La primera estrella de color verde conocida. La realidad suele superar a la ficción de las formas más extrañas posibles y lo que nos acaba de regalar la astronomía moderna parece sacado directamente de una novela pulp de los años cincuenta o de un manual de rol galáctico. ¡Por fin se ha descubierto de forma oficial la primera estrella de color verde de la historia!. Nos hemos topado con un descubrimiento que ha dejado boquiabiertos a los científicos y con los ojos como platos a todos los frikis del espacio exterior.
Y ojito, porque la historia detrás del hallazgo tiene un componente de terror cósmico que encaja perfectamente con estas fechas.
Un cadáver estelar devorando planetas (o cómo se pinta una estrella de verde)
Para entender esta locura hay que viajar hasta un objeto conocido como WD J1330+6435, una enana blanca situada a unos 284 años luz de nosotros. Para los no iniciados, una enana blanca es básicamente el densísimo cadáver que queda cuando una estrella como nuestro Sol agota su combustible y muere. Hasta ahora, los manuales de astrofísica dictaban que estas cenizas cósmicas brillaban en tonos blancos, azulados o anaranjados según su temperatura. Las estrellas verdes, nos decían los científicos, eran una ilusión óptica o pura fantasía de los astrónomos aficionados.
Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Warwick publicado en RAS Techniques and Instruments ha demostrado que nos equivocábamos por completo. ¿Qué ha pasado aquí? Pues que este «zombi estelar» se ha dedicado a devorar restos rocosos y material de su propio sistema planetario tras expirar, tragándose literalmente planetas enteros como si fuera un villano cósmico de tebeo.
Todo ese festín caníbal ha llenado su atmósfera de elementos como el sodio, calcio y litio. La densísima atmósfera de la enana blanca hace que el sodio absorba por completo la luz de las longitudes de onda naranjas y rojas, provocando un efecto secundario alucinante, un resplandor verde fantasmal que, si estuviéramos parados en un planeta cercano mirando al cielo, nos dejaría contemplando un astro de un verde radiactivo totalmente irreal. Una estrella de color verde.

La ciencia ficción haciéndose realidad ante nuestras narices
Lo divertido de todo esto es ver cómo los propios científicos admiten que el hallazgo parece sacado de un relato de Isaac Asimov o Ray Bradbury. Imaginarte en la superficie de un exoplaneta alienígena levantando la vista y viendo una estrella de color verde brillando en mitad de la negrura del cosmos es de esas cosas que te reconcilian con el frikismo más puro del universo.
Además, los investigadores han descubierto que este fenómeno no es único y otras enanas blancas analizadas pueden llegar a brillar en tonos rosas, púrpuras o cian dependiendo de la dieta de restos planetarios que se hayan tragado. Vamos, que el vecindario galáctico es mucho más psicodélico de lo que nos creíamos.
¿Qué os parece este descubrimiento? ¿Os molaría mudaros a un mundo iluminado por una estrella verde u os da demasiado respeto el menú de este zombi estelar?
Un saludo y sed felices.



