Un nuevo episodio para analizar de Star Trek: Strange New Words, la serie de Paramount que, creada por Akiva Godsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, sigue haciendo las delicias de los fans de la franquicia. Hoy nos toca el sexto capítulo y su título es Que nos levante adonde el Dolor no pueda llegar: largo, pero habiéndolo visto, entendemos el trágico porqué…
Bienvenidos una vez más, trekkies y no tan trekkies, a analizar, como cada semana, un nuevo episodio de Star Trek: Strange New Worlds, esta serie que nos viene subyugando con su nivel de excelencia y respeto por la franquicia, al punto que se nos hace difícil entender que sea spin-off de Star Trek: Discovery y que dos de sus principales responsables sean los mismos. Aclaro que me gusta STD, pero tiene varias incongruencias que aquí, por suerte, brillan por su ausencia. Y cómo brillan…
Hace dos semanas dije que habíamos visto el episodio más terrorífico de la temporada y la semana pasada el más divertido. Esta vez nos tocó ver, por lejos, el más triste, sin que ello le quite lo bello. Pasemos ya mismo a analizarlo advirtiendo que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y recordando que pueden echar ojo aquí a nuestros análisis anteriores. Preparen los pañuelos…
Perro Pequeño
Esta vez, como en el primer episodio, la lectura de bitácora inicial está a cargo del capitán Pike. Considerando que entramos en la segunda mitad de temporada, se me ocurre que quizás repitamos el ciclo de relatores y, de ser así, la próxima sería Uhura: veremos…
Pike nos cuenta que van hacia el sistema Majalan y más exactamente al planeta Majalis, en los bordes de la Federación. Ya estuvo allí diez años atrás en circunstancias que prefiere no recordar pero que tuvieron que ver con un púlsar. Esta vez van a hacer un sondeo cartográfico, lo cual hace prever un escenario más relajado. Nada más lejano…
Apenas llegan, ven una lanzadera capturada y arrastrada por un crucero que abre fuego contra la Enterprise: la sensación, en palabras de Pike, es la de un perro pequeño ladrándole a uno más grande. A los efectos de amedrentarlos, ordena disparar los phaseres en el nivel más bajo pero, en lugar de desanimarlos, vuelven a dispararles. Con motivos ya suficientes para considerarlo agresión, la Enterprise abre fuego: logran liberar a la lanzadera y la nave agresora se estrella en una luna cercana.
Primer Siervo
Los tres rescatados de la lanzadera son recibidos a bordo de la Enterprise. Oficia como líder de ellos una tal Alora (Lindy Booth), que se conoce con Pike del pasado: gracioso el momento en que le dice que su uniforme se ve ahora “muy amarillo”; todo un guiño a la serie original cuya estética es homenajeada en el vestuario. Le acompañan un niño genio y su progenitor Gamal (Huse Madhavji)que, sin embargo, se define solo como “padre biológico”.

En la enfermería, salta el dato de que el niño tiene bio-implantes que le ayudan a reconstruir sus proteínas degradadas en una especie de reconstrucción molecular: la primera imagen que me viene es la de las cucarachas que, gracias a que reparan su ADN, son capaces de sobrevivir a los efectos residuales de la radiación.
El padre biológico, a quien llaman El Mayor (me parece una traducción más adecuada al contexto que El Anciano, tal como aparece en el subtitulado en español: The Elder en inglés original), se muestra soberbio y despectivo con respecto a la medicina de la Enterprise, a la que ve anticuada. M’Benga, desde ya, la defiende, pero queda particularmente intrigado por la reconstrucción molecular que, según entiende, eliminaría todo dolor y sufrimiento. Está pensando, claro, en Rukiya, su pequeña hija enferma oculta en el búfer.

Alora cuenta que venían de una especie de retiro monástico en una de las lunas, adonde habían llevado al niño como parte de su formación por ser el Primer Siervo, es decir el elegido al trono. Su familia, según lo consideran, es la comunidad toda y de allí que el padre biológico cambie de título. Teme que vuelvan a intentar secuestrarlo y, para saber sobre la identidad de los agresores, La’an y Uhura son enviadas a la nave siniestrada seguidas de Spock y la propia Alora.
Durante la recorrida y, como lo venía haciendo, La’an regaña a Uhura cada vez que olvida alguna lección de su instructivo. Entre los restos de la nave no hay nadie: cualquiera fuera la identidad de sus tripulantes, está claro que se transportaron antes de estrellarse. Lo que sí encuentran es un amortiguador neuronal para cohibir funciones cerebrales y una moneda de voto correspondiente a los guardias encargados de cuidar al Primer Siervo.
Pero La’an ha encontrado también unos chips y no da aviso de ello: de regreso en la Enterprise y amparándose en la sexta lección, que permite excepciones, se los entrega a Uhura para que los traduzca.
Juegos de Niños
Ya en Malajis y revisando las monedas de voto de los guardias, Alora encuentra una que se ve defectuosa y claramente falsa. El traidor intenta huir y hasta pone un arma en su garganta, pero la cosa termina al revés y es ella quien le da muerte.
Pike y Alora tienen su momento íntimo de reencuentro después de diez años. Él le cuenta sobre su futuro, pero no cómo lo sabe. Ella busca tranquilizarlo con que la avanzada medicina de Majalis podrá ayudarlo cuando llegue el momento.
Y hablando de medicina, M´Benga le pide a Gamal ayuda para un paciente, pero se la niega amparándose en la prohibición de transferencia tecnológica con la Federación. M´Benga le replica que, en este caso, se trata de medicina y Gamal solo le responde que quizás en un futuro y si hubiese algún acuerdo de cooperación, podría avalarlo. Pero el niño escucha y deduce en dónde está Rukiya, así que la saca para jugar.

