Sin tanto nombre o épica como su hermano mayor John, el prolífico Sal Buscema ha dejado en Marvel y en la historia del cómic un legado imborrable como dibujante, entintador y portadista, además de haber sido una gran influencia reconocida por otros artistas.
Su fallecimiento se produjo el pasado viernes, pero la noticia se dio a conocer ayer, precisamente el día en que hubiera cumplido noventa años. Nacido en New York el 26 de enero de 1936, Sal Buscema fue sin duda uno de los grandes artistas de Marvel, a la cual, después de haber pasado por la publicidad, llegó en 1968 bajo los auspicios de su hermano mayor John Buscema (uno de los pilares de la compañía durante los años sesenta y setenta), quien lo llevó para trabajar como entintador de Silver Surfer.
De hecho, por aquellos días el joven Sal ni soñaba con dibujar y si comenzó a hacerlo fue porque le surgió la oportunidad de trabajar a tiempo completo para la firma y sus dibujos en lápiz impresionaron gratamente a Stan Lee.
Durante diez años fue dibujante de El Increíble Hulk y durante ocho de El Espectacular Spider-Man, imponiendo su impronta y estilo en ambos casos. Ello sin dejar de mencionar su paso por Vengadores, Defenders, Thor, Valkyria, Conan, Capitán América, Los Cuatro Fantásticos o Uncanny X-Men.

Y su aporte no quedó solo en los lápices o las tintas, pues también ayudó a crear algunos personajes que llegarían para quedarse, como Starhawk o Graviton, los cuales, creados respectivamente en colaboración con Steve Gerber y Jim Shoooter, pasarían a engrosar las páginas de Guardianes de la Galaxia o Vengadores.
A finales de los noventa, incluso, pasó también por DC Comics, donde dibujó a lápiz historias de Batman, Superman o Superboy, además de entintar Wonder Woman o Creeper, entre otras.
La triste noticia de su partida fue difundida ayer por el artista de cómics Sterling Clark, quien manifestó: “Cuando pienso en mi infancia y en todos los cómics que leí, el nombre de Sal aparece en casi todos… Sal era una persona muy agradable, amable y generosa, a quien me alegra haber conocido y que se fijó en mis habilidades lo suficiente como para convertirse en mi mentor. Las maravillosas conversaciones que hemos tenido serán recordadas siempre con cariño. Mis condolencias a su esposa Joan, a la familia Buscema y a todos los fans que crecimos con su increíble arte y lo amamos”.
Casi imposible agregar nada. Hasta siempre, Sal. Gracias por tanto y, sobre todo, por habernos hecho felices…




