Reseña de The ghost in the shell, el visionario manga de Masamune Shirow.

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Como bien sabéis, este fin de semana se ha estrenado​ la esperada adaptación de The Ghost in the Shell. En lascosasquenoshacenfelices ya podéis leer que nos pareció. Además le hemos dedicado tiempo al estreno con un repaso a las mejores películas del cyberpunk, una crítica del influyente anime original y una lista a las mejores adaptaciones del manganime al cine. Sin embargo, aunque el anime es la principal influencia del largometraje, este se basa en el manga original de Masamune Shirow, publicado entre 1989 y 1991.

Antes de hablar del manga, reeditado por Planeta en tapa dura aprovechando el estreno de la película, aclaro que no he visto el anime estrenado en 1995, al que muchos consideran una obra maestra del cyberpunk y una adaptación superior al original.

Ambientada en el año 2029, The Ghost in the Shell narra los casos de la Sección 9, un grupo militar del gobierno que se dedica a frenar delitos cibernéticos y acciones terroristas procurando mantener sus movimientos en secreto. Su mejor agente es la mayor Motoko Kusanagi, una mujer cuyo cuerpo está repleto de implantes cibernéticos, hasta el punto de ser una cyborg cuya única parte humana es el cerebro y la médula espinal.

De esta forma, a diferencia del anime, el manga se compone de una serie de relatos cortos en los que la sección 9, liderados por Kusanagi, resuelve delitos relacionados con el hackeo de los ghost, es decir, de las mentes “humanas”. Y es que, al poder incorporar implantes cibernéticos al cerebro, estos no dejan de ser dispositivos informáticos que se pueden hackear hasta el punto de controlar la voluntad de la persona. Detrás de todo esto está el Titiritero Maestro, cuya trama es en la que se centra el anime.

Lo más destacado de la obra de Shirow es el detallismo a la hora de abordar el contexto en el que transcurren las aventuras de la sección 9. Se nota que el autor se informó profundamente de conceptos tecnológicos, políticos, armamentísticos o económicos. Es por esto que Ghost in the Shell es un manga que sorprende por la densidad de lo que se narra. De hecho, en cada página suele haber notas aclaratorias, pero estas son de tanta profundidad que el autor nos anima a leer el manga sin hacerles caso y luego leer las notas en un visionado aparte. El mundo que ha imaginado Shirow es tan detallado que requiere de toda nuestra compresión para entender hasta donde ha llegado a alcanzar la revolución de los implantes tecnológicos.

Asimismo, a lo largo de la trama encontraremos una mayor proporción de conversaciones sobre el mundo que les rodea que el caso en sí mismo. Por establecer una comparativa reciente, las conversaciones filosóficas de Westworld beben mucho de las del manga de Shirow. 

El contexto no solo es detallado, si no visionario. Aún en 2017 sorprende hasta donde llegó la imaginación de Shirow, y si todavía hay que echar mano de esas notas a pie de página para entender algunas de las conversaciones del cómic, no quiero imaginar a principios de los 90, cuando Internet todavía era una quimera.

Por lo tanto, a todos los fans del cyberpunk, de Blade Runner, Isaac Asimov, Phillip K. Dick o de la serie Westworld, analizada en esta insigne web, les fascinará el mundo de Ghost in the Shell.

Sin embargo, el único pero que se le puede poner al manga de Shirow es que los esfuerzos de Shirow por armar un contexto fuerte hacen mella en lo que debería ser la esencia del manga: la trama y sus personajes. No es que sean malos, de hecho los caracteres son muy buenos, si no que la obsesión por explicar todo lo que le rodea hace que la forma eclipse totalmente al fondo.

En lo que respecta al dibujo, aunque al principio choca un poco la dejadez de los modelos, es sorprendente el detalle que se alcanza a la hora de detallar cada elemento tecnológico de la trama, desde la ciudad hasta los cables a los que se conectan los cyborgs para poder navegar por la red.

En definitiva, The Ghost in the Shell merece ser enmarcada como una de las grandes obras de ciencia-ficción del siglo XX, concretamente del cyberpunk. Puede que sus casos y sus personajes no estén todo lo desarrollados que uno pudiera esperar, pero es tan fascinante el mundo que les envuelve y, sobre todo, tan increíble como Shirow pudo adelantarse tanto a lo que tenemos hoy en día. Esto sí que es ser visionario y no lo que proclaman de Luc Besson.

Un saludo y sed felices!

el autor

Médico en los meses más oscuros de mi vida . Bajo la tenue luz del flexo, busco reafirmar mis conocimientos sin despreciar las cosas que me hacen feliz.

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