Con su cuarto episodio, titulado Mosquetes, Libertad y Chucrut, seguimos analizando esta octava y última temporada de Outlander, serie de Starz que, creada por Ronald D. Moore y basada en la exitosa saga de novelas de Diana Gabaldon, es emitida para España por Movistar+ y para América Latina por Disney+.
Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Y tiempo es justamente lo que no hay, pues queda cada vez menos para el final de Outlander y, a solo un caítulo de promediar esta temporada de cierre, se advierte la intención cada vez más marcada de cerrar todas las tramas a presión.
Un episodio en el cual continúa la intriga por el futuro de Jamie ante la inminente batalla de Kings Mountain y que trae para Fergus una impactante noticia ligada a sus orígenes familiares, todo ello mientras a William se le ve tan ciego en su enamoramiento que no se da cuenta de que está siendo manipulando.
Pasemos pues a ver qué ha ocurrido, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí los análisis previos de Outlander y aquí los de su precuela Outlander: Sangre de mi Sangre.
Doble Reclutamiento
Finalmente, Jamie da el aval para el viaje de Brianna y Roger a Savannah. Además del oro para la compra de armas (oculto en un contenedor de chucrut), llevan consigo una carta de él para el coronel Francis Marion, de quien sabe que es un gran especialista en armar milicias rurales y confía en su liderazgo para quitarle terreno a Cleveland, en el cual no confía por considerarlo un asesino despiadado.

De hecho, y junto con Ian y Josiah, Jamie está reclutando milicianos por su cuenta, aunque sigue preocupado por el libro que anuncia su muerte y le cuenta a Ian al respecto Persiste siempre la duda acerca de si las cosas acabarán ocurriendo como allí se narran o será todo producto de mala intención por parte de Frank Randall. No sé por qué agotan todo en esas dos posibilidades y no dejan la puerta abierta a que, simplemente, el ex de Claire tuviera información equivocada…
Ian le cuenta que, durante el reclutamiento, se encontró con un escocés que andaba en busca de Brianna y Roger. El rostro de Jamie se transforma, pues supone de inmediato que debe ser Rob Cameron y sale a buscarlo. Para su sorpresa, resulta ser Buck, que ya para esta altura parece a gusto y placer con los viajes en el tiempo y, según dice, viene a anoticiar a Brianna y Roger de que ya no deben preocuparse por Cameron. ¿Lo ha matado? No queda claro…
Ataques a la Prensa
En la imprenta, Fergus manifiesta haber recibido carta de John Grey informándole que Percival Beauchamp quiere hablar con él. Le cuenta que tiene información importante para darle, aunque a la vez le advierte que no confíe.
Algo impacta contra la ventana rompiendo el cristal, pero al salir ya no hay nadie e incluso el letrero de la entrada luce destruido. Según cuentan Fergus y Marsali, viene siendo algo habitual últimamente y es el precio de la supuesta imparcialidad de prensa que buscan representar ante la opinión pública y que genera resquemores de un lado y del otro. Los ataques pueden, por tanto, tener tanto origen patriota como lealista.
Fantasmas
Mientras Jamie continúa con el reclutamiento, Claire se halla en casa con Fanny y la niña oye ruidos, lo cual le hace preguntar si son producidos por difuntos. Claire le dice que es el viento, pero no descarta que las casas puedan retener algo de quienes las habitaron, no como fantasmas sino como recuerdos. No sé si es el mejor comentario para tranquilizar a una niña pero, sea como sea, Fanny pregunta si habrá quedado entonces algo de Amy Lindsey en la que habitó, además de manifestar que le gustaría encontrarse con el fantasma de Jane.
La señora Cunningham arriba al lugar con un hombro dislocado. Claire se lo acomoda y la anciana suelta un improperio que hace reír a Fanny porque hacía mucho que no oía ese lenguaje. Elspeth dice estar acostumbrada por tener en su familia marinos y militares, pero cuando pregunta a Fanny dónde oyó cosas así, la niña mete la pata y responde que en el burdel donde vivía…

En ese momento, llega Charles Cunningham buscando a su madre y, al notar la ausencia de Jamie, comenta con suspicacia lo poco que se le ve últimamente por Fraser´s Ridge. Claire lo adjudica a que anda muy ocupado y busca complacer al hombre diciéndole que su esposo está considerando la oferta que le hizo de sumarse a la milicia lealista, pero el rostro de él evidencia que no se lo cree…
Celos y Desconfianza
Llegados Roger y Brianna la Savannah, ella se encuentra con William en casa de John, lo cual genera, desde luego, un especial momento. Él está intrigado por saber si ella estaba ya al tanto de que eran hermanos en su primer encuentro y en eso están cuando aparece Amaranthus y el joven se ve obligado a presentarle a la recién llegada sin hacer referencia al vínculo que les une.

