Tras una espera de casi dos años, Fundación ha regresado por lo alto en su tercera temporada, con un episodio inicial que introduce varios personajes nuevos (pero conocidos para los lectores de la saga de Isaac Asimov) y preanuncia el papel central que en la misma tendrá El Mulo, en consonancia con lo que ocurre en la novela Fundación e Imperio. La serie, creada por David S. Goyer, se emite por Apple TV+.
Bienvenidos nuevamente, psicohistoriadores. La espera fue larga pero valió la pena y aquí estamos para analizar este primer episodio de la tercera temporada de Fundación, cuyo título es Una Canción para el Final de Todo. Una temporada, por cierto, que trae dos cambios importantes en relación con el personal de la serie, uno actual y otro a futuro…
El primero es la introducción del actor danés Pilou Asbæk (a quien conocemos por haber interpretado a Euron Greyjoy en Juego de Tronos) en reemplazo del sueco Mikael Persbrandt para encarnar al Mulo y el segundo es el cambio de showrunner que se hará efectivo a partir de la cuarta temporada, cuando Ian Goldberg (Fear the Walking Dead, Krypton, Las Crónicas de Sarah Connor) tome el lugar de David S. Goyer, quien se ha alejado por desavenencias con la producción en torno a los presupuestos, no obstante lo cual aparece aún vinculado a esta tercera temporada e incluso dirige y coescribe el episodio que hoy analizamos.
Y ya que hemos hablado del Mulo, estamos a la puertas de la Tercera Crisis de Hari Seldon y su papel pasa a ser, desde luego, desencadenante, advirtiéndose para alegría de los fans que la historia se acerca cada vez más a los libros y en esta temporada en particular a Fundación e Imperio, segunda novela de la trilogía original de Isaac Asimov convertida luego en quinta de la saga por las precuelas que este siguió escribiendo entre los ochenta y noventa, publicándose incluso la última de manera póstuma.
Un arranque de temporada de corte cinematográfico en cuanto a la producción que pasamos ya mismo a reseñar y analizar, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Pirata y Bufón
“Si vives lo suficiente, el tiempo se termina convirtiendo en un arma” nos dice la voz en off de Gaal Dornick (Lou Llobell) antes de ponernos al tanto de cómo han cambiado las cosas durante su sueño criogénico en los últimos ciento cincuenta y dos años, anoticiándonos así de que el Imperio ha ido perdiendo terreno progresivamente y la Fundación, por contrapartida y a pesar del genocidio llevado a cabo en Términus, fortaleciéndose y ganando mundos.
Entre medio de ambos hay una franja independiente y en ella se encuentra el planeta Kalgan, cuyo dominio anhelan tanto unos como otros, pero no quedará en manos de ninguno… Allí, precisamente, nos lleva a continuación la historia para mostrarnos al Archiduque Bellarion (Ralph Ineson) que, al frente de un contingente armado con escolta de naves imperiales, se halla a la espera de parlamentar con el Mulo (Pilou Asbæk), “pirata” en ascenso del cual poco se sabe y mucho se dice, pero que por lo pronto mantiene secuestrada a su hija.

Al presentarse anunciado por un “bufón” al que no vemos (todo un guiño para los lectores de la saga), en absoluta soledad, sin armas y con aire autosuficiente, el Mulo exige el control de Kalgan a cambio de la muchacha. Bellarion lo considera inaceptable y sobreviene una brutal demostración de poder, en la cual tras anunciar el Mulo que puede controlar psíquicamente a los pilotos para que las naves se abatan entre sí, el Archiduque y los suyos ven con incredulidad cómo a continuación eso efectivamente ocurre y las mismas se destruyen unas a otras para caer hechas trizas sobre la superficie de Kalgan.
No solo eso: también los hombres en tierra a las órdenes de Bellarion dejan de estarlo y se matan entre sí hasta que solo queda él y, tras intentar sin éxito el Mulo sustraerle del dedo el sello imperial que lleva como anillo, recibe de este la orden de quitárselo él mismo, lo cual en momento altamente gore, hace cortando su dedo con los dientes para luego, y una vez que le ha entregado el sello al Mulo, dispararse a la cabeza mientras este último se aleja.
Divide y reinarás
Los dominios de la Fundación no son ajenos a los problemas y, superada la fase religiosa, asisten ahora al crecimiento de la clase de los Comerciantes que, liderada por los Príncipes Mercaderes, termina convirtiéndose en foco de conflicto y llevando al borde de la guerra civil.
