«Pues toma, dos tiros en el culo que le he metido por maricón».
Muy buenas. Ian Gibson y Quique Palomo vuelven a unirse en otra adaptación de las obras del primero en formato cómic histórico tras Vida y muerte de Federico García Lorca.
En esta ocasión adaptan el libro «Cuatro poetas en guerra». Un documentado estudio que analiza cómo la lealtad a la República tuvo un alto precio para ellos, siendo represaliados exiliados, encarcelados o asesinados en última instancia.
Federico García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández y Juan Ramón Jiménez son cuatro de las voces más importantes de la poesía española del siglo XX. Más allá de la poesía, sin embargo, los cuatro compartían otra causa: la causa republicana.
Ian Gibson es un hispanista internacionalmente reconocido y, desde 1984, ciudadano español. Entre sus libros más destacados figuran Federico García Lorca; La vida desaforada de Salvador Dalí; Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado; Lorca y el mundo gay; Luis Buñuel. La forja de un cineasta universal, 1900-1938 o la novela La berlina de Prim. En Espasa ha publicado Los últimos caminos de Antonio Machado. De Collioure a Sevilla (2019).
Cuatro poetas en Guerra. Estructura.
El cómic se estructura en cuatro partes bien diferenciadas con un nexo de unión, que no es otro que el periodista Pablo Suero. Íntimo amigo de Federico García Lorca fue autor del libro de entrevistas España levanta el puño (1937), en el que retrata a la flor y nata de la política y la intelectualidad anteriores a la guerra civil.
En el cómic lo vemos en plena faena de entrevistas, conociendo a la mayoría de la intelectualidad española. Tras este capítulo introductorio Gibson y Palomo nos traen momentos vitales de los cuatro escritores, víctimas del odio y la Guerra Civil. Nuestros protagonistas vivirán la represalia, el exilio, la cárcel y finalmente la muerte.
Quique Palomo sigue evolucionando su técnica. Para Cuatro poetas en Guerra, utiliza dos paletas de colores, tinta sobre color monocromo en celeste y rosa para la historia de Pablo Suero y celeste y marrón para la historia de los cuatro poetas.
- Antonio Machado. No es un cómic de fácil lectura. Vamos a padecer con los protagonistas el exilio que se ven obligados a vivir. Al igual que sucederá con las siguientes historias, Quique Palomo utilizará dos paletas de colores distintas para diferenciar los arcos temporales.
Quedarse en casa no es una opción para la familia de Antonio Machado pero en las siguientes páginas vemos la dureza de huir. En Collioure, Francia, encuentran la simpatía y camaradería de los vecinos pero la salud de Antonio y de su madre está muy marchita por todo lo que han pasado durante el exilio.
- Miguel Hernández. Miguel fue el poeta belicoso con la pluma y tras la pluma. Luchó en el frente y vio morir a muchos de sus camaradas. Su capacidad de oratoria en el frente le llevó a ser nombrado Jefe del Departamento de Cultura de la Brigada, con lo que publicaría escritos propagandísticos que insufllarían valor a los soldados.
Su temperamento le pasaría factura en las relaciones con Rafael Alberti y Maria Teresa León. El primero abocaba por la lucha y los segundos optaron por el exilio.

Los últimos años de Hernández son muy duros, de cárcel en cárcel.
- Juan Ramón Jiménez. Su relación con Zenobia es uno de los pilares. El otro pilar es su obra. Se propone pulir, depurar y ordenar su obra completa, que será concebida como «obra en marcha» porque como explicó él «define bien mi inquieto trabajo incesantemente aumentativo».
Su relación con otros artistas es complicada, destacando el telegrama con mucha inquina que Luis Buñuel y Salvador Dalí envían al poeta de Moguer.
Tampoco ayuda que mande a discípulos a leer sus conferencias cuando la gente lo espera a él. Pero su actitud torna con el temido alzamiento militar y se dedica a colaborar, fruto de ello recibe el encargo por parte de Manuel Azaña de ser el agregado cultural en la Embajada de España en Washington.
Pero este encargo será en vano, ya que el presidente Roosevelt estaba en plena campaña electoral, y el magnate de la prensa Randolph Hearst, dueño de una vasta red de periódicos y revistas, respaldaba abiertamente a Franco.
Así explotará su labor de conferenciante en Puerto Rico y posteriormente Cuba. Juan Ramón y Zenobia nunca volverían a pisar España.
En 1956 la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura. Tres días después, muere su esposa en San Juan. Él jamás se recuperará de esta pérdida. Juan Ramón Jiménez fallece dos años más tarde, en la misma clínica en la que falleció su esposa.
- Federico García Lorca. Ya Quique Palomo trató la biografía de Lorca en Vida y Muerte de Federico García Lorca. Granada fue uno de los primeros territorios que cayó bajo el ejército golpista. Atrapado entre las rencillas caciquiles locales, Lorca, que había difundido su militancia antifascista, fue perseguido. Fue a esconderse en casa de unos amigos falangistas pero finalmente es apresado y fusilado en el barranco de Víznar.
«La nueva España que se está forjando no quiere a intelectuales ni a maricones. Lorca como tantos otros fue victima del odio, otros muchos emprenderán el largo camino del exilio. El país se prepara para casi cuarenta años de Dictadura».
Valoración final.
No me quiero parafrasear con la valoración final de Vida y muerte de Federico García Lorca. Pero este, es un cómic necesario. Con el cada vez mayor auge de la extrema derecha, no debemos olvidar porqué fueron estos poetas represaliados, exiliados y asesinados. Eran intelectuales y para colmo de los sublevados, Lorca era homosexual. La purga era clara, limpiar España de pensadores y homosexuales. En definitiva, no olvidemos nuestra Historia o estaremos condenados a volver a los mismos errores. Venceréis, pero no convenceréis.

Un saludo y sed felices.



