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Retro-Análisis La Mala Semilla (1956). La maldad nace o se hace

La maldad nace o se hace.  Eso podría ser el resumen de lo que trata La mala semilla. El tema central de esta adaptación cinematográfica bien podría ser dirimir si el ambiente en que uno/a crece, puede o no determinar tu futuro.  Está basada en una obra de teatro de Broadway del dramaturgo Maxwell Anderson, el cual a su vez hizo su adaptación de la novela original de William March publicada en 1954 y que fue un éxito en ventas.

De qué trata La mala semilla

La historia tiene su núcleo en el personaje de Rhoda Penmark (Patty McCormack), una niña educada, responsable, disciplinada, atenta y comunicativa que parece incluso más madura que los niños de su edad.  Su madre Cristine (Nancy Kelly) está muy orgullosa de su hija y vive una vida tranquila al lado de su marido. Sin embargo, esta imagen idílica se comienza a resquebrajar cuando Claude Daigle, un compañero de clase de Rhoda, aparece ahogado en un lago durante una excursión escolar. Lo que inicialmente es considerado un accidente, debido al extraño comportamiento de Rhoda luego del evento, despierta sospechas en Cristine de que quizás su hija no le esté contando la verdad.

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Aspectos que nos la hacen recomendarla

La interpretación de Patty McCormack en el papel de Rhoda seguramente es lo más destacado de una película que basa su magia en los actores y el casi único escenario en el que se desarrolla la acción: la casa familiar.

La joven actriz tenía apenas ocho años cuando se llevó a cabo el rodaje y asombra su forma de mostrar las dos facetas de su personaje: por un lado ternura y obediencia y, por el otro, un espíritu manipulador, agresivo, obsesivo y capaz de cualquier cosa sin tener en cuenta las consecuencias. Su interpretación está basada en pequeños gestos, miradas y cambios de expresión en su rostro que hacen innecesario el exagerar en demasía cada uno de esos registros para hacernos creer que Rhoda es capaz de lo peor.

El contrapunto corresponde aquí a Nancy Kelly en el papel de la sufrida madre Cristine. Su personaje tiene un desarrollo que comienza con una defensa a ultranza de su hija al inicio del filme cuando alguien tiene dudas sobre ella en el caso del niño ahogado, pasa luego por las primeras dudas al encontrar una medalla perteneciente al mismo en la habitación de Rhoda y termina tratando de aceptar una idea sobre su pequeña Rhoda para la que no está preparada. La relación entre ambas es el núcleo de esta historia, con una madre que debe decidir entre proteger a su hija o a los demás de ella.

Melvyn LeRoy como director demuestra con pocos escenarios ser capaz de crear tensión. La mayor parte del filme transcurre en interiores, lo que ayuda a un aspecto teatral.  Tiene mayoritariamente lugar en la casa familiar que, a medida que avanza la historia, pasa de ser un espacio de protección y seguridad a uno claustrofóbico. La dirección apuesta más por el terror psicológico que por el convencional, utilizando conversaciones, miradas y silencios para crear una atmósfera que se vuelve cada vez más angustiosa cuando vamos viendo hacía dónde va la historia.

A setenta años de su estreno, La mala semilla sigue siendo una película interesante, ya no por la historia en sí, sino más bien por las preguntas que nos plantea y nos deja luego de visionarla.

Como siempre os comento, los clásicos se tienen que disfrutar con un cierto nivel de generosidad y, sobre todo, no ponerles el filtro de la modernidad. No se puede analizar NUNCA una película realizada hace tantas décadas como si se acabara de estrenar.   Pero, sin embargo y aun así, una de las cuestiones que nos presenta LeRoy y que tiene incluso recorrido en pleno siglo XXI es la realidad de que la verdadera amenaza no viene de un monstruo sino de alguien que podría pasar desapercibido en cualquier entorno familiar.

Aspectos como la fotografía, que en otras producciones clásicas podría ser un elemento importante, aquí no destaca tanto debido a que casi todo el metraje transcurre en interiores y en un mismo escenario (de modo similar a La soga de Alfred Hitchcock).

La película tuvo por otra parte un gran desarrollo en taquilla si se tiene en cuenta que, con un presupuesto de un millón de dólares de la época, recaudó cuatro, quedando entre las veinte más taquilleras de 1956 y las diez más populares en Gran Bretaña.

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Los problemas de la película con el código Hays

Por lo que hemos podido investigar, los conflictos con el Código de Producción Estadounidense (Código Hays) comenzaron antes del rodaje. Geofrey Shurlock (responsable de la Production Code Administration, PCA) avisó a Jack Warner que la historia de La mala semilla «violaba el espíritu y la letra» del mismo.  Incluso llegaron a advertir a otros estudios.

Debido a la trama de la historia, se consideraba que mostrar a menores participando en actos delictivos podía ejercer mala influencia en otros de igual condición. El punto que traía más cola y generaba más controversia tenía que ver con el final de la novela de March, en que Rhoda se salía con la suya.

Eso chocaba de frente con uno de los mandamientos del Código que especificaba que todo crimen debía tener su condena y que ningún hecho delictivo podía favorecer al que lo realizaba. Por esa situación, el final cambia respecto a la novela añadiendo la forma en que Rhoda paga finalmente sus crímenes. Por acción divina dirían algunos. La moralidad del Hollywood de los años 50 da seguramente para un artículo o varios.

En resumen, estamos ante una película que nos plantea preguntas durante su visionado y después, una de personajes y escenarios familiares que pueden llegar a resultar en algún momento incómodos y en la cual sobresalen las brillantes interpretaciones de todos los actores/actrices del cast, especialmente de Patty McCormack como Rhoda, esa niña que parece un ángel, pero que ni mientras duerme lo es.

A quién podemos recomendarla

A todos/as aquellos/as aficionados/as al séptimo arte que quieran conocer el cine que se hacía en los años 50-60 en la América del código Hays.  A quien quiera tener una reflexión sobre el tema que trata la película y sus posibles visiones o significados sabiendo que muchas veces hay tantas conclusiones como espectadores viendo.  Y si os gustan las películas de terror ambiental, más importante por lo que se percibe que por lo que se ve, pues seguramente esta es la vuestra.   Simplificando, para los aficionados/as al cine clásico norteamericano.

Os dejo un enlace de la última película a la que le dedicamos esta sección. Una joya de Akira Kurosawa, pulsad aquí.

 

 

 

 

 

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