Hubo un tiempo, en la anterior generación de consolas, en que los juegos de Telltale Games (The Walking Dead, Batman, The Wolf Among Us), Supermassive Games (Dark Pictures Anthology, The Quarry y Until Dawn) y Quantic Dream (Heavy Rain, Beyond: Two Souls, Detroit: become Human) nos enseñaron que las decisiones importaban, aunque doliesen en muchos momentos.
Tras la caída y dispersión del primero de esos estudios, muchos nos preguntamos quién recogería el testigo de ese tipo de aventuras interactivas. En este otoño de 2025, AdHoc Studio (formado por veteranos de aquella era) ha respondido con un potente golpe sobre la mesa llamado ‘Dispatch’.

Y quizás haya alguien que piense que este nuevo título es ‘más de lo mismo’, pero ‘Dispatch’ no es solo una película interactiva más; es un simulador de gestión de crisis, una comedia laboral con toques de humor negro y un drama sobre encontrar nuestro lugar en el mundo, todo envuelto en una estética de serie de animación comiquera.
La Narrativa: ‘The Office’ conoce a ‘The Boys’
La premisa de ‘Dispatch’ es su mayor acierto bajo mi punto de vista. Estamos acostumbrados a ser el héroe que vuela, golpea y recibe los aplausos y el cariño de la gente. Aquí, somos Robert Robertson (interpretado magistralmente por Aaron Paul), un ex-héroe (con ciertas similitudes con Ironman) que, tras perder su fuente de poder en una emboscada del villano más villano, es reclutado para ser ‘el hombre de la silla’. Ahora eres el ‘dispatcher’: la voz en el oído, el estratega en la sombra que guía a los héroes durante las misiones para proteger la ciudad.
El guion brilla por su tono. Abraza el cinismo de ‘The Boys’ o ‘Invincible’, pero filtrado por la mundanidad de una burocracia corporativa que nos va a recordar a ‘The Office’ y nos va a sacar más de una sonrisa. Los superhéroes aquí son inadaptados, ególatras, inseguros o simplemente incompetentes. La escritura es adulta y, a menudo, hilarante con diálogos rápidos y afilados. Ver a Aaron Paul navegar entre la pérdida y el fracaso con ese tono inocente de héroe clásico ha sido una grata sorpresa.

La caterva de personajes secundarios es una absoluta maravilla, como la volátil Malevola (Alanah Pearce) o la sarcástica Invisiva, acaban pasando de ser meras herramientas de trabajo para las misiones a compañeros de trabajo con los que debes lidiar, empatizar y ayudar. Y aquí es donde Dispatch triunfa, ya que consigue que ese grupo de inadaptados y perdedores se cuelen en tu corazoncito y se ganen un hueco permanente.
Más allá del «Elige tu propia aventura»
El gran pecado de los juegos narrativos anteriores era la falta de ‘juego’, cosa a que a mí no me suele molestar. ‘Dispatch’ soluciona esto (para quienes se quejan de ello) integrando una capa de juego de rol, estrategia y gestión que, sorprendentemente, no se siente como un añadido forzado para conformar a algunos.
La jugabilidad de este título se apoya en tres pilares:
- Diálogo, Decisiones y QTE: El clásico sistema de conversación con tiempo limitado a los que los videojuegos de Telltale nos tenía acostumbrados. Las consecuencias aquí se sienten tangibles, afectando a la lealtad de tu equipo y a la percepción pública de la agencia. Aunque es cierto que en muchas ocasiones fallar o conseguir un QTE no afecta demasiado al resultado.
- Tu trabajo como ‘Dispatcher’ (Gestión): Tienes un mapa de la ciudad con emergencias que van apareciendo en tiempo real. Debes asignar héroes basándote en sus estadísticas (Fuerza, Inteligencia, Carisma, Combate y Velocidad). Debes saber elegir que héroe mandar a qué misión para que esta sea un acierto. Conforme los héroes y heroínas van sacando adelante las misiones van subiendo de nivel y puedes subir sus atributos y conseguir habilidades especiales. Esta gestión de recursos se hace adictiva para conseguir que tu turno de trabajo sea perfecto o casi perfecto.
- Minijuegos de Hackeo: Aquí es donde el juego flaquea ligeramente (bajo mi punto de vista). Las secuencias de hackeo en entornos abstractos, donde esquivas antivirus y conectas nodos, pero rompen el ritmo del juego y se me han antojado algo repetitivas. No son terribles ni aburridos, pero en comparación con el resto de lo que nos ofrece ‘Dispatch’ me ha resultado flojo.

¿Estoy viendo una serie de TV?
Visualmente, ‘Dispatch’ es una delicia para los más comiqueros. El estilo cel-shading consigue hacerte creer que estás viendo una serie de TV. El trabajo de animación captura cada mueca de desdén y cada suspiro de cansancio de los personajes y los hace más creíbles aún.
El doblaje ayuda mucho a eso, ya que es de primer nivel. Aaron Paul, Laura Bailey o Jeffrey Wright entre otros nombres con solera dentro y fuera del mundo del doblaje de videojuegos. Todo el elenco da vida a un reparto de personajes coral diverso, complejo y con mucho carisma.
La música acompaña bien, con algunas canciones que van a funcionar muy bien para enfatizar los momentos espectaculares que tiene este título.

Conclusión
‘Dispatch’ no reinventa la rueda de los videojuegos (tampoco creo que lo intente), pero sí la pule y le pone neumáticos nuevos de competición. AdHoc Studio ha demostrado que el género de la aventura narrativa todavía tiene mucho que decir si se atreve a mezclar mecánicas y a contar historias bien escritas.
No es un juego para quienes busquen acción frenética y combos de botones (las QTE son bastante sencillas); es un juego para quienes disfrutamos de una buena historia con toques de RPG y con un poquito de gestión.
‘Dispatch’ juega con una jauría de personajes grises en un mundo colorido como lo sería cualquier serie de animación. Es una sátira mordaz sobre la cultura laboral moderna disfrazada de épica de superhéroes.
Si alguna vez te has preguntado qué pasa cuando el superhéroe tiene que volver a la oficina a dar explicaciones de lo que ha sucedido en su día de ‘trabajo’, este es tu juego. Dispatch es, sin duda, una de esas sorpresas que me gusta llevarme en un mundo en el que cada vez vemos menos riesgos en lo que a títulos se refiere
Lo mejor
- El guion: Inteligente, divertido, con diálogos sobresalientes y un corazón emocional sorprendente.
- La mezcla de géneros: La gestión estratégica y el RPG le dan mucho más peso a las decisiones narrativas.
- Las actuaciones: Aaron Paul y el elenco están soberbios.
- Estética: Un cómic viviente con gran dirección artística.
Lo peor
- Los minijuegos de hackeo: Se me han hecho un poco repetitivos y creo que deberían haberle dado alguna vuelta más.
Puntuación: 8.5 / 10
Un saludo y sed felices.



