«…una lección de vida para evitar hundirse en la insondable oscuridad».
Metro
«… El miedo, como este sirimiri, está siempre presente, tan fino que lo olvidas. Hasta que acaba empapándote, como una esponja, y lo respiras, y lo llevas dentro …, y lo pudre todo».
Miguel
Introducción
En octubre de 2019, Astiberri publicó Salto, una novela gráfica de Mark Bellido y Judith Vanistendael, en la que se nos cuenta la experiencia de un guardaespaldas en el País Vasco. En el momento en que se desarrolla la historia, la banda terrorista ETA estaba ya en las últimas pero aún lo suficientemente activa como para que los políticos temieran por sus vidas y, por tanto, siguieran solicitando escoltas. Esta es la historia de uno de ellos.

Sobre el Salto equivocado
Podemos decir que esta es la historia del salto de Miguel pero puede que del salto equivocado. Me explico, Miguel es un cariñoso padre de familia que se dedica al transporte de golosinas en un pueblecito de Castellón. Si bien su familia no nada en la abundancia, son felices. Pero ocurre que Miguel sueña con ser escritor pero es incapaz de escribir nada. En el convencimiento de que la inspiración sólo le puede llegar si se tiene o se ha vivido una vida intensa y apasionante, Miguel decide convertirse en guardaespaldas del Ministerio del Interior del Gobierno de España, para proteger a políticos amenazados de muerte por ETA. Por este motivo, tanto él como su familia se trasladan a Navarra. Y aquí es donde da el salto equivocado. Su familia consigue vivir mejor pero él apenas los ve. Además no tiene tiempo para escribir. Su trabajo le exige estar fuera de casa las 24 horas, totalmente sujeto al itinerario y a los caprichos del político de turno, que le toque proteger. Por no hablar de la angustia y la incertidumbre al saberse posible blanco, tanto de la banda terrorista, como de sus partidarios. Si a todo eso le sumamos el que trabaja estrechamente con otra guardaespaldas, no es de extrañar que, al final, su mujer no soporte la situación y decida divorciarse de él. Pero lo peor está por llegar, cuando termina siendo amenazado de muerte por los mismos etarras de los que protegía a uno de sus clientes. Miguel tendrá que sacar fuerzas de flaqueza para evitar que ese mundo en el que se ha introducido no acabe consumiéndolo.

Valoración de Salto
Salto es un relato que te atrapa de inmediato. En parte por lo creíble de la historia y lo cerca que nos toca, al hacer referencia a un pasado no demasiado lejano de la historia de nuestro país. No debemos olvidar que esta novela gráfica nos cuenta las peripecias que vivió el propio guionista, Mark Bellido, como guardaespaldas privado, en un momento en que ETA estaba a punto de disolverse pero, no por ello, dejaba de ser peligrosa. La experiencia y vivencias del autor son volcadas en Miguel, al que podríamos considerar como el alter ego de Bellido en las viñetas. Al respecto el autor comenta lo siguiente:
“quise escribir sobre la libertad, con mayúsculas. Más bien de la falta de libertad. Como no puedo ni sé contar nada que no haya experimentado en mis propias carnes, pasé cuatro años de mi vida protegiendo como escolta a políticos amenazados por ETA en el País Vasco, donde quería ubicar la historia. Allí no sólo perdí mi libertad, sino que perdí hasta mi nombre”.
Mark Bellido
Pero sería injusto atribuirle todo el mérito de esta absorbente historia a Bellido. Su dibujante, la artista belga Judith Vanistendael hace un notable trabajo. Más que un dibujo detallista, Vanistendael opta por un trazo más difuminado, en un estilo en el que los fondos y los colores, ya sean brillantes o apagados, son un continuo reflejo del estado de ánimo de los personajes y de su entorno. De ahí que se le haya descrito como la dibujante de la emoción. La potencia narrativa de esta ilustradora hace que no hagan falta apenas bocadillos o textos de apoyo para entender la historia, en general, así como las intenciones, emociones y motivaciones de sus protagonistas, en particular. Por lo que el tebeo no sólo te atrapa de inmediato sino que no es pesado de leer.
Con decirte que mi madre, que no es lectora de cómics, ojeo el mismo porque le llamó mucho la atención el dibujo y, a lo tonto a lo tonto, se lo leyó de un tirón.

Espero tus comentarios. ¡Muchas Gracias!




Mi desafío y propósito era hacer una historia que mi madre pudiera leer en el metro lo que dura la mitad de un «Sálvame». Aunque mi madre no lee y nunca fue en metro, con tu reseña creo que hay posibilidades de convencerla. GRACIAS. mark
Hola Mark. ¡Muchas Gracias por tu comentario!
Un honor para mi que te guste mi reseña y más considerando que tú eres el guionista de Salto. Tanto mi madre como yo la disfrutamos mucho. Espero que a la tuya también. 🙂
Lo dicho, significa una gran alegría para mi que te guste mi modesta reseña.
Un abrazo.