El pasado miércoles 3 de enero se estrenó en España Los que se quedan, una cálida película navideña de emocionante trasfondo, que tuve el placer de ver hace unas semanas en la Academia de Cine de Madrid: con guion de David Hemingson, dirigida por Alexander Payne y protagonizada por un Paul Giamatti inconmensurable que, de cara a los Óscar, nada tiene que envidiar a los Murphy, DiCaprio o Cooper de este año .
La otra cara de la navidad
Las reuniones familiares son habituales en fechas tan celebradas como las navideñas. El calor de los seres cercanos, el reencuentro tras tiempo sin verse. Las luces de colores, los árboles de navidad, los regalos… Al menos esta es la cara bonita, el lado vistoso y comercial de la festividad: el escaparate. Pero en la trastienda, en la retaguardia, muchas personas viven sin luces, regalos, ni familiares. En época de alegría y diversión general, hay gente sola y triste, que no tiene con quién celebrar. Alexander Payne dedica su película a estas personas, a la cara b de la navidad.
La cinta nos acerca a un prestigioso colegio estadounidense, en que el cascarrabias profesor Paul Hunham (Paul Giamatti) debe pasar las navidades a cargo de un puñado de jóvenes estudiantes que no tiene dónde ir. Pronto establece un vínculo especial con un problemático muchacho (Dominic Sessa) y una cocinera que ha perdido un hijo en Vietnam (Da’Vine Joy Randolph).

Personajes con alma
En 2024 se cumplen siete años desde la última película de Alexander Payne, Una vida a lo grande (2017), que era una utopía con trasfondo de crítica social entrañable, pero poco más. Esta vez, el cineasta se supera.
Los que se quedan comienza dibujando a unos personajes, en un principio distantes entre sí, cuyas circunstancias van uniéndolos cada vez más. Unos personajes que no se alejan de lo típico: el profesor cascarrabias y raro al que alumnos y compañeros docentes quieren lejos, el joven inteligente cuyos traumas alientan su rebeldía y la viuda jefa de cocina atormentada por la muerte de su hijo en combate. Son perfiles clásicos, pero que a diferencia de otras cintas tienen alma, y mucha.
La relación que se establece entre ellos se siente tan natural y orgánica, y los actores son tan buenos, que todo es perfectamente creíble. Los tres están solos por distintas circunstancias personales, los tres viven atormentados; el dolor de la soledad une sus vidas y permite una sanación conjunta muy potente, pues la comprensión mutua que les otorga esa igualdad es liberadora.

Drama y comedia
Los que se quedan es una especie de mezcla entre El club de los cinco (1985), El club de los poetas muertos (1989) y Esencia de mujer (1992); una de esas películas reconfortantes que hacen llorar y reír a partes iguales, en que, a pesar de la tristeza y sufrimiento de sus personajes, logras encontrar un cálido refugio.
El humor, muy acertado, ayuda a confraternizar con los entrañables protagonistas para dejar paso a un segundo acto, más dramático y melancólico, en que pasas a comprenderlos mejor. El culmen de la relación principal de la película, la de Giamatti y Sessa, llega con una concesión final del profesor al alumno. Un gesto emocionante que termina de cristalizar su unión en una conclusión tan emocional y significativa como la de aquella película de Peter Weir (El club de los poetas muertos).
Tras las vacaciones de navidad, todo vuelve a ser como antes. El bullicio habitual del campus regresa con sus alumnos. Es incluso extraño y paradójicamente triste, pues la química entre los personajes parece diluirse ante este cambio tan drástico. Sin embargo, los protagonistas no son como antes de sus navidades. Se han fortalecido unos a otros en una experiencia de reconciliación y reencuentro propio. Paul, Angus y Mary nunca olvidarán unas navidades en que empezaron como desconocidos y acabaron más unidos que nadie, después de enfrentar sus traumas en armonía.

Conclusión
La octava película de Payne es, en definitiva, un cálido ejercicio de humanismo, una comedia dramática que hace de sus maravillosos personajes unos cercanos compañeros. Una película reconfortante, ideal para ver en estas fechas y acabar con una sonrisa.
No tiene grandes pretensiones, pues no las requiere para lo que busca contar. Quizá no sea lo más original del panorama, pero es preciosa, emotiva y honesta; da ganas de vivir y de seguir viendo películas.




La frase final es de esas que suscribo. Estamos aquí para ver y disfrutar películas como está, no para amargarnos la vida, como pretenden algunos en redes sociales. Una crítica muy buena y muy bien escrita. Un saludo y bienvenido a la web.
Muchísimas gracias Pedro! Encantado de incorporarme a la web.
La frase final es de esas que suscribo. Estamos aquí para ver y disfrutar películas como está, no para amargarnos la vida, como pretenden algunos en redes sociales. Una crítica muy buena y muy bien escrita. Un saludo y bienvenido a la web.
Muchísimas gracias Pedro! Encantado de incorporarme a la web.
Hoy he ido a verla. Ufff. Me ha encantado. Y me vino también películas como Esencia de mujer a la mente al acabarla.
Considero que para ser la primera película que he visto en el cine no podía empezar mejor.
Saludoa
Me alegro de que te haya gustado. Es una maravilla.
Saludos!!
Hoy he ido a verla. Ufff. Me ha encantado. Y me vino también películas como Esencia de mujer a la mente al acabarla.
Considero que para ser la primera película que he visto en el cine no podía empezar mejor.
Saludoa
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