Ello genera en la joven viuda celos e incomodidad que en ese momento calla, pero que transmite luego en privado a William al expresarle que se advierte claramente algo entre ambos. Él no tiene entonces más remedio que terminar contarle la verdad y reconocerse como “bastardo encubierto”, por más que públicamente sea el noveno conde de Ellesmere.
Contrariamente a la reacción quizás esperada, ella se interesa por su historia y le recuerda que, de todas formas y sea cual sea su origen, sigue teniendo derechos como heredero y bien podría transmitirlos a su primogénito si se casaran. Más directa imposible y más tonto él tampoco, pues pareciera no darse cuenta de nada…
John y Brianna también tienen su charla. Ella se da cuenta rápidamente que no fue el retrato el motivo por el cual la invitó y John tiene que terminar admitiendo que lo fue solo en parte, pues lo principal y lo que quiere de ella es que, merced a su especial vínculo con William, le haga de puente para acercarlo nuevamente. Además, y siempre con la amabilidad que le caracteriza, manifiesta que tampoco ella ha sido del todo sincera en los motivos para visitarle y, de hecho, le pregunta por Roger…
Pasado al Acecho
Percival consigue finalmente que Fergus vaya a verlo y lo pone al tanto de que es hijo del conde St. Germain, producto de una relación ilegítima con una joven a la que se sacó de encima entregándola a un burdel en estado de embarazo.
Fergus se muestra incrédulo en un principio, pero su semblante cambia al cuadrar bastante la historia con la suya propia y enterarse que el nombre de la muchacha en cuestión era Amélie. Consternado y conmovido, recuerda que había justamente en el burdel una mujer de ese nombre, a la cual todos solían referirse como “baronesa” y que lo trataba siempre de modo especial.
De todas formas, deduce rápidamente que Percival quiere algo y, en efecto, se trata de la concesión de unas tierras en América que le corresponden por herencia y en la cual los franceses planean instalar una colonia. Fergus objeta que nada puede reclamar siendo hijo ilegítimo, pero Percival saca un as de la manga o, mejor dicho, un contrato matrimonial que, al parecer, el conde había firmado en secreto con su madre Amélie, lo cual le convierte pues en heredero legal…
Cuando Fergus regresa junto a Marsali, la pone al tanto de las novedades. Se muestra confundido y escéptico, sin poder determinar qué tan fehaciente sean la historia de Percival o el documento que mostró. Tampoco le convence defender causa contra un rey para solo pasar a depender de otro y, en cuanto a la cuestión de la paternidad, remarca que, de todas formas, ya tiene “un buen padre”…
A todo esto, y en las cercanías de Fraser´s Ridge, Ian continúa reclutando para su tío, pero se entera con preocupación de un ataque contra una comunidad nativa acusada de colaborar con los lealistas y resulta ser la misma en la cual vivían su exesposa e hijo…
Quiere ir a verles y ello implica un largo viaje, pero Rachel no lo va a dejar ir solo y por lo tanto se suma, en un principio dice que con Oggy, pero el bebé termina sin embargo quedando con Claire. Su temor, dice, es que Ian la termine olvidando en cuanto se reencuentre con su otra familia…
Rifle por Espada
Tal como le fuera encomendado por Jamie, Roger va a ver al coronel Marion. En el campamento, no consigue sin embargo hablar con él y sí con un oficial de menor rango al cual muestra la carta de su suegro, pero todo cambia al reconocer este el nombre y relacionarlo con quien “abandonó la batalla por su esposa”.
De nada sirve que Roger objete que misma ya estaba definida; no conseguirá hablar con Marion ni mucho menos las armas que quería. Para colmo, cuando quiere marcharse, se le informa que ya no puede hacerlo porque están a punto de atacar y la orden es que nadie salga del campamento a los fines de evitar filtración de información a los británicos.
