Si hacemos un listado de las películas más icónicas del cine de terror, no hay forma de omitir El Exorcista, de cuyo estreno se cumplirán en diciembre cincuenta años. Nos toca hoy decirle adiós a su director William Friedkin que, con una larga y respetada trayectoria, se mantuvo activo hasta el final, que le llegó ayer a los 87 años de edad.
Había nacido un 29 de agosto de 1935 en Chicago y, según declaró, fue Ciudadano Kane (aquí nuestro análisis), la película que cambió su vida y le animó a ser cineasta. Los inicios de William Friedkin, sin embargo, fueron en el medio televisivo, pues los sesenta le encontraron dirigiendo varios episodios de Alfred Hitchcock Presenta, emblemática serie de la época.
También para televisión realizó en 1962 un documental que comenzaba a anunciar su predilección por temas difíciles y espinosos: The People vs. Paul Crump giraba sobre la historia real de un preso condenado a muerte. Su contenido controversial hizo que finalmente el programa no fuera emitido, aunque parte del material fue utilizado para obtener la conmutación de la pena.
Su debut cinematográfico tuvo que ver con el musical, ya que dirigió al famoso dúo Sonny & Cher en Buenos Tiempos (1967), cuya trama gira sobre una pareja de estrellas de la canción que quiere incursionar en el cine y, de modo casi alegórico, el filme termina marcando exactamente eso, pues constituye para Cher el debut cinematográfico que daría inicio a una profusa carrera.
Seguiría The Midnight Party (1968), drama neo noir que no debe ser confundido con la comedia The Party, de Blake Edwards, del mismo año y conocida según los países como El Guateque o La Fiesta Inolvidable. Y volvería al musical con La Noche que allanaron Misky´s (1968), historia ficticia sobre el origen del striptease a la que muchos creen erróneamente adaptación de obra de teatro, cuando en realidad lo es de una novela de Norman Bowler y el formato teatral llegaría después.
En cambio, sí es adaptación de Broadway su filme Los Chicos de la Banda (1970), que se atrevió no solo a la arriesgada apuesta de llevar al cine al mismo elenco, sino que además incursionó en el tema de la homosexualidad de un modo increíblemente abierto para el cine de Hollywood de esos años. Pero el gran salto en la carrera de Friedkin llegaría sin duda con sus dos siguientes películas…
The French Connection (1971), conocida poco sutilmente en España como Contra el Imperio de la Droga y en América Latina como Contacto en Francia, es un filme de suspenso policial que no solo representó un gran suceso en taquilla (costó menos de dos millones de dólares y recaudó 52), sino que además, protagonizado por Gene Hackman, Roy Scheider y Fernando Rey, obtuvo cinco premios Oscar (incluidos mejor película y mejor director) y tres Globo de Oro.

Puede sonar injusto considerando que ese fue el año de La Naranja Mecánica (aquí retro-análisis de un servidor), como también es una gran paradoja (o quizás lógico) que un director tan incómodo como Friedkin haya obtenido su estatuilla por una de sus películas menos corrosivas. De todas formas, hay que dejar en claro que The French Connection es una muy buena cinta, pero ni por asomo tan rupturista como la siguiente…
Nos referimos, claro, a El Exorcista (1973). Pocos filmes nos han producido tantos saltos en la butaca y, si hablamos de apuestas arriesgadas, se atrevía a descargar gran parte del protagonismo en una chica de apenas trece años como Linda Blair (que nunca repetiría un desempeño acorde) y más aún considerando lo traumático del personaje.

Ello sin dejar de lado, por supuesto, la increíble interpretación de Max Von Sydow como el exorcista y lo bien secundado que está por Jason Miller en el papel del padre Karras.
El Exorcista marcó la historia del cine de horror como ícono absoluto y consiguió diez nominaciones para los Oscar, algo extremadamente inusual para el género. De ellos ganó dos, así como también cuatro Globo de Oro, incluyendo mejor película dramática.
Y es imposible hablar de El Exorcista sin hacer referencia a Mike Oldfield y su álbum Tubular Bells, cuya música no fue compuesta para la película sino oída casi casualmente por Friedkin, quien quiso utilizarla como banda sonora e hizo que el disco saltara al primer puesto en los charts y prácticamente marcara el despegue del sello Virgin Records. Pero si quieren saber más sobre el álbum y Mike Oldfield, les dejo este interesantísimo artículo de nuestra web.
Después de El Exorcista, Friedkin seguiría haciendo filmes interesantes, aunque ya no de tanto éxito comercial: Sorcerer (1977), oficiaba como remake de la clásica y excelente película francesa El Salario del Miedo (Henri-Georges Clouzot, 1953) y, aunque recibió buenas críticas y es considerado como uno de los mejores de su carrera, no funcionó en taquilla.
Entre los que siguieron son para destacar Cruising (1980) que, conocido en España como A la Caza y protagonizado por Al Pacino, levantó polvareda con su tratamiento del sadomasoquismo y, una vez más, de la homosexualidad, pero en formato policíaco. Tuvo un éxito apenas moderado en taquilla, pero se convirtió en clásico de culto con el tiempo.
También es interesante Vivir y Morir en Los Ángeles (1985), policial de acción que, protagonizado por William Petersen, Willem Dafoe y John Turturro, reviste la particularidad de no solo basarse en una novela escrita por un ex agente secreto (Gerald Petievich), sino que además Friedkin coescribe el guion con él.
En Blue Chips (1994), conocida en España como Ganar de cualquier Manera, incursiona en el drama deportivo y particularmente en el baloncesto al reunir a Nick Nolte con Shaquille O´Neal, estrella indiscutida de dicho deporte que si bien fue duramente criticado por su actuación, abrió el camino para que entraran al mundo del cine Michael Jordan o LeBron James.
Regresa al suspenso con Jade (1995), a mi criterio excesivamente maltratada por la crítica, así como con The Hunted (1993), conocida según los países como La Presa o La Cacería. Mucha mejor recepción tendría Killer Joe (2011), protagonizada por Matthew McConaughey, aunque con taquilla esquiva.
Realimentando su propio mito en relación con El Exorcista, Friedkin dirige en 2017 El Diablo y el Padre Amorth, documental sobre un caso de “exorcismo real” que, más que buscar veracidad, se interroga sobre lo que la fe genera en las personas.
Su última película, La Corte Marcial del Motín del Caine, está protagonizada por Kiefer Sutherland y será estrenada en el Festival de Cine de Venecia: no se trata, según su director, de un remake de la de 1954 conocida según los países como El Motín del Caine o Motín a Bordo, sino más bien de una revisión de la novela de Herman Wouk de 1951 tomando como especial referencia la adaptación teatral que el propio autor realizara para Broadway. Lamentablemente, William ya no estará para ver el estreno…

Es de destacar, además, que el cineasta recibió premios por su trayectoria en el ya mencionado festival de Venecia (2013) y en el de Sitges (2017), mayormente dedicado al cine fantástico.
Además, y basado en entrevistas hechas por él mismo, ha realizado documentales sobre otros directores, como su admirado Fritz Lang, y hasta se ha codeado con la música al dirigir óperