Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Starman. Los Cuatro Fantásticos de John Byrne 3. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Los Cuatro Fantásticos de John Byrne 3. Hay etapas que no envejecen. Esta es una de ellas
Hay cómics que lees, te gustan y sigues adelante. Y luego están estos, los que te hacen parar un segundo y pensar “vale, aquí estaba pasando algo serio”. El tercer volumen de Los Cuatro Fantásticos de John Byrne entra directamente en ese segundo grupo, sin pedir permiso y sin hacer demasiado ruido. Para mi este tercer tomo es el final de la mejor etapa de la Primera Familia en su historia. Porque para mi los cuatro fantásticos de John Byrne son parte de la historia. Llegaran luego los tomos 4 al 7, y serán muy buenos, pero nunca como estos tres primeros.
Porque lo curioso de esta etapa es que no necesita postureo. No hay ese intento constante de parecer importante. Simplemente lo es. Byrne coge a la Primera Familia de Marvel y hace algo que parece sencillo pero no lo es en absoluto, hace de si mismo, quizás el autor completo más importante de la industria.

Cuando los Cuatro Fantásticos vuelven a ser los Cuatro Fantásticos
Leer este volumen es casi como volver a un punto donde todo tenía sentido. Los Cuatro fantásticos no son solo superhéroes que se pelean con villanos raros, son una familia. Y Byrne lo tiene clarísimo en cada página.
Aquí Reed no es solo el genio que lo sabe todo, es también alguien que a veces se equivoca. Sue no es un personaje secundario que está ahí porque sí, tiene peso, carácter y presencia. Johnny sigue siendo Johnny, con todo lo bueno y lo insoportable que eso implica. Y Ben… bueno, Ben sigue siendo probablemente el corazón de todo esto, con esa mezcla de mala leche y humanidad que funciona siempre.
No hay que reinventarlos, solo escribirlos bien. Parece fácil, pero no lo es tanto viendo algunas cosas que han venido después.

El problema de leer esto hoy
Que luego vuelves a otras etapas y estamos a años luz de la época Byrne.
Porque este tipo de cómic te recuerda que no hace falta complicarlo todo para que funcione. No necesitas mil eventos, ni giros forzados, ni personajes gritándose en cada página. A veces basta con tener claro quiénes son y dejar que la historia fluya.
Y eso Byrne lo hace aquí con una naturalidad que parece insultante.
Marvel cuando acertaba sin hacer tanto ruido
Este tomo de Los Cuatro Fantásticos de John Byrne 3 es parte de esas etapas que han acabado etiquetadas como “obras maestras Marvel”, y no es por nostalgia barata. Es porque realmente funcionan. Porque resisten el paso del tiempo sin parecer antiguas en lo importante.
Sí, el estilo es de otra época. Sí, el ritmo es diferente al de ahora. Pero lo esencial sigue ahí, intacto. Y eso no pasa tan a menudo como debería.
Conclusión: leerlo es casi obligatorio (aunque no te apetezca ahora mismo)
No es un cómic que necesite que lo defiendan mucho. Está ahí, sigue funcionando y sigue demostrando por qué los Cuatro Fantásticos importan dentro de Marvel.
Y lo mejor es que no intenta convencerte. No lo necesita.
Tú lo lees… y ya está.

La etapa de John Byrne al frente de La Primera Familia llega a uno de sus momentos más icónicos, un viaje a la Zona Negativa que el oportunista Annihilus aprovechará para atacar el Edificio Baxter.
¡Una excepcional epopeya con dos mundos en juego! Con Daredevil, Hulka y Los Vengadores del lado de Los 4F, Reed y Sue deben tomar drásticas decisiones que cambiarán el futuro del equipo. Además, Galactus ha vuelto, con el mundo natal Skrull en el menú. Y hablando de los Skrull y de alimentarse: ¿qué fue de los primeros cambiaformas que se cruzaron en el camino del cuarteto? ¡Descúbrelo aquí!

Un saludo y sed felices.