Roger intenta convencerlo con que su esposa lo espera, pero el hombre replica que lo mismo ocurre con todos allí. Sin salida, pues, termina aceptando quedarse y combatir, pero pide una espada en lugar de un rifle…
Balance del Episodio
A medida que nos vamos acercando al final de esta corta temporada y, por ende, de la serie, se advierte cada vez más clara la intención de meter mucho en poco tiempo y ello hace inevitable que nos preguntemos por qué diablos dejaron en diez capítulos la temporada final en lugar de seguir el formato clásico de dieciséis (si bien es cierto que, por alguna razón, esto de hacer más corta la última temporada parece una costumbre hoy cada vez más instalada en la mayoría de las series).

Se empiezan, por cierto, a notar problemas de edición o “zonas oscuras”, muy posiblemente como consecuencia del acortamiento de plazos. ¿Se ha resuelto en off la trama de Cameron? ¿Lo ha matado Buck o solo cree haberlo hecho? Y de ser así, ¿en qué año se lo encontró? ¿Viajó en el tiempo para seguirlo? Esperemos que esas preguntas sean a la larga respondidas, pero no deja de ser llamativo que no hayan surgido siquiera como tema de conversación. Él dice que Brianna y Roger ya no deben preocuparse por Buck. Ok, ¿y nadie le pregunta por qué?
Otro agujero en la trama, aunque menos sustancial, se produce cuando Rachel dice a Ian que va a acompañarlo junto con Oggy, pero luego, misteriosamente, nos encontramos con que la pareja parte en soledad y el niño se queda con Claire. ¿En qué momento se habló eso? ¿Se arrepintió Rachel o la convenció Claire? Vaya uno a saber, pero resulta evidente que hay que cerrar todas las tramas con calzador y no hay forma de hacerlo sin que queden baches por el camino.
Algo parecido puede decirse del enamoramiento de William por Amaranthus. Se cae de maduro que ella lo está manipulando y él no parece darse cuenta, comportamiento típico de quien está demasiado obnubilado por alguien. ¿Pero en qué momento desarrolló hacia ella un sentimiento tan fuerte? Cuando John le contó de su existencia, desconfió; y apenas la vio, se enamoró. Creo que, aun con los defectos que pudiéramos achacarle a la serie, si algo siempre hizo Outlander fue trazar el camino que llevaba a sus personajes hacia el amor, la ceguera o la obsesión. En este caso no lo hay…
Y una cuestión que se repite hasta el hartazgo: Outlander es la serie donde nadie sabe de quién es hijo. Puede ser Brianna, Buck, William, Fergus o quien sea, pero siempre hay una historia del pasado que no les han contado y de la que terminan siendo anoticiados. Como recurso, ya cansa.
Totalmente olvidada, mientras tanto, la nueva faceta de Claire como «sanadora», del mismo modo que nada hemos sabido del post-parto o la historia de racismo que dejó deslizar el padre de los recién nacidos que, por cierto, no ha vuelto a aparecer. Si no lo hace en próximos episodios, nos preguntaremos para qué fue introducido el personaje o si, una vez más, estamos ante un bache de la trama.
En fin, no se puede decir que Outlander nos esté entregando hasta aquí una temporada memorable ni mucho menos y tampoco se podía esperar que lo hiciera después de la séptima. Habrá que ver qué nos deparan los episodios que nos quedan, pero la sensación es que han puesto doble marcha y rara vez la prisa conduce a algo bueno.
Se nos viene la batalla de Kings Mountain y, desde luego, despierta intriga qué pasará con Jamie a la luz de los datos del libro de Frank Randall (de quien, insisto, nadie pareciera contemplar la posibilidad de que solo haya tenido malas fuentes). Pero no creo estar descubriendo la pólvora si digo que la intriga no pasa por saber si Jamie muere o no, sino por cuál será el modo en que evitará ese trágico final, pues si algo sabemos de sobra es que en Outlander no solo se repite una y otra vez la falsa paternidad, sino también (y quizás aún más) la falsa muerte…
Les espero para analizar el quinto episodio, con el cual habremos ya llegado a mitad de temporada. Hasta entonces y sean felices…



