Jeff Lemire y Letizia Cadonici continúan explorando los secretos de Limberlost en una segunda entrega que profundiza en las heridas familiares, el misterio y ese realismo mágico tan reconocible del autor canadiense. Este segundo volumen de Arcanos menores, que sigue siendo publicado en España por Astiberri, se cocina a fuego lento deteniéndose en sus personajes y demostrando que, a veces, regresar a casa significa enfrentarse a todo aquello que creíamos haber dejado atrás.
El resumen de la editorial es el siguiente: Theresa se prepara para la gran reapertura de la tienda esotérica mientras el resto de los vecinos de Limberlost continúan con sus vidas. Su madre vive su último nuevo amor, Kelly reactiva la búsqueda de su hermano, y la relación de Theresa con Melissa y su actual pareja parece entrar en una nueva fase. Una vez instalada en Limberlost, Theresa deberá buscar respuestas en el hotel Edgewater y enfrentarse a decisiones cruciales que determinarán su futuro con el amor de su vida, al tiempo que encara su propio pasado y las volátiles relaciones de su familia.

Cuando volver a casa no significa empezar de cero
Jeff Lemire siempre ha demostrado que lo extraordinario funciona mucho mejor cuando se encuentra rodeado de problemas cotidianos. Una familia rota, un pueblo pequeño, un amor del pasado o una conversación que llega demasiado tarde pueden resultar más inquietantes que cualquier monstruo.
Después de El Loco, Theresa continúa intentando recomponer su vida en Limberlost mientras los secretos familiares y las extrañas capacidades que está empezando a tener van adquiriendo una importancia cada vez mayor. La tienda esotérica, las relaciones personales y la desaparición del hermano de Kelly siguen formando parte de una historia que se resiste a separar lo sobrenatural de lo cotidiano.
Y esta es la clave de esta segunda entrega y puede que de toda la serie: el misterio importa, pero importan todavía más las personas que tienen que convivir con él.
La rueda empieza a girar
El hotel Edgewater se convierte en una pieza fundamental del nuevo arco y Theresa tendrá que enfrentarse a decisiones que pueden cambiar su futuro. El título del volumen no es casualidad. La rueda de la fortuna habla de ciclos, de cambios inevitables y de esa sensación de que, por mucho que intentemos escapar de nuestro pasado, tarde o temprano terminamos regresando al mismo lugar.
Lemire utiliza el tarot como algo más que un elemento fantástico. Las cartas se convierten en una metáfora de unos personajes que intentan descubrir qué les espera mientras cargan con decisiones que ya tomaron.

No hay respuestas fáciles y tampoco las busca el autor. La rueda de la fortuna avanza despacio, dejando que cada personaje tenga su espacio y que las relaciones evolucionen antes de precipitar las grandes revelaciones. Es una decisión que puede frustrar a quienes esperen un thriller sobrenatural más acelerado, pero que funciona perfectamente dentro de la propuesta de la serie y que además es coherente con la obra del escritor.
Limberlost sigue escondiendo sus mejores secretos
El gran protagonista de Arcanos menores continúa siendo Limberlost. El pueblo funciona como un pequeño ecosistema en el que todos conocen a todos, los secretos terminan saliendo a la luz y las heridas del pasado permanecen mucho más tiempo del que deberían. Lemire consigue que el lector tenga la sensación de que detrás de cada vecino existe otra historia esperando a ser contada. Por eso el componente sobrenatural funciona tan bien.

Los poderes, las cartas y los misterios no están ahí únicamente para construir una trama fantástica. Sirven para hablar de algo mucho más reconocible: la dificultad de perdonar, la necesidad de cerrar heridas y el miedo a descubrir que quizá no conocemos realmente a las personas que tenemos más cerca.
En ese sentido, este libro vuelve a demostrar que Lemire se siente especialmente cómodo hablando de familias que no saben cómo quererse sin hacerse daño.
Letizia Cadonici amplía el universo visual
Uno de los grandes atractivos de este segundo volumen es la incorporación de Letizia Cadonici al apartado gráfico. El dibujo de Lemire, deliberadamente sencillo y expresivo, tiene una cualidad íntima que encaja con la melancolía de la historia. Pero Cadonici aporta una mirada diferente, especialmente adecuada para los momentos en los que el relato se adentra más claramente en el terreno sobrenatural.

El cambio no rompe la identidad de la serie. Al contrario, amplía sus posibilidades. El resultado es un contraste interesante entre el mundo cotidiano de Limberlost y esas zonas más inquietantes en las que las reglas parecen dejar de estar tan claras. El color de Patricio Delpeche termina de cohesionar ambos registros y mantiene esa atmósfera apagada y misteriosa que define a la colección.
Una historia que no tiene ninguna prisa
Lemire no tiene intención de resolver todos los enigmas rápidamente. Prefiere añadir nuevas piezas, desarrollar las relaciones entre los personajes y dejar que el misterio crezca poco a poco. Puede resultar una apuesta arriesgada. Pero también es la que permite que la serie tenga personalidad propia.
En lugar de convertir cada capítulo en una sucesión de revelaciones, Lemire entiende que una historia sobrenatural necesita personajes por los que merezca la pena preocuparse. Y Theresa, su madre, Kelly y el resto de habitantes de Limberlost empiezan a ocupar ese espacio.
Cuando llegue el momento de descubrir todos sus secretos, probablemente importará tanto la respuesta como las personas que tendrán que enfrentarse a ella.
Astiberri vuelve a cuidar la edición
La edición española, publicada por Astiberri sigue la senda del volumen anterior manteniendo la estética de la colección al ofrecer un libro en formato rústica con solapas, 17 x 26 cm, 144 páginas y en color. La edición incluye además cinco nuevas cartas del tarot ilustradas por Jeff Lemire, junto con las cubiertas originales y material gráfico adicional.
En resumen, Arcanos menores 2. La rueda de la fortuna confirma que Jeff Lemire no quiere hacer aquí una historia de misterio convencional. Quiere hablar de personas. El tarot, los poderes y los secretos de Limberlost son la superficie. Debajo está el Lemire de siempre: el autor interesado en personajes rotos que intentan encontrar una manera de seguir adelante. Así este volumen presenta una continuación que supone una segunda entrega sólida, paciente y cada vez más intrigante. La incorporación de Letizia Cadonici aporta además una nueva dimensión visual sin hacer que la serie pierda su personalidad.
Arcanos menores no está jugando a adivinar el futuro. Está construyendo, carta a carta, una historia sobre cómo aprendemos a vivir con nuestro pasado. Y cada vez resulta más difícil dejar la partida a medias.