Cuando M´Benga se encuentra con la escena, la devuelve a su sitio no solo para evitar el deterioro de su salud sino porque, además, nadie en la Enterprise (salvo, recordemos, Número Uno) sabe de su existencia: antes de desmaterializarse y, en tono quejoso, ella alega que solo se estaba divirtiendo. M’ Benga pide al niño que no cuente nada y, en efecto, no menciona palabra cuando Gamal viene a buscarlo.
Fuga y Explosión
De manera sorpresiva, Gamal se presenta con el niño en la sala de transporte pidiendo, justamente, ser transportados. No habiendo autorización, se le niega el pedido pero, para asombro de los presentes, el transporte se realiza de todas formas.
Un instante después, Gamal reaparece sin el niño y, en cambio, hay en las cercanías un crucero hacia el cual, aparentemente, ha sido transportado. Alcanzan a atraparlo con el rayo tractor, pero desde el crucero se muestran obstinados y parecen dispuestos a usar, de todos modos, su motor warp: la acción de las fuerzas contrapuestas concluye en explosión…
Hay devastación porque creen que el niño ha muerto. Alora incrimina a Pike por haber fallado en su compromiso de cuidarlo, a la vez que pronostica grandes catástrofes ambientales para su planeta al no haber Primer Siervo. Pike, consternado y dolido, no logra entender la relación entre ambas cosas o en qué modo un simple niño podría, con su sola presencia, evitar un desastre de nivel planetario.
Spock descubre que para realizar el transporte con tanta rapidez debieron conocer los patrones biológicos de los transportados y el único que pudo haber tenido acceso a ellos fue Gamal. Interrogado al respecto, sin embargo, se muestra hermético y está claro que oculta algo.
Uhura, en tanto, ha logrado descifrar los chips que La’an le ha pasado, encontrando que están en una lengua que coincide con un dialecto de Majalis. Ello conduce a un mundo llamado Prospect VII, en el cual no hay forma de intervenir por hallarse fuera de los límites de la Federación, pero está claro que solo puede tratarse de una colonia fundada por migrantes de Majalis. Informado Pike, le pregunta a Alora, pero esta no le dice gran cosa y argumenta no poder hablar.
Lógica Perversa
Una buena noticia, no obstante, calma los ánimos y es que encuentran rastros de que el niño no se hallaba en la nave destruida sino que está a bordo de la Enterprise, donde lo encuentran oculto, pero sano y salvo. Sus grandes dotes mentales le han permitido descifrar los patrones de transporte e invertirlos.
Como no puede ser de otra manera, ello genera algarabía en Majalis y, en agradecimiento por su ayuda, Alora participa a Pike como invitado de honor en la ceremonia de ascensión del Primer Siervo, algo que nunca se permite a extranjeros.