Sabiendo de ello y de la inminente anomalía que a Demerzel (Laura Birn) le predice el Radiante que le fuera entregado por Hari Seldon (Jared Harris), Dawn (Cassian Bilton) se reúne con el Consejo Galáctico y aprovecha para relacionar la carencia de alimentos que se está padeciendo con la mala administración de la Fundación sobre los mundos agrícolas otrora dominados por el Imperio.
Para solucionarlo (o al menos eso dice), pretende forjar una alianza con los Comerciantes para debilitar a la Fundación desde adentro y recuperar el terreno perdido. No falta quien le cuestione que no puede decidir estando Day (Lee Pace) ausente, pero replica hábilmente que solo le quedan diez días para ser emperador. Su discurso termina aprobado por la concurrencia y la propia Demerzel, que elogia luego en privado su manejo de la situación.
Basura y Trofeo
Ya de regreso en Trántor con las buenas nuevas, Dawn se reencuentra con el resto de la dinastía imperial, cada vez más decadente y consciente ahora de su mortalidad. Dusk (Terrence Mann), de hecho y cuya hora se acerca, se encuentra mirando registros de ejecuciones de sus antecesores y al ver a uno intentar en vano escapar de su destino, se pregunta si será más valiente eso o entregarse como “basura camino al incinerador”.
Demerzel, en tanto, se reúne con Zephyr (Rebecca Ineson) en los jardines y, previa puesta al tanto de que no recordará nada de la conversación, la anoticia de que es una robot positrónica y, para asombro de la sacerdotisa, le cuenta sobre las Leyes Robóticas y cómo la introducción de una Ley Cero generó puntos de conflictos al poner el bien común de la humanidad por sobre cualquier otro individual.
Tal situación, le cuenta, llevó a la guerra y a la destrucción de los robots con la única excepción de ella por haberla Cleon I conservado como “trofeo”. Su historia apunta claramente a las dudas que le aquejan en torno a la crisis que se viene y a su propio rol, preguntándose si tendrá lugar o función en caso de que el Imperio deje de existir.
Autodidacta
Volviendo Gaal con su relato en off, nos cuenta cómo, tras la masacre de la Términus original, una Nueva Términus se ha erigido a un parsec de distancia de la ubicación anterior y hasta allí vemos arribar a Ebling Mis (Alexander Siddig), al cual se nos presenta como psicohistoriador que, interesado por la Tercera Crisis, llega a la Bóveda a los fines de encontrarse con Hari Seldon y despejar dudas.

Luego de hacer este último repentina presencia y felicitarle por hacer caer el campo de fuerza, recibe al visitante y se entera que es biógrafo y autodidacta, además de descendiente de quien le procesara en aquel juicio que acabara con el exilio de los psicohistoriadores.
Mis deja deslizar como interrogante si serán los Comerciantes los responsables de la Tercera Crisis y Seldon nada puede decirle, lo cual rápidamente entiende. También llama la atención sobre el hecho de que el Imperio está aguantando más de lo que los cálculos hacían prever, lo cual Seldon adjudica a que les entregó el Radiante.
Anoticiado pues al respecto, Mis pierde algo de su amabilidad inicial y le recrimina duramente exigiendo una explicación, lo cual hace que Seldon dé por terminada la conversación y, junto con su despacho, se esfume instantáneamente de la vista del estudioso que se halla nuevamente en el prado y fuera de la Bóveda.
Bajo la Luna
Haven es el planeta que funciona como sede de los Comerciantes y no es uno cualquiera. El potente calor de su estrella abrasa todo lo que toca y no queda más remedio que moverse siempre bajo la sombra de su luna. Espiando para la Fundación, el capitán Han Pritcher (Brandon Bell) descubre junto a su compañera Sephone (Iðunn Ösp Hlynsdóttir) que el Imperio está allí entregando cargamentos de armas a los Comerciantes, representados estos por su líder Randu Mallow (Darren Pettie). ¿Les suena ese apellido? Ya hablaremos de ello…

La pareja sale a perseguirlos con motos speeders en escena muy Star Wars que probablemente haga chirriar los dientes a los fans de la saga literaria, pero el hecho de tener que estar permanentemente bajo la sombra de la luna y no poder salir de ella impone algún giro a lo Pitch Black (aquí retro-análisis), que quizás también haga chirriar, pero menos…
Tras vibrante carrera con intercambio de disparos e incluso puñetazos que vienen y van de un speeder al otro, Pritcher y su compañera logran eliminar a Mallow y alcanzan a escapar de milagro del calor de la estrella asesina, pero sin el cargamento que les hubiera servido de prueba contra los Comerciantes.
