Entre todo el panorama de series que se producen y emiten actualmente, hay ocasiones en las que los astros se alinean para hacer productos tan interesantes como El infiltrado (2016), miniserie de 6 captíulos producida por la BBC y emitida en todo el mundo por la cadena americana AMC. Combinar elementos como por ejemplo el hecho de que sea una obra inspirada en una novela de John Le Carré (autor entre otros libros de El jardinero fiel o El sastre de Panamá) y que el duo protagonista sean Hugh Laurie (House) y Tom Hiddleston (Loki en el UCM), ayudan a que el resultado sea más que sobresaliente. Entre otros actores, cabe mencionar a uno patrio: Antonio de la Torre, pero están rodeados por excelentes intérpretes como Tom Hollander, Elizabeth Debicki o Tobias Menzies, todos rostros conocidos por distintos papeles en cine o televisión. Para más INRI, la serie que en su idioma original se titula The Night Manager, ha sido enteramente dirigida por la directora danesa Susanne Bier, una de las más activas en el movimiento dogma 95, con lo que el estilo y el sello personal son bastante reconocibles.
Hay diversos motivos, aparte de los mencionados arriba, por los que merece la pena echarle un ojo a El infiltrado. La miniserie transcurre a un ritmo aparentemente pausado, pero en sus 6 capítulos acaban sucediendo tal cantidad de cosas, que parece que lleve a cuestas 10 o 15 capítulos cuando llegas al clímax final. Además, trata un tema de candente actualidad: el tráfico de armas en los países del tercer mundo, y como los gobiernos hacen la vista gorda para seguir lucrándose con el negocio. Actualmente en el mapa mundial hay guerras activas contra el DAESH en Asia, y perfectamente se podría extrapolar esta realidad, con el hecho de que alguien esté armando a estos ejércitos rebeldes u a otros países aparentemente enemigos del mundo occidental, y este negocio de la guerra implica precisamente a millonarios del primer mundo de moral ambigua trabajando con estos terroristas para darles las armas que luego se usan para asesinar a inocentes.
En este sentido Richard Roper -el personaje interpretado por Hugh Laurie- representa lo mejor y lo peor de los millonarios occidentales: filántropos de cara a la galería invirtiendo en proyectos de ayuda humanitaria, y en la trastienda un lucrativo negocio de tráfico de armas con terroristas y/o países enemigos del primer mundo. Precisamente en la interpretación de Laurie, radica una de las razones por las que esta serie merece la pena. Quitándose la etiqueta de su personaje más emblemático, el ya clásico doctor House, aquí realiza una sólida interpretación como magnate sin escrúpulos pero que en el fondo está deseando confiar en alguien y ser querido, dentro de un negocio en el que todo son apariencias. Rodeado por un interesante séquito de actores, que no hacen si no remarcar la fuerte personalidad de este personaje, que en ocasiones sorprende por los estallidos de violencia contenida que tiene, llegando a causar respeto e incluso miedo a su alrededor. De sus acompañantes en el negocio, destacar a Tom Hollander (la segunda y tercera Piratas del Caribe, Un buen año) como el mejor “amigo” -por llamarlo de algún modo- de Roper hasta que el protagonista le quita este puesto, pasando a ser una mosca cojonera constantemente durante el resto de la serie. En definitiva, un delincuente que cae bien.
Al otro lado de la ley, tenemos al agente doble que interpeta Tom Hiddleston, en un papel muy distinto al del dios Loki, el que le hizo famoso para el gran público, y sin el cuál verle interpretando a Jonathan Pine en esta serie hubiera sido imposible. Pine es el “mánager” de hotel que da título en inglés a la miniserie, mucho más acertado que el español. Jonathan Pine empieza en la serie en El Cairo, como director de un exclusivo hotel del turno de noche, que se ve envuelto por motivos que no se van a destripar aquí, en los turbios negocios de un rico y jóven millonario egipcio, precisamente amigo de Richard Roper, el malo de la función. Al final, por motivos personales sobretodo, es reclutado por Angela Burr (una grandísima Olivia Colman), directora de una agencia de seguridad británica que trabaja con el MI6. Su misión: infiltrarse y destapar el negocio ilegal de venta de armas de Roper. La evolución de Hiddleston en este papel, también merece ser mencionada como motivo para ver la serie.

Tras estos dos pilares sobre los que se sustenta gran parte de la trama, se encuentra orbitando entre ambos Elizabeth Debicki (Operación UNCLE, o la reciente versión de Macbeth) en un interesante papel de femme fatale, pero que acaba siendo el acicate por el que la trama avanzará. También se podría hablar del milimétrico guión, que soluciona situaciones al límite y que de manera rebuscada acaba haciendo encajar agentes británicos corruptos, política internacional y acción de manera sorprendente. Cuando terminas de ver un capítulo, estás deseando empezar al siguiente. Por suerte no existe esa sensación de sentirse engañado por lo que te van explicando, y dónde van colocando los elementos clave de la historia.
La factura de la serie es impecable, se nota el cariño y sobretodo el dinero que se ha invertido en esta serie. Tanto la fotografía como los decorados están muy bien escogidos y perfectamente mostrados. De hecho, durante gran parte de la trama sitúa la acción en Mallorca, y dan bastantes ganas de pasarse por la enorme finca en la que tiene su sede el villano como centro de operaciones. La poca pero necesaria acción que hay no marea y está muy bien rodada, con pulso y sin movimientos excesivos de cámara. Hay hasta una inesperada pero sugerente escena de sexo. Ah, y para terminar de animar el cotarro, además de Antonio de la Torre, sale nuestra Marta Torné en un corto papel.

Así que si te apetece disfrutar de una más que decente miniserie que se deja ver en un momento, y en la que hay calidad de sobra por todas partes para regalarte unas 6 horas de puro entretenimiento y tensión, esta es tu oportunidad. De hecho, se puede comprar ya en España en formato físico, un excelente regalo para estas fechas, que seguro te agradecerán.




Factura impecable, actuaciones de grandísima calidad pero le falta algo….una pequeña chispa para hacerla volar.
Hola Vorisoff, primero gracias por comentar.
La verdad es que lo que tú resumes es lo que he extendido yo en muchas más palabras, pero me encanta tu capacidad de síntesis. Sí que es cierto que al final no termina de ser la gran serie que podría haber sido como para pasar a la historia, quizás porque todo acaba siendo demasiado perfecto pero poco espontáneo, sin embargo sí que pienso que es de lo mejor del año, y desde luego, que es totalmente recomendable verla entera. Se le ha dado mucho bombo a Westworld, por ejemplo, pero me parece bastante más pretenciosa que esta miniserie.
Saludos!