Netflix estrenó hace un par de meses El nuevo empleado, una nueva serie que ha resultado una grata sorpresa, una serie de esas que esperas poca cosa y que te acaba enganchando. Su primera temporada la forman 8 episodios que pasan en un suspiro. Esto es lo que nos ha parecido.
Bienvenidos a la C.I.A.
El nuevo empleado cuenta la historia de Owen Hendricks (Noah Centineo), un abogado de la C.I.A. al que en su primera semana en el trabajo le endosan un marrón: tiene que revisar una serie de mensajes de correo y averiguar si alguno de ellos puede suponer un peligro para la agencia. Owen, un tipo de quien no se puede negar que se implica a fondo en lo que hace, descubre que un antiguo activo, Max Meladze (Laura Haddcock) se halla en prisión y amenaza con destapar los trapos sucios de la agencia si no la liberan.
La amenaza de Max es bastante creible pero Owen no tiene ni idea de cómo liberarla, ni cuáles son los protocolos o las caminos a seguir dentro de la agencia para poder avanzar en ello así que no le queda otra que ir improvisando, apoyado por sus amigos y torpedeado por sus compañeros.
Y es que la C.I.A. de El nuevo empleado no es la misma C.I.A. en la que se mueve Jack Ryan. En esta serie todos son una panda de víboras traicioneras que sólo piensan en ascender en su carrera y en putear al contrario. Owen es el pececillo que acaba de llegar a un acuario infestado de tiburones, entre los que destacan sus compañeros Violet (Aarti Mann) y Lester (Colton Dunn), quienes desde el minuto de la serie van a por él.

Vaya una panda
Noah Centineo, quien ya era lo mejor de ese fracaso que es Black Adam, es Owen Hendricks, veinteañero bonachón, con pinta de boy scout, que se entrega a su trabajo aunque no sabe bien lo que hace. Ya se lo dice una compañera, que el tipo improvisa continuamente y eso es peligroso. La mayoría de situaciones las resuelve de chiripa y el resto echándole rostro.
Frente a él tenemos a su némesis / aliada, la antigua mafiosa Max Meladze, interpretada por Laura Haddcock, que viene a ser como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. La inocencia de Owen contrasta con la experiencia de Max, que lo maneja a su antojo y lo manipula para sus fines.
Entre ellos, tenemos a los compañeros de piso de Owen, Hannah (antigua novia interpretada por Fivel Stewart) y Terence (Daniel Quincy Annoh), su ligue en la agencia Amelia Salazar (Kaylah Zander) que resulta ser más sincera y honesta que todo el resto junto, incluso en sus intenciones sexuales, su jefe Walter Nyland (Vondie Curtis-Hal) y su mentor en la C.I.A, Janus Ferber (Kristian Bruun), empleado totalmente desquiciado y paranoico que ve conspiraciones por todos lados.
No, desde luego esta C.I.A. no es la que hemos visto antes. Más bien parece el patio de un instituto donde todos juegan a ver quien le pone antes la zancadilla al vecino. Y eso es lo que hace que la serie resulte original, divertida y fresca.

El nuevo empleado (traducción un tanto libre del título original, The Recruit / El recluta) ha sido creada por Alexi Hawley, responsable de The Rookie, serie de la que uno de sus protagonistas realiza un importante cameo.
Uno de los productores de la serie es Doug Liman, director de El caso Bourne, Al filo del mañana y Chaos Walking. Liman dirige los dos primeros episodios, estableciendo el tono que van a tener los seis episodios siguientes y eso se nota. El ritmo es endiablado y las relaciones entre los personajes resultan ser más complejas, más adultas de lo que en principio aparentan a pesar de todas las puñaladas traperas.
A destacar especialmente el personaje de Ferber, quien en cada aparición parece a punto de tener un brote psicótico. Ferber es lo que Owen acabará siendo si no le pone remedio y deja el trabajo y es el ejemplo de lo que debe ser la C.I.A., con conspiraciones por doquier, dobles sentidos para todo y un uso exagerado de los acrónimos, que por cierto sirven para titular cada episodio sin que tengamos ni idea de qué significan.

En resumen, El nuevo empleado es una serie que nos ha sorprendido para bien, una de esas series por las que piensas que vale la pena estar suscrito a Netflix. La gran pregunta es si habrá segunda temporada, con ese final tan abierto y tan sorprendente (demasiado quizás; la verdad es que, pese a las apariencias, no queda muy claro el destino final de uno de los personajes).
A estas horas, dos meses después de su estreno y a pesar de situarse entre lo más visto de la plataforma, El nuevo empleado no tiene confirmada su renovación pero personalmente creo que si, que será renovada. Es una serie entretenida, accesible para la gran mayoría del público (lo siento, fans de 1899), que no debe ser excesivamente cara y además protagonizada por el niño bonito de Netflix, Noah Centineo, chaval que con esa cara de no romper no puede caer mal a nadie. Un saludo, sed felices y gracias a Lucía Hernández por cederme la serie.



