Como cada semana, analizamos el nuevo episodio de Outlander. En esta ocasión es el sexto de la sexta temporada y su título es El Mundo se ha puesto de Cabeza. Creada por Ronald D. Moore sobre la exitosa saga de novelas de Diana Gabaldon, la serie es emitida por Starz, pudiendo ser vista en España por Movistar+ y en América Latina por Star+.
Bienvenidos nuevamente, forasteros y viajeros del tiempo. La sexta temporada de Outlander va entrando en su tramo final y, restando solo dos episodios, nos toca hoy analizar el sexto, uno de las más melodramáticos hasta el momento, pero también, y de manera paradójica, de los más terroríficos, sino el más.
Es decir, a todos nos daba miedo Malva, pero nos hemos encontrado con un par de giros (sobre todo el del final) que verdaderamente, y tal como lo anuncia el título del episodio, ponen todo patas para arriba, referencia que yo relacionaba con el inicio de la revolución pero no es así: de hecho, hemos avanzado poco en esa trama. Lo que, en todo caso, claramente se avizora es que, sobre el final de la temporada, la serie entra en una senda mucho más oscura.
Basta de preámbulo y pasemos a analizar el contenido del episodio no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden echar ojo aquí a nuestros análisis anteriores. Al ruedo…
Epidemia
Comenzamos con Roger que, desde el púlpito, tiene cada vez más aceptación como predicador. Los pobladores de Fraser´s Ridge le escuchan con mucha atención, inclusive su suegro Jamie, que no era muy amigo de la construcción de una iglesia. Al terminar su sermón, no obstante, se muestra preocupado por la ausencia de los MacNeill, que son fieles asistentes. Claire se compromete a ir a verlos.
Al llegar a la cabaña de ellos en compañía de Brianna, Malva y Lizzie, el hedor es insoportable y el lugar rebosa de cuervos en una escena que parece de Alfred Hitchcock.

Una vez dentro, el panorama es aún más dantesco: una de las niñas ha muerto y un bebé presenta serios síntomas de deshidratación, en tanto que el señor MacNeill yace muy demacrado en el piso y su esposa, agonizante, muere al poco rato.
Pronto se enteran de que no son el único caso en Fraser´s Ridge: hay muchos afectados por lo que Claire identifica como epidemia de disentería al dar con la ameba que la produce (equivocado el temprano diagnóstico de malaria por parte de Brianna).
Cuando Malva ve a través del microscopio, se pregunta cómo algo tan pequeño puede causar tanto daño y, en ese momento, no tenemos idea de cuánta significación tienen sus palabras para ella y para lo que tiene en mente.
Claire da instrucciones de que se tome especial recaudo con el agua, muy posiblemente contaminada, tal como más tarde lo demuestra el hallazgo de un alce muerto en las cercanías. Pero pronto ella misma cae convaleciente y, víctima de fiebre y jaquecas, se le cruzan visiones de oscuridad, cielos tormentosos y… una serpiente.
Mientras tanto y en la misma habitación, Malva conversa con Jamie y, entre recíprocas anécdotas relacionadas con serpientes, ella se interesa por su pasado familiar, a lo que él, lejos de enorgullecerse, responde que la mayor parte de sus antepasados fueron traidores o ladrones. Malva, sin embargo, le lisonjea diciendo que su carácter gentil no se condice con tal herencia.
Lo primero que se me cruza por la cabeza es que está queriendo ganar a Jamie ante la eventualidad de que su esposa muera, pero pronto sabremos que tiene en mente algo mucho más perverso. Mientras tanto Claire, entre dormida y despierta, tiene una difusa imagen de ellos en la habitación.
El Vientre de la Discordia
Sorpresivamente, Claire se repone con bastante rapidez y se encuentra con que le han cortado el cabello en la suposición de que ello alejaría la fiebre. La propia Malva ha sido parte y me vienen a la cabeza los mitos griegos o las creencias folklóricas alemanas que vinculaban a los cabellos de mujer con serpientes.
Brianna se encarga de arreglárselo un poco y no solo eso, sino que le da una alegría con la noticia de su embarazo. Pero en Fraser´s Ridge abundan más las malas noticias: las cruces se multiplican mientras muchas familias pierden a sus seres queridos.
Claire se entera también de que Tom Christie está mal pero, al ir a verlo, lo encuentra extrañamente recuperado. Su conclusión es que nunca tuvo disentería y ella tampoco; ambos tuvieron lo mismo sin relación con la epidemia que ha afectado al resto de la comunidad.