Pero el ritual está lejos de ser lo que se podría esperar. El niño es sentado a una silla ante una gran máquina y se conectan a su cabeza unos circuitos que, claramente, lo llevan a su muerte. Desesperado, Pike forcejea con los guardias, pero no consigue evitar el triste destino: cae en la cuenta de que fue invitado a presenciar una ceremonia de sacrificio…
Alora le pone al tanto de que tales sacrificios son necesarios para que el planeta se mantenga estable. Desconocen el origen de la máquina o quién la dejó allí, pero desde tiempos remotos es la responsable de que su civilización sobreviva y se mantiene funcionando gracias a cerebros de niños prodigios. “Que el árbol de las raíces de sacrificio nos levante adonde el dolor no pueda llegar”, reza un proverbio local que, enunciado en algún momento por Gamal, cobra ahora siniestro sentido…
En la mente de un conmocionado Pike no entra cómo pueden permitir la muerte de un niño, a lo que Alora replica que la Federación, con sus desigualdades, deja morir de hambre a muchos niños a lo largo y ancho de la galaxia. En su lógica, la muerte de uno es preferible a la de muchos: suena algo vulcano, pero infinitamente más perverso…
El final es desolador: un Pike lleno de culpa mira hacia el exterior de la Enterprise mientras seguramente piensa que hicieron matar a un niño cuando creían estarlo salvando. No todo, sin embargo, es malo: Gamal, liberado por razones obvias y antes de marcharse, entrega a M´Benga datos que pueden ayudarlo a empezar a resolver la enfermedad de su hija. Una lucecita de esperanza en medio del dolor…
Balance del Episodio
Lo primero para destacar es lo bien que la serie viene llevando el equilibrio entre especificidad y continuidad. Me refiero a que aun cuidando el estilo autoconclusivo que la franquicia ha tenido históricamente, hay los suficientes elementos como para ir construyendo historias que van por encima de las situaciones particulares y que suelen reaparecer cuando las creíamos olvidadas.
Habida cuenta de ello, se me hace difícil pensar que lo ocurrido en esta entrega no vaya a dejar secuelas psicológicas en los personajes. Como dije al comenzar, este ha sido el episodio más triste en lo que llevamos de esta primera temporada y no es para menos: cuando creíamos saber quiénes eran los “malos” y que Gamal guardaba gato encerrado, todo se nos dio vuelta con ese giro del final y el sacrificio del niño. Finalmente, lo que Gamal o los colonos de Prospect VII trataban de hacer era salvar al niño y no lo contrario.
Y sin embargo, el discurso final de Alora deja entrever que quizás tampoco sea una simple inversión de roles: en la galaxia (y en nuestro mundo) hay diferentes culturas, rituales y costumbres, ante lo cual el gran interrogante ético del episodio es cómo establecer el límite entre el respeto cultural y el dictado de nuestra conciencia. Me quedé con ganas de alguna reflexión final de Spock al respecto pero, volviendo a lo dicho sobre las continuidades, no hay que descartar que la tengamos en el próximo episodio o en algún otro.
Probablemente los sacrificios llevados a cabo por los aztecas en la América precolombina hayan llenado de espanto a los hombres de Hernán Cortés que, sin embargo, naturalizaban las muertes que, en nombre de la fe, tenían lugar en el Viejo Mundo. Y aquí ocurre algo parecido: tal como Alora lo presenta, la diferencia es de forma, pero no de grado: al contrario; hasta sostiene que lo que ellos hacen es menos dañino que lo que la Federación permite.
Ese tipo de reflexión siempre es dolorosa y a eso me refería cuando hablaba de la profunda tristeza del episodio. Sin embargo, ello no quita que hayamos visto una vez más una excelente entrega y seguimos esperando (no sé por qué) un tropezón que hasta ahora no se produce.
Interesante la evolución de Uhura, que sigue reafirmando su habilidad lingüística y hasta diría que más que en la serie original. Los aspectos estéticos, una vez más, muy bien manejados y también los homenajes no solo a las series y películas de la franquicia, sino también a otras: ¿es una locura mía o las bayonetas lumínicas de los guardias de Majalis remiten a Stargate?
A pesar de lo caídos de ánimo que nos quedamos con el final, lo bueno es que nos han dejado un detalle alentador con que Rukiya pueda empezar a sanar tal como, descuento, todos esperamos. En fin, a ver qué nos trae el próximo episodio. Hasta entonces y gracias por estar.
Sean felices; larga vida y prosperidad…




Otro episodio fantastico y la serie no decae. El siguiente también pinta interesante. Ha sido el episodio mas triste como dices. Como el niño se ofrece voluntariamente pero claro, sin saber que es lo que le espera. Como Gabal intentaba salvarlo del sacrificio. Como nos da un poco de esperanza para la hija del doctor. Cuando Ahora mata al guardián con tanta rabia sabia que algo ocultaba. Solo he visto la película de Stargate no las series, pero si, le dan un aire a las bayonetas lumínicas que usaban los guardias de Ra.
Lo malo del episodio si lo has leído son los memes sobre el tupé de Pike, jajaja.
Hola Juan: gracias por comentar una vez más. En efecto, la serie no decae y ya hemos pasado la mitad de temporada; mejor imposible.
Con respecto a Stargate, si solo has visto la película, te recomiendo especialmente las series, pero no tanto la original como los spin-off que son muy superiores: Stargate Atlantis y, sobre todo, Stargate Universe, lamentablemente cancelada después de dos temporadas quizás por poco comercial.
El tupé de Pike es lo más, jaja… Me encanta ese toque retro de ver el futuro tal cual lo imaginaban en los sesenta con la estética de esa época.
Un abrazo y gracias por el aporte de siempre! Larga vida y prosperidad…