Netflix estrenó la adaptación de la novela Las siete esferas de Agatha Christie, una serie que tenía muchas ganas de ver, pero que no ha sido lo que esperaba.
Se suponía que solo sería una broma. Pero alguien supo aprovecharse de ella para asesinar. Gerry Wade (Corey Mylchreest), un apuesto joven que trabaja en el ministerio de Asuntos Exteriores, tiene fama de dormilón. Así que esta vez, sus colegas piensan en una broma que le hará saltar de la cama ipso facto.
¿Cuántos relojes serán necesarios para despertarlo? Ocho serán los despertadores que suenen a la mañana siguiente sacando de la tranquilidad la mansión de Lady Caterham (Helena Bonham Carter), pero parece no ser suficiente ruido para Gerry, ya que sigue sin despertar.
Su futura prometida, hija de Lady Caterham, la joven Lady Eileen ‘Bundle’ Brent (Mia McKenna-Bruce), será la que vaya a despertarlo, encontrándose con el fatal hecho de que Gerry está muerto en su cama, víctima de una sobredosis de somníferos. Sobre la estantería de la habitación se encuentran colocados siete de los ocho relojes, una broma que adquirió el adjetivo de macabra en solo unas horas.

Las siete esferas de Agatha Christie: quería que me gustara.
Me da la sensación de que Netflix no acaba de pillarle el punto a esto de las adaptaciones de novelas de asesinatos. Cuando supe de esta nueva serie, mi hype se disparó ya que soy amante de estas historias desde que era pequeña. En serio, quería que Las siete esferas me gustara, pero no pudo ser.
Pero no voy a ser negativa, tampoco es que la serie (o miniserie ya que solo tiene tres partes) sea un total desastre. Su protagonista me caía bien, y eso que no encaja totalmente en lo que pensaba que sería Bundle. Para mi, ella era una chica más madura, resolutiva y sobre todo seria. Pero no seria de no reírse, sino esa seriedad que hace que te respeten y te tomen en serio. Y eso no lo encontré.
Helena hace el mismo papel de siempre: una mujer despreocupada y tirando a bohemia. Así que ni bien ni mal, sino más bien indiferente. Me ha gustado Martin Freeman en el papel del superintendente Battle. Lo cierto es que me recordaba a su papel como Watson, aunque este primero era más arrogante y autosuficiente. El ha sido ese toque diferente que ha hecho que Las siete esferas no cayera en la monotonía.

En cuanto a la ambientación, no ha estado mal. Aunque hay unas secuencias de Bundle conduciendo que tienen una pinta de decorado pintado que asusta, pero en lo demás, la serie ha cumplido.
En lo que no ha cumplido es en mantener al espectador con la duda de quien sería el culpable. Y eso es imperdonable. Todo lo demás se podría pasar por alto si la trama te mantiene en vilo, atento a todo lo que sucede con tal de pillar esa pequeña pista que te de luz. Pero es que en Las siete esferas esa luz nos deslumbró en su primer episodio. No hubieron pistas, pero su cara grita ‘culpable’ tan exageradamente que es imposible no darse cuenta de todo. Incluso podemos perdonar el cambio creativo del final de la serie con respecto a la novela, pero no se puede perdonar que nos quitaran la intriga de descubrir al ‘malo’.
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¿Es posible que esté siendo demasiado crítica? Es posible… Las siete esferas es una miniserie con momentos entretenidos, e incluso tenemos un par de momentos de intriga y tensión, pero en definitiva es una serie facilona que serás capaz de seguir al mismo tiempo que miras Instagram o Tik Tok. Creo que con eso lo resumo todo.
Quizá la próxima adaptación de Netflix sea mejor. Un saludo y sed felices.



