunque no ha ganado ningún Oscar, cuenta con la apreciación de gran parte de los cinéfilos alrededor de todo el mundo. Sin embargo, no siempre fue así: aunque ya era algo conocido y había trabajado con talentos como Samuel L. Jackson, no fue hasta el estreno de esta película cuando se le empezó a considerar uno de los nuevos maestros del mundo cinematográfico. Me refiero, cómo no, a Boogie Nights, no tan extendida como Magnolia, pero que comenzó a forjar la fama de Paul Thomas Anderson.

La cinta, situada a finales de los setenta, nos cuenta la historia de un joven, interpretado por Mark Wahlberg, que es contratado por el excéntrico Jack Horner (interpretado por Burt Reynolds), director porno, para ser un actor estrella debido al inusual tamaño de su pene. Este, con problemas familiares y sin un trabajo estable y bien remunerado, decidirá aceptar y entrar en esta industria, donde conocerá a una serie de personajes más que peculiares y se transformará por completo, de un desconocido a una estrella. La película tiene dos mitades muy bien diferenciadas, que comentaremos a continuación, y nos lleva de paseo por una época y una industria que nos hará reír y emocionarnos a partes iguales.

Los setenta

En la primera mitad del filme conocemos al joven… bah, qué importa su nombre. Es un chico normal, algo tímido e inseguro, con un trabajo mal pagado y que de vez en cuando se masturba por dinero. Sin embargo, cuando le contraten para el negocio del cine para adultos y se convierta en el afamado Dirk Diggler, nos meteremos de lleno en este sórdido mundo. El director, a través de la comedia pero también de una construcción minuciosa de la personalidad, nos muestra a los excéntricos actores, directores de fotografía, productores… y las relaciones entre ellos, dentro de sus fastuosas fiestas, que vemos en esta franja de la película. El humor es inteligente pero, en el fondo, muy básico: hace todos los chistes que se pueden hacer sobre la industria pornográfica sin afectar a la historia, y lo hace con tal maestría que las carcajadas no nos impiden oír los diálogos o contemplar los planos que hablan sobre el abandono escolar o la dificultad de montar un negocio radiofónico.

A pesar de ello, esta primera parte todavía podría pasar por una comedia más o menos alocada, aunque contenga escenas más serias y con un alto contenido dramático. Los personajes, sin embargo, resultan fascinantes, sobre todo el genial Jack Horner, el peculiar padre adoptivo de toda su troupe y un tipo con un sueño: el de crear una película porno que destaque por el guión y que, según él mismo dice, “que la gente se quede a verla después de correrse“. Con este lema, dirige a sus trabajadores, que nos darán los mejores momentos de este largometraje. Precisamente, un personaje supuestamente cómico marca el final de esta etapa para dar inicio a una mucho más oscura…

Los ochenta

En esta etapa entramos en plena decadencia para todos y cada uno de los personajes, que sufrirán las consecuencias de haber entrado en un negocio como este, y el rechazo que siente la sociedad hacia ellos. Lo que al principio era un mundo fascinante se convierte en una sórdida prisión que les impide salir adelante en el resto de sus carreras laborales, y que les transforma en poco más que productos, una sombra de lo que fueron. No creo que Paul Thomas Anderson quisiera criticar a la pornografía en sí misma: esta es una historia que se ha contado muchas veces, en películas como Toro salvaje o El precio del poder. Es una película sobre el sueño americano y cómo puede tornarse en pesadilla, se trata de esa historia que tanto gusta en Estados Unidos sobre el auge y caída de un ídolo. Y vaya si cumple.

En la segunda mitad de la cinta, las manías y defectos de los personajes pasan a convertirse en taras irreparables. Les seguimos queriendo, a unos más que a otros, pero queda claro que no son ni mucho menos modelos a seguir. Sin embargo, siguen siendo humanos, y por eso nos preocupamos por lo que les pueda suceder en esta oscura etapa de sus vidas. Sigue habiendo comedia, claro, pero da paso a una humillación detrás de otra y a alguna escena magistral por sí sola, como aquella en la que aparece Alfred Molina. Quizás no tan vistosa como la parte de los setenta, pero es su consecuencia natural y expande los temas introducidos en la primera.

Conclusión

Se trata de una película entretenida que trata ciertos temas interesantes, a la que se le pueden poner ciertas pegas que serían spoiler, como un final quizás demasiado feliz que, aunque satisfactorio, podría haberse justificado mejor. De momento, nos quedamos con una obra temprana de un director que luego haría películas técnicamente más trabajadas, pero pocas con un encanto como el de este simpático filme. Recomendada para todo el mundo, los más cinéfilos y los más casuales

el autor

Estudiante de Periodismo. Escritor y redactor aficionado. Con fobia a los verbos. Autor de dos ebooks disponibles en Amazon y creador de un blog que se ha convertido en un cajón desastre con el paso del tiempo.

2 comentarios

  1. Buen análisis! Que peliculón. A mi si me parece triste el final, ese plano final que homenajea a Toro Salvaje, con Diggler solo delante del espejo, con la bragueta abierta y su mini-Diggler fuera , como diciendo: esto es lo que soy, un cacho de carne.
    Salut!

Deja tu comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Recomendado en Las Cosas felices
Recomendado en Las Cosas felices
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana, y también quiero dar la bienvenida a…