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53 domingos, la película sorpresa en Netflix con un grandioso reparto

53 domingos es la película de la semana en Netflix, la que se ha situado en el número 1 en España. Escrita y dirigida por Cesc Gay y protagonizada por Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez, 53 domingos es una pequeña joya que bien merece la pena descubrir. Vamos al lío.

Erase una vez tres hermanos

Julián (Javier Cámara), Natalia (Carmen Machi) y Víctor (Javier Gutiérrez) son tres hermanos que deben reunirse para hablar de su padre, un señor ya mayor que se confunde de autobús, le enseña la chorra a las vecinas y anda necesitado de que le cambien una bombilla. En sentido literal. El problema es que nunca consiguen quedar, a pesar de la buena voluntad de Carolina (Alexandra Jiménez), la mujer de Julián, quien intenta facilitar el encuentro y mantiene un actitud positiva ante las inevitables desavenencias de los tres hermanos. Y es que todos sabemos lo que sucede con la familia. Es lo más importante pero cuanto más lejos, mejor.

53 domingos parte de una obra de teatro escrita por el propio director y la verdad es que se nota. Apenas cuatro personajes, poquísimos escenarios (los justos para intentar huir de esa teatralidad) y diálogos ágiles; de hecho los personajes hablan todo el tiempo, sin apenas tiempos muertos, hasta el punto de que el personaje de Carolina actúa como narradora de la historia, rompiendo la cuarta pared para dirigirse directamente a los espectadores, llenando los tiempos muertos entre las escenas de los hermanos.

domingos

El origen teatral de 53 domingos se evidencia también en su estructura, cuatro actos perfectamente delimitados. En el primero conocemos a Carolina y a Julián, actor maduro al que le cuesta conseguir trabajo y cuyo último logro es un anuncio de gazpacho donde hace de tomate. Eso le hace estar siempre a rebufo de sus exitosos hermanos, lo que también explica su reticencia a quedar con ellos para tratar un tema aparentemente trivial, como que su anciano padre necesita que alguien le cambie la bombilla del baño. El primer intento de reunión fracasa estrepitosamente cuando Julián y Carolina se equivocan de día.

En el segundo acto conocemos a Natalia, la hermana mediana, seria, inteligente y algo condescendiente con sus hermanos (vamos, lo que podemos llamar una «bienqueda»). Es ella la que introduce el conflicto al revelar a Julián que Víctor ha escrito una novela, titulada 53 domingos, y que no se la ha dado a leer. Víctor no se presenta a la reunión y aparece en el tercer acto, para darle la novela a Julián, quien la lee y manifiesta su opinión en el cuarto y último acto de la cinta, cuando los tres hermanos consiguen reunirse y abordar sus problemas.

Con 53 domingos, Cesc Gay reflexiona sobra las relaciones filiales y el trato a los mayores, sobre como se afrontan los problemas de cuidar de un padre anciano y como parece inevitable que los hermanos discutan por cualquier tema, por insignificante que parezca. Es como si el director viese el conflicto como parte consustancial del ser humano en general y de la familia en particular.

Alexandra Jimenez

Actores ante todo

53 domingos se apoya en el texto de Cesc Gay pero sobre todo en el trabajo de sus actores. Por un lado, en un rol menor y que sirve de apoyo al trío protagonista, tenemos a Alexandra Jiménez, actriz todo terreno capaz de moverse en el drama, en la comedía y en todo género que le pongan por delante. A su lado, los tres mejores actores del cine y del teatro español (con permiso de Luis Tosar): Javier Cámara, Carmen Machi y el siempre sensacional Javier Gutiérrez. Los tres se dan perfectamente la replica en todas las escenas, retratando perfectamente a sus personajes en cada gesto y en cada mirada, en todos sus matices y tonos.

La duración de 53 domingos juega totalmente a su favor. No llega a la hora y media de duración y gracias al trabajo de todos los implicados, mantiene un buen ritmo en todo momento. En fin, que pasa volando y se hace corta. Además, si bien podemos califica la película de comedia más que de drama, no estamos ante una película hecha con molde, como suelen ser la mayoría de comedias españolas, las producidas por Antena 3 y Telecinco donde Jordi Sánchez interpreta siempre el mismo personaje, variando el grado de histerismo.

Carmen Machi y Javier Camara

Las películas de Cesc Gay podrán gustar más o menos pero sus textos son siempre más inteligentes que la media, tratan temas de actualidad de una forma original (quizás a veces intenta tratar demasiados y se queda algo corto en algunos), no insultan al espectador y desde luego no son una sucesión de chistes de cuñados, contados por cuñados y donde el mayor aliciente es ver que cameo aparece en la siguiente escena. En resumen, que estamos ante una comedia española que no arranca carcajadas pero siempre deja una sonrisa (imposible no identificarse con alguno de los personajes) que podemos recomendar y que no creo que disguste a nadie. Un saludo, sed felices.

Pedro Pérez S.
Pedro Pérez S.
Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.
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