Crítica de The Ritual. De vuelta al terror bien hecho con un planteamiento aparentemente típico

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Le pese a quien le pese, El proyecto de la bruja de Blair marcó un antes y un después. Sí, no es la primera cinta found footage y antes de 1999 tenemos películas como Holocausto Caníbal que exploraron ese género, pero El proyecto de la bruja de Blair inició una ola que dura hasta hoy día, y que ha tenido variaciones en el concepto como Paranormal Activity. Cintas de bajo presupuesto y que se lanzan a contar una historia de terror haciéndonos partícipes de ella con el uso de cámaras de vídeo. Sin embargo y a pesar de ser un género que ha tenido una extensa proliferación, en general las cintas no han tenido el éxito deseado y no sirven sino para aumentar de número las interminables listas de “lo mejor o peor del género de terror”. The Ritual no es una found footage, de hecho habría perdido mucho si lo fuera, pero supone una digna secuela de aquella El proyecto de la bruja de Blair y un ejemplo claro del terror que puede generar una buena atmósfera.

No es la primera vez del director David Bruckner en el género. Años antes ya participó como uno de los directores de V/H/S, pero esta vez se ha aliado con Netflix para lanzar la cinta más allá de las fronteras estadounidenses gracias a la plataforma de streaming. La compañía se hizo con los derechos, así como los de muchas otras como Cloverfield Paradox o Aniquilación, y le ha dado una segunda oportunidad para ser reconocidas más allá de festivales de terror.

Bruckner rescata la novela de Adam Nevill, claramente influenciada por la ola “bruja de Blair”. Sin embargo, aquí dejamos los bosques estadounidenses con sus historias aburridas de fantasmas atormentados por x o y ritual religioso cristiano, y nos lleva a la bella y salvaje Suecia, donde 4 amigos pasarán unas vacaciones haciendo senderismo y se toparán con el infierno. El planteamiento inicial es de lo más manido, donde la casualidad los lleva a tomar un atajo hacia su destino por un bosque al que solo le falta un cartel de “peligro, muerte inminente”. Sin embargo, el guion se predispone a desarrollar a sus personajes más allá de ser el cebo para cualquier ente/monstruo/ser/hombre que more esos lugares. Todos ellos acuden a Suecia para honrar la memoria de su amigo asesinado, quien quería alejarse de la ciudad y lanzarse a esta aventura, una de esas que unen.

A partir de ahí, la película aborda los miedos de los personajes y cómo la muerte de Robert ha trastocado su relación. Sin embargo y a pesar del énfasis del guion, la peliaguda y tocada relación de estos 4 amigos y que comienza a resquebrajar el grupo pasada la primera noche se queda en un “quiero y no puedo” cuando la cinta supera su arco central. De hecho, su última media hora es de sobra impactante y espectacular, pero el guion corre demasiado deprisa, intentando retomar el tiempo perdido creando la excelente atmósfera que tanto enganchará a los fans del terror, haciendo que su clímax final se sienta escaso.

Y es que esta atmósfera es sobresaliente y de sobra llamativa para cualquier fan del terror. Bruckner maneja la atmósfera con maestría, generando situaciones agobiantes y claustrofóbicas con solo situar a sus personajes de noche, rodeados de árboles y sin poder ver más allá de los escasos metros en los que la luz puede atravesar las ramas. Sin embargo, una de cal y otra de arena pues el terror que consigue transmitir con su ambientación y su historia apoyada en la mitología nórdica, se pierde en ese intento de terror psicológico. Este está representado por sueños y flashbacks del personaje de Rafe Spall y ayudan a hacer que el personaje evolucione, pero nuevamente se queda en lo anecdótico.

Quizá el elemento que más va a sorprender es cómo bebe tan ricamente de la mitología nórdica. Esta juega un papel fundamental y es lo que hace que The Ritual se desmarque de El proyecto de la bruja de Blair y, aunque es un doble rasero teniendo en cuenta que aquella estaba muy limitada por su presupuesto, consiga sacar mayor partido a su historia.

The Ritual no redescubre el cine de terror, pero qué cinta hoy en día lo hace. Supone un ejercicio notable de lo que puede hacer una buena idea alejada del cine comercial donde los jumpscares están a la orden del día, y sigue moviendo la rueda de un género muy desgastado. Una cinta que se apoya completamente en su atmósfera, sus personajes y su historia más allá de la trama, que hará el deleite de los fans del cine de terror que sepan perdonar sus fallos.



el autor

Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos y el cine como medio de escape, sacrificando la vida social. Aunque no me arrepiento. Fan hasta las venas de Batman y El Señor de los Anillos. El mundo se me queda corto, mejor dejadme en la Tierra Media.

2 comentarios

  1. Tuve la suerte de ver y analizar la película junto al autor de la crítica, y si bien cazamos varios fallos (no se me olvida el cambio de aspecto de una mochila entre dos secuencias, en menos de veinte segundos), sigue siendo una de esas películas que para nada va hacia lo risible o absurdo (algo demasiado común en el género de terror actual).

    Los personajes actúan como humanos, no como robots o seres con cero sentido común. Van al bosque porque en la situación que surgió, era la mejor opción; se resguardan allí por la noche porque creían que era la mejor opción frente al clima;… Lloran, gritan y entran en pánico, pero con sentimiento, parece “real”. En resumen, que el resto lo ha dicho Alberto, si bien al final sufre un descenso rápido, es una de las últimas entregas de terror que de verdad se puede catalogar así y que merece ser vista.

  2. Antonio González Albalate el

    Hola, Alberto.

    Vi la película el otro día y estoy de acuerdo en varios puntos. Sin embargo, los personajes no me pudieron dar más igual. Era imposible. Creo que el principal fallo está en focalizar excesivamente la trama sobre un personaje, descuidando al resto; lo que hace que no importen.

    Por otra parte, la trama tarda demasiado en despegar y, cuando ha alcanzado su clímax, arrastra una serie de fallos. La segunda parte es excelente, pero el camino hasta ella se hace ligeramente tortuoso. No obstante, con todo, cumple.

    ¡Un saludo!

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