A ella le intriga saber cómo puede ello haber ocurrido cuando no tuvieron contacto entre sí en los días previos. Tom desdeña el asunto diciendo que no tuvieron por qué tener una misma fuente de contagio pero ella, para asegurarse, pretende que le dé una muestra de materia fecal, lo cual a él indigna y prácticamente la echa de su casa.
Pronto, sin embargo, cae de visita en casa de los Fraser acompañado por su hija. En un principio, quiere hablar con Jamie en privado, pero este le dice que puede hacerlo en presencia de su esposa. De lo que se trata es de que Malva está encinta, pero allí no termina la cuestión: para sorpresa de Jamie, la joven le identifica como padre de la criatura.
Claire se muestra sacudida por la noticia y si bien abofetea a Malva, se retira llena de dudas, sobre todo por aquellos acercamientos que creyó presenciar entredormida. Tom, en tanto, sabe que Jamie no va a dejar a su esposa pero le pide una manutención para su hija y el niño en camino.
Jamie, desde ya, niega cualquier contacto íntimo con la muchacha (a mi juicio con poca vehemencia, pero él es eternamente correcto), aunque queda en incómoda posición cuando ella dice conocer las marcas que tiene no solo en la espalda, sino también en la pierna (recordemos que estuvo espiándolo mientras tenía sexo con Claire).
La cosa se ve complicada, aunque no tanto como se seguirá complicando. Jamie va a hablar con Claire en los establos, pero se niega a pedir disculpas por lo que no hizo pues, de hacerlo, estaría admitiendo el hecho.
Ella le replica que los vio mientras estaba convaleciente y Jamie termina confesando un acto de infidelidad que, sin embargo, no es el que le acaban de endilgar, sino otro de años atrás, cuando habiendo regresado Claire a su época, él tuvo una relación de una única noche con Mary MacNab: aunque no se lo dice, recordemos que en aquel momento imaginó que la susodicha era Claire.
Extrañamente, sus palabras causan efecto positivo en su esposa: la idea es que si él se ha sincerado con respecto a aquello, no habría motivos para que le mienta con respecto a Malva. Ya sabemos que lo que él dice es verdad, pero no sé si ese argumento convencería a alguien que no sea Claire, quien pasa a estar absolutamente segura de su palabra.

Por tal razón, va ingenuamente a hacer una visita a Malva con la intención de hacerla recapacitar. Casi lo logra: la joven parece a punto de quebrarse cuando le recuerda cuánto confió en ella y cuánto le enseñó, pero la cosa cambia cuando del interior de la casa sale Allan, molesto por su presencia y acusándola de bruja por revivir a muertos (volvemos al accidentado funeral de la “abuela Wilson”).
Ante la (no sé por qué) incrédula mirada de Claire, Malva le da la razón a su hermano, incluso cuando este dice dar por sabido “lo que se hace con las brujas”. Por cierto, toda esa triple conversación es sostenida con un hacha de por medio: temí lo peor pero, por suerte, permanece en su lugar y Claire da media vuelta y se retira, no sin antes advertir a Malva que no se acerque a su familia.
Padre se busca
Ian, que viene de un altercado con Obadiah Henderson debido a conceptos por este vertidos sobre Jamie, va a ver a Claire para decirle que el hijo de Malva bien podría ser suyo.
La sorpresa de ella es la misma que la nuestra ya que no sabíamos que hubieran llegado a tanto. Habíamos, sí, visto algún acercamiento pero, según él cuenta, intimaron sexualmente, aunque solo una vez y la relación no funcionó por seguir él enamorado de Emily, la muchacha con quien conviviera durante su tiempo entre los mohawk.

Claire replica que tampoco hay garantías de que el niño sea suyo, pues se ha enterado por Roger que la joven también estuvo con Henderson, aunque, si vamos a ser justos, solo los vio juntos en el piso de la iglesia y sin sexo de por medio; exactamente lo mismo que vimos nosotros.
Pero bueno, considerando algunas contradicciones que Roger viene mostrando, no sería extraño que, para proteger a Jamie y aun sin pruebas, haya terminado delatando a Malva como aquel día amenazó con hacer aquel. Habrá que ver cómo lleva el mandamiento cristiano de no levantar falsos testimonios contra nadie, pero eso ya es harina de otro costal y son cosas que, como dije en el análisis anterior, hacen más interesante al personaje agregándole matices.
En todo caso, viene a revelar que ya no le importa la amenaza que Malva le hiciera acerca de delatar una supuesta relación con Amy: por cierto, allí la joven nos dio el primer aviso de que era capaz de inventar cualquier mentira con tal de protegerse a sí misma.
