El día 21 se estrenó ‘The Mandalorian y Grogu’ y Disney parece haber escuchado por fin lo que una gran parte del público general venía reclamando desde hacía tiempo en las salas de cine. Tras unos años en los que Star Wars parecía obligada a construir universos hiperconectados y tramas galácticas tan enrevesadas que a menudo terminaban con guiones torpes, la casa del ratón ha decidido apostar firmemente por la sencillez.
Con el estreno de esta nueva aventura cinematográfica, el estudio ha dejado de lado las pretensiones de trascendencia filosófica y las tramas grandilocuentes para entregar un blockbuster de evasión puro, directo y tremendamente disfrutón. Es una propuesta comercial que abraza su naturaleza de espectáculo ligero, sin ningún tipo de complejos y que no busca de ningún modo reinventar la rueda de la ciencia ficción, sino devolver el entretenimiento sin complicaciones.

Conviene dejar claro desde el primer momento que la película no pretende convertirse en una obra maestra imperecedera del séptimo arte, pero tampoco se sitúa, ni de lejos, en el cajón de las malas producciones. Se mueve con total comodidad en ese terreno intermedio tan necesario y a veces olvidado por la industria actual: el de esas películas que son, sencillamente, muy entretenidas y disfrutables de principio a fin.
En esencia, todo el metraje huele, se siente y se saborea como un gran episodio de la serie de televisión original, pero potenciado por las ventajas obvias que ofrece la gran pantalla. La escala se nota más grande, los escenarios son imponentes y el ritmo está medido al milímetro para que las casi dos horas de duración pasen volando, manteniendo al espectador pegado a la butaca sin necesidad de saturarlo con dramas artificiales.
El verdadero motor emocional de toda esta aventura espacial del universo de Star Wars, y lo que verdaderamente sostiene la función en cada plano, es la incombustible relación entre sus dos protagonistas principales. La química en pantalla entre Din Djarin y Grogu sigue siendo, de lejos, lo mejor de toda la película, demostrando que este vínculo paternofilial intergaláctico sigue siendo el alma indiscutible de la franquicia. Lo que me ha recordado mucho a ‘Pragmata’ de Capcom

No importa cuántos enemigos aparezcan es las escenas de acción, ni cuantas explosiones haya en pantalla, la atención del público siempre regresa de forma inevitable a ellos. El cazarrecompensas se mantiene muy fiel a su esencia, mostrándose en su salsa como ese protector eficaz, taciturno y directo que nos conquistó en la televisión, sirviendo como el contrapunto serio e inquebrantable ideal para las divertidas andanzas de su pequeño compañero.
Y es que, si hablamos de carisma, hay que rendirse ante la evidencia de que Grogu se roba el espectáculo de una manera absoluta. Cada vez que el pequeño ser asoma la cabeza por la pantalla, acapara todas y cada una de las miradas de la sala de cine, regalando los momentos más divertidos, tiernos y genuinamente memorables de la producción.
El director es plenamente consciente del imán que tienen entre manos y explota al máximo su expresividad, sus reacciones humorísticas y su inocencia, logrando que incluso las escenas menos recordables cobren una chispa especial gracias a su presencia. Su evolución aporta una frescura muy de agradecer, consolidándolo no solo como un alivio cómico de lujo, sino como el auténtico rey de la función cinematográfica.

En el terreno puramente técnico y visual, la producción saca todo el músculo imaginable para justificar con creces el precio de la entrada. Los efectos especiales son sencillamente impecables y funcionan en cada uno de los planos, la potencia visual nunca ha sido un punto débil de Disney.
La acción está rodada con una claridad fantástica, huyendo de los montajes caóticos tan habituales en el cine contemporáneo, lo que permite disfrutar de cada coreografía de combate y de cada explosión con una espectacularidad que verdaderamente se siente cinematográfica y eleva el listón respecto a lo visto anteriormente en la pequeña pantalla. Favreau no destaca en nada, pero tampoco comete errores en lo que a dirección se refiere, hace un buen trabajo de asalariado del estudio.
Sin embargo, no todo es perfecto en este viaje intergaláctico, y el único punto flaco destacable que se le puede achacar a la cinta reside en su apartado musical. Es innegable que la banda sonora funciona a nivel de ambientación, pero peca de conformista al tirar en exceso de la nostalgia y repetir machaconamente el icónico tema principal de la serie con distintos instrumentos y tonalidades.

Aunque la partitura original es brillante y evoca inmediatamente el espíritu del personaje, la película abusa de esta melodía en lugar de arriesgarse a introducir nuevos motivos musicales que aportaran frescura a la aventura. Y los nuevos temas los he notado demasiado genéricos. A pesar de este pequeño tropiezo sonoro, el film cumple con creces su objetivo primordial: ofrecer una fantástica propuesta de escapismo palomitero concebida para desconectar de la rutina y salir del cine con una gran sonrisa de oreja a oreja.
Conclusión
En definitiva, ‘The Mandalorian y Grogu’ se consolida como el recordatorio perfecto de que el cine de entretenimiento no necesita ser pretencioso para resultar verdaderamente memorable. Esta nueva cinta de Disney nos devuelve los blockbusters de verano, como se espera que sean ‘He-man y los Másters del Universo’ o ‘Supergirl’. Ambas se estrenan inminentemente.
Al renunciar a las complejidades narrativas innecesarias y centrarse en lo que siempre hizo grande a esta historia, una relación entrañable, acción espectacular y altas dosis de diversión, el estudio ha logrado dar en el clavo con un producto sumamente honesto. Ir a lo seguro y no tratar de innovar hay a veces que no funciona y cansa al público, pero esta vez se ha acertado.
‘The Mandalorian y Grogu’ no cambiará la historia del séptimo arte (ni la de Star Wars), pero tampoco lo busca; su única ambición es hacer disfrutar al espectador. Para los fieles seguidores de la saga y para cualquiera que busque un soplo de evasión pura en la gran pantalla, este viaje junto al cazarrecompensas y su carismático compañero es una cita ineludible que demuestra que, a veces, el camino más sencillo es también el más acertado.
Aquí os dejo el tráiler de ‘The Mandalorian y Grogu’:
Este es el camino.