Ya en la nave y de regreso, Sephone coquetea con Han pero este la esquiva con elegancia diciendo “mi lealtad está en otra parte”. Al llegarles la noticia de la caída de Kalgan en manos de un misterioso pirata solitario, él manifiesta deseo de investigar y así se lo hace saber una vez en Nueva Términus al alcalde Indbur (Leo Bill), pues está convencido de que el tal Mulo es un mutante con habilidades psíquicas.
Indbur, sin embargo, se niega a entrar en un conflicto diplomático por ser Kalgan parte de la franja intermedia que no pertenece al Imperio ni a la Fundación. Furioso al ser desautorizado, el espíritu rebelde de Han se rebela, discutiendo ambos acaloradamente y hasta habiendo algún forcejeo, como consecuencia del cual se va con la llave de la nave del alcalde que, al darse cuenta, se queda maldiciendo…
El Final de Todo
En Trántor, Day vive autoexiliado y alejado de los asuntos palaciegos, pasando el tiempo entregado a la piscina, las drogas, la poesía y a su consorte. Hasta tiene un par de animales clonados, entre ellos un camello y un hurón.

Dusk se presenta para decirle que Demerzel le reclama y, aunque de mala gana, asiste al encuentro con ella y los otros dos miembros de la dinastía. Lo que Demerzel tiene para decirles, tras desplegar el Radiante, es que la era oscura no se ha retrasado como se creía y más aún: comenzará en solo cuatro meses y su consecuencia será la desaparición completa de la civilización, sin que permitan los cálculos ver más allá…
Como corolario, el cierre del capítulo nos lleva a Ignis, donde Gaal despierta de su sueño criogénico diciéndonos en off que no hay más tiempo… “El Mulo ya está aquí…”
Balance del Episodio
Qué buen capítulo hemos visto en el inicio de una nueva temporada que no puede pintar mejor y que, como hemos dicho, marca un más decidido acercamiento a los libros. En parte es lógico y por dos razones: por un lado, porque ya están lo suficientemente asentados los cambios que desde un primer momento fueron introducidos para que la serie pudiese contar siempre más o menos con los mismos actores y, por otro, porque de todos los libros que componen una saga en sí poco cinematográfica, Fundación e Imperio es justamente y sin duda el más cinematográfico.
Varios personajes conocidos para los lectores han aparecido y me gustaría comenzar por uno en particular cuyo apellido ha sido deliberadamente cambiado y creo comprender el motivo. Randu Darell, líder de los Príncipes Mercaderes, es un personaje importante en el material de origen y, tal como aquí hemos visto, cobra protagonismo en un momento en que el decaído Imperio teje alianza con ellos para debilitar a la Fundación. Y aunque es pariente de Hober Mallow, a quien hemos perdido en la temporada anterior, su apellido es allí Darell, lo mismo que el de su sobrino Toran, a quien hasta aquí no hemos visto, pero estimo que, junto a su esposa Bayta, veremos de un momento a otro.
¿Por qué fue cambiado el apellido? Entiendo que para que el espectador que no haya leído los libros relacione más fácilmente en lugar de hacerle perder en una maraña de nombres que pueda ser más o menos fácil de seguir en una o varias novelas, pero no tanto en una serie, donde el público los escucha en lugar de leerlos (salvo que, como yo, prefieras seguirla subtitulada para oír las voces originales).
Otro de los personajes que ha sido presentado y conocemos de la saga es Mis Ebling, de quien me ha gustado hasta aquí la interpretación de Alexander Siddig, a quien quizás recuerden por haber encarnado a Julian Bashir en Star Trek: Deep Space 9. Desde ya que, debido a las diferencias en la estructura de la historia, no tiene en los libros ningún encuentro con Hari Seldon, que ya para esta altura lleva largo rato muerto en la forma que sea. Pero su papel en la persecución y cacería del Mulo es muy importante y así pinta también aquí de acuerdo a la preocupación que muestra por la inminencia de la Tercera Crisis y su posible resolución.
Y si hablamos de la caza del Mulo (madre mía, el momento épico que se nos viene y cómo lo he estado esperando), no podemos desde luego obviar al reaparecido Han Pritcher, que tendrá rol fundamental en la misma y que, al igual que aquí se nos muestra, tiene en Fundación e Imperio un espíritu rebelde que le lleva a investigar por cuenta propia y entrar en conflicto con el ineficiente y corrupto alcalde Indbur.
