Ya sabéis perfectamente cómo funciona esto porque cuando crees que los despachos de Hollywood ya no pueden sorprenderte con carambolas más extrañas, fichajes cruzados y calabazas de última hora, va el destino y te monta un culebrón digno de la mejor comedia de enredos, y además con el mismísimo Tom Cruise.
En las últimas horas, los portales norteamericanos que tanto frecuentamos han soltado una exclusiva que es un poco de marujeo, no os voy a engañar, pero quería subirlo a la web. Resulta que el bueno de Tom Cruise, en su eterna cruzada por mantener vivo el cine de acción, tenía en su punto de mira a uno de los directores más cotizados del momento, Shawn Levy, el artífice detrás del descomunal éxito de Deadpool y (Wolverine) Lobezno. ¿El objetivo? Que Levy se sentara en la silla de director para comandar nada más y nada menos que la «esperadísima» (que nadie pidió) secuela de Días de Trueno 2 (Days of Thunder 2).
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¿Y sabéis qué pasó? Pues que a Shawn Levy le ofrecieron el caramelo de hacer una película de Ghost Rider, y luego miró la oferta de Tom Cruise, y volvió a mirar hacia unas calaveras llameantes, y decidió decirle al bueno de Tom: «me voy a Marvel». Y es que Shawn ha decidido rodar el ansiado reboot oficial de Ghost Rider, que estará protagonizado por el mismísimo Ryan Gosling en 2028.
En esta industria, la lealtad dura exactamente lo que tarda en llegar un contrato nuevo con el logo de Marvel Studios sobre la mesa. Y Tom Cruise se ha quedado con la puerta en las narices.
Por un lado, da pena imaginar a Tom Cruise intentando sacar adelante una secuela de Días de Trueno, esa especie de Top Gun sobre cuatro ruedas que tanto marcó a una generación, y encontrándose con que los grandes realizadores prefieren meterse en el carrusel de superhéroes y universos compartidos. Cruise es un tipo de vieja escuela, un auténtico purista del celuloide que prefiere jugarse el tipo colgado de un avión real que abusar del croma digital. Verle intentar resucitar aquella mítica rivalidad automovilística tenía su morbo, pero chocar contra la maquinaria de Marvel es, hoy por hoy, Misión imposible. Perdón por el chiste.
Por otro lado, que Shawn Levy haya elegido enfundarse la chaqueta de Ghost Rider junto a Ryan Gosling demuestra que los directores de primer nivel saben perfectamente dónde está el gran circo mediático actual.
Al final, este tipo de noticias nos recuerdan que Hollywood no es más que una partida gigante de ajedrez donde las llamadas de última hora, los proyectos que se caen y los fichajes inesperados configuran el verdadero entretenimiento de los que amamos el cine. A Cruise le han dado calabazas, sí, pero seguro que ya está buscando a otro director con similares características.
Y vosotros ¿qué haríais en el lugar de Shawn Levy? ¿Os habríais quedado con Tom Cruise en la secuela de Días de Trueno o habríais corrido a firmar con Marvel para rodar Ghost Rider con Ryan Gosling?
Retro-Análisis: Días de Trueno (1990), como Top Gun pero con autos… y me gusta más
Un saudo y sed felices



