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Oasis (Netflix). Un espejismo de lujo, adolescentes caprichosos, y un misterio que no termina de arrancar

Netflix acaba de estrenar a nivel global Oasis, la nueva gran apuesta de la ficción española que aspira a convertirse en el placer culpable de la temporada. Dirigida por nombres que conocen al dedillo el lenguaje del suspense y el melodrama, la serie nos traslada esta vez a un escenario tan deslumbrante como opulento: un exclusivo hotel de súper lujo blindado para las familias con el poder adquisitivo más alto del planeta.

Un entorno idílico donde las élites se esconden del resto del mundo y donde los problemas parecen no existir… hasta que la realidad estalla en su burbuja de oro.

La trama arranca con la misteriosa desaparición de una joven en extrañas circunstancias dentro del propio complejo hotelero. A partir de ese momento, lo que debían ser unas vacaciones de ensueño se transforman en una pesadilla de puertas para adentro, donde cada huésped VIP tiene algo que ocultar, y donde los trapos sucios de los más poderosos empiezan a flotar en la piscina infinita.

A primera vista, la propuesta maneja una estética brillante y de lujo (algo bastante normal en Netflix últimamente), y un toque a thriller de alta sociedad de lo más intrigante. Sin embargo, tras asomarse a sus primeros episodios, la fachada empieza a agrietarse.

Nos encontramos ante una producción que, lamentablemente, se pierde en un universo de adolescentes sin preocupaciones reales, alienando por completo a ese espectador que busca un misterio con madurez, garra y verdadero poso narrativo.

El envoltorio de oro de un hotel de cinco estrellas gran lujo

Si algo destaca en la serie es la ostentosa puesta en escena de la serie. Oasis entra por los ojos y es un auténtico festival visual. La fotografía exprime la luz mediterránea, los lujos arquitectónicos del hotel y una atmósfera sofisticada que evoca de inmediato a las grandes producciones internacionales de intrigas palaciegas modernas.

El despliegue de producción está ahí, los vestuarios de alta costura lucen impecables y el ritmo visual es dinámico, diseñado para atrapar al espectador desde el primer plano.

Oasis

El problema viene cuando rascas esa imagen superficial, y ves lo que hay debajo… Los personajes que pueblan este exclusivo resort se sienten planos, cortados por el patrón del cliché de «niño rico y malcriado». La serie se empeña tanto en retratar la frivolidad, los excesos y las dinámicas de estos adolescentes millonarios que se olvida de dotarles de humanidad.

Al no tener preocupaciones reales en su día a día, sus supuestos dramas resultan superficiales y ajenos para el espectador, haciendo que la angustia por la desaparición de la joven pase a un segundo plano sepultada por fiestas privadas y berrinches de diseño.

Un suspense que se diluye entre caprichos y privilegios

El guion de Oasis intenta jugar al despiste constantemente, utilizando el propio hotel como un laberinto donde todos son sospechosos: desde los hijos de los magnates hasta el propio personal que les sirve. Los finales de capítulo buscan el impacto inmediato en redes sociales, soltando revelaciones a contrarreloj y giros de manual para mantenerte enganchado al botón de ‘siguiente episodio’.

Sin embargo, esta acumulación de secretos a cascoporro termina por saturar una intriga que carece de rigor policial o psicológico. Las pistas se resuelven con demasiada comodidad gracias al estatus de los protagonistas, y los sospechosos cambian de nombre simplemente para rellenar minutos de metraje. Confundir la complejidad de un buen misterio con el amontonamiento de clichés adolescentes es un error que la serie arrastra desde su arranque, convirtiendo lo que podría haber sido una ácida sátira social, o un thriller tenso, en un culebrón veraniego que se muerde la cola.

Y por si os quedan dudas, esto es lo que dijo el creador de la serie, Ramón Campos (El caso Asunta) a Netflix: ‘El misterio es solo un pretexto. Quería hacer una serie para mis hijas, que tienen 14 años. Una historia que hable de lo que están viviendo ahora mismo: la amistad, los secretos, las dudas y esas primeras decisiones que empiezan a definirte.’

El reparto joven frente al reto del vacío narrativo

El elenco de la serie, compuesto por una hornada de caras nuevas con muchísima proyección y frescura en el entorno streaming, cumple físicamente con los cánones de belleza y actitud que exige este tipo de ficciones aspiracionales. Se nota el esfuerzo por dotar a las interpretaciones de cierta intensidad, especialmente en los momentos en que la investigación aprieta las tuercas a las familias del hotel.

Pero el talento juvenil se topa muy pronto con la barrera de unos diálogos acartonados y unas situaciones que rozan el absurdo por culpa de su desapego de la realidad. Es una lástima que una premisa con tanto potencial para explorar los límites del privilegio y la impunidad de las clases altas se quede en una opción tan artificial y acomodada, diseñada exclusivamente para el consumo rápido de la audiencia más joven.

Tomy Aguilera es Dani, un joven huésped del hotel que se enamora de Celia (Victoria Kantch), una mera conserje en el complejo hotelero. Esta historia a lo Titanic se verá truncada al desaparecer la joven. Oasis también cuenta con apariciones especiales de Unax Ugalde, Alicia Borrachero, Mercedes Sampietro, Paco Tous y Verónica Sánchez.

El resto de jóvenes protagonistas son Manel Duarte, Berta Castañé, Ada Molina, Alex Mola, Jan Buxaderas, Laura Simón, Candela Méndez, Amanda Palomino y Blas Polidori. 

Oasis

Veredicto final: ¿Merece la pena reservar habitación en ‘Oasis’?

Solo si tienes entre 14 y 17 años, o si buscas un chicle visual ligero y sin pretensiones. Si lo que tu cuerpo te pide para el fin de semana es un drama juvenil repleto de lujo, traiciones superficiales y un misterio liviano que ver de fondo mientras haces otra cosa, Oasis cumple su función de entretenimiento evadido.

Pero si vas buscando un thriller policíaco con la madurez de un buen rompecabezas, personajes de carne y hueso y una intriga que te mantenga en vilo, este hotel te va a aburrir a las primeras de cambio. Un espejismo muy bonito por fuera, pero bastante vacío por dentro.

¿Y vosotros? ¿Os habéis registrado ya en este exclusivo hotel de Netflix? ¿Os ha atrapado el misterio de la joven desaparecida o, como a mí, os ha parecido una historia demasiado adolescente y superficial?

Saludos, y sed felices.

Lucia Hernández
Lucia Hernández
Aprendiz de todo lo que llame mi atención.
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