¿Aparecerán los esposos Darell, aunque sea con el apellido cambiado? ¿Y Magnífico Giganticus? De acuerdo a algunas señales que hemos tenido, se me ocurre que en efecto así será pero por razones obvias no puedo decir demasiado a los fines de no introducir innecesarios spoilers para quien no haya leído los libros.
Y, por supuesto, el Mulo. El personaje que todos esperábamos y que hasta ahora solo habíamos visto a través de flashforwards, pero que ahora tiene y tendrá un lugar desencadenante que se resume perfectamente en la frase “El Mulo ya está aquí…”
Con respecto a los motivos del alejamiento de Mikael Persbrandt, no hay información muy precisa sino solo rumores, hablándose incluso de acusaciones de acoso sexual que habrían pesado en su reemplazo. No hay forma de saberlo, pero Pilou Asbaek está muy bien en el rol y, de hecho, manifestó que era para él un honor seguir los pasos de alguien como Persbrandt.
El episodio ha sido de una increíble factura técnica y la secuencia de Kalgan particularmente alucinante. Duele un poco, en consecuencia, enterarnos que David S. Goyer se ha ido de la serie justamente por discusiones de presupuesto, lo cual nos hace temer que una eventual cuarta temporada venga con recortes. Sería una pena e iría en detrimento de la impresionante serie que estamos viendo: esperemos que no se note mucho…
Otro punto interesante han sido los conflictos existenciales, expresados particularmente en Dusk y en Demerzel, cuya historia, además y como ocurriera en la segunda temporada, se sigue uniendo con las historias robóticas de Asimov, algo que en los libros ocurre recién en Fundación y Tierra, último de la saga (aunque es un asunto posteriormente revisitado en las precuelas y en otras novelas como Los Robots del Amanecer o Robots e Imperio que sirven como puente entre ambos mundos).
El arco de Haven ha sido realmente intenso, aunque, insisto, se vio por momentos como un cruce entre El Retorno del Jedi y Pitch Black, lo cual puede molestar a los fans, aunque hay que recordar al respecto y a la inversa que la saga Fundación ha sido altamente influyente sobre el mundo Star Wars (los nombres de los personajes son de hecho bastante reminiscentes), y que las historias sobre soles de los cuales hay que esconderse son también caras a Asimov, como la novela El Sol Desnudo (1956) o el relato Círculo Vicioso, publicado originalmente en 1942 e incluido luego en Yo, Robot (1950).
En definitiva, hemos tenido un gran comienzo que, más allá de los cambios con respecto al material original, acerca la serie cada vez al mismo y hace saltar nuestros corazones ante guiños y señales que, para el lector, predicen un rumbo futuro que seguirá la misma línea y que, además, continúan confirmando a Fundación como una de las mejores series de ciencia ficción en lo que va del siglo. A ver con qué nos encontramos en el próximo episodio y les espero aquí para analizarlo.
Hasta entonces y sean felices…




Muy bueno el análisis Rodolfo, como siempre. Si bien me alegre que esta temporada se ve que va a estar basada en Fundación e Imperio por el hecho de que han aparecido varios personajes de ese libro, me ha disgustado mucho la forma en como han representado por el momento al Mulo. A riesgo de dar un spoiler a pesar de que el material original tiene tantos años, han cambiado completamente la personalidad del Mulo con la escena de presentación, ya que en los libros él operaba más en las sombras y trataba de pasar desapercibido, y no como lo muestran acá pavoneándose de su poder. Espero que sea solo para darle una primera impresión potente y después cambie. Igualmente, me ha gustado el capítulo.
Te mando un saludo Rodolfo y estaré atento a tus análisis de la serie.
Hola Diego: muchas gracias por comentar y por el concepto. Es verdad que puede ser un poco chocante la forma de presentar al Mulo, aunque ojo, no quise decir demasiado por no espoilear, pero me da la impresión de que no va a ser ese el aspecto en el que le veamos la mayor parte del tiempo (es decir, quizás mostrarlo haya sido una forma de alimentar el engaño de aquí en más).
No olvidemos que el Mulo es un especialista en presentarse de distintas formas y en una de las frases que se oyen sobre el inicio del episodio y poco antes de que haga presencia puede estar la clave de cómo le veremos principalmente en lo sucesivo porque, se supone y si es como en Fundación e Imperio, hay que guardar una sorpresa hasta el final de la temporada. Se me hace difícil “decirlo sin decirlo”, jaja, pero creo que como lector de los libros quizás entiendas a qué me refiero.
Gracias por el aporte y estamos, desde ya, atentos al camino que vaya tomando una serie que, de momento, me está gustando mucho… Un saludo y que estés bien!