Macabro Hallazgo
Pasan los meses y, cada vez más, la comunidad da la espalda a Claire, al punto de ni siquiera buscarla cuando están enfermos. Jamie parte para participar de un congreso revolucionario en Filadelfia (por cierto, mal momento para dejarla sola), del cual regresa muy entusiasmado, al igual que Roger, mientras en las calles se colocan avisos llamando a no consumir productos británicos.
Las alucinaciones han regresado a Claire si es que alguna vez la habían dejado, pues no habíamos tenido más noticias. Sigue oyendo voces y viendo imágenes, entre ellas la de Lionel Brown. Decide recurrir una vez más al éter y echa llave a la puerta mientras Malva, ya con avanzado embarazo, está viniendo hacia la casa con fines desconocidos.
Antes de caer en el sueño del éter, Claire alcanza a escucharla llamando desde el otro lado de la puerta y, una vez desvanecida, la joven sigue en su mente, mofándose de su vejez y asegurándole que se quedará con su esposo, su casa y su hijo. Es extraño porque se suponía que con el éter no había sueño: me pregunto qué diría Freud en caso de ya existir…
Cuando Claire despierta, obviamente no hay, salvo ella, nadie dentro ni fuera de la casa. O digamos que nadie vivo, pues un momento después, mientras cultiva, descubre con espanto el cuerpo de Malva horriblemente degollado.

En un intento desesperado, intenta hacerle una cesárea post mortem pero, por mucho que se esfuerza, no logra revivir al bebé, que ya se ha ido…
Balance del Episodio
Decíamos al principio que este fue uno de los episodios más melodramáticos y también, seguramente, el más terrorífico de toda la serie. En efecto, estuvo lleno de elementos de culebrón con frases edulcoradas y acusaciones de infidelidad, pero tuvo un terrible cliffhanger final que casi califica para gore.
Ha sido, a diferencia de otras, una entrega bastante lineal y casi sin subtramas, pues ha estado dedicada en su primera mitad a la epidemia y en la segunda a las consecuencias de ella derivadas. No hemos tenido, por ejemplo, noticias del poderoso cliffhanger de la semana anterior con el ladrón detenido que silbaba una melodía fuera de época, ni tampoco del clima de revolución que se está viviendo, salvo por referencias muy tangenciales y hasta en off, como el congreso al que asistió Jamie.
Lo de Ian y Malva ha sido una sorpresa, pues no teníamos idea de que lo de ellos hubiera llegado tan lejos. Y nos han quedado dos grandes intrigas: una es por qué Claire y Tom compartieron una misma enfermedad distinta de la que afectó al resto (aunque existe, claro, una persona como nexo); la otra, ya sobre el final, es quién mató a Malva y de allí se desprende otra pregunta: ¿se la plantaron a Claire o simplemente la asesinaron allí donde la encontraron?
No podemos aún saberlo, pero supongo que habrá que pensar en alguien a quien la muchacha haya hecho mucho daño o bien alguien que quiera hacer mucho daño a los Fraser (¿venganza tal vez?). O, por qué no, ambas cosas…
Solo sabemos que Claire ha caído en una situación que parece de no retorno, pues si ya venía rechazada por los pobladores, ahora carga además con una joven en su terreno con el cuello rebanado y el vientre abierto a cuchillo: un conjunto que bien podría crear imagen de práctica de brujería o ritual satánico.
¿Vamos entonces finalmente, y como se preveía al inicio de la temporada, hacia una cacería de brujas al estilo Salem? De ser así, se podría decir que, con sus mentiras, Malva ha oficiado como una especie de Betty Parris: no tiene un padre reverendo, pero tampoco le anda muy lejos.
Y ya que hablamos de reverendos, habrá que ver qué rol juega Roger, que de alguna forma ha quedado entre dos fuegos: es el sacerdote querido por la población pero también el yerno de Claire y de Jamie. Se me ocurre que ese lugar especial que ocupa puede volverlo decisivo en la definición de una trama que ya marcha camino a los dos episodios finales de la temporada y no da trazas de resolver en ella todos los caminos abiertos.
Puedo equivocarme, desde ya, pero de lo que no hay dudas es de que el brutal giro del final anuncia que la serie se pone bastante más oscura.
En definitiva, ha sido un episodio muy entretenido y, por momentos, impactante, que nos ha mantenido prendidos de principio a fin. Muy bien planteada la analogía con la serpiente, que se mencionó varias veces y que tiene un papel central en la mitología o en la Biblia. Una mayor oscuridad es siempre bienvenida, aunque también enciende la alarma de que volvamos a codearnos con la desmesura de algunas temporadas anteriores en que los Fraser parecían la familia de más mala suerte en el mundo.
Veremos si tal rumbo se confirma o no con el próximo episodio, del cual hay que admitir que nos han dejado pendientes: hasta entonces y sean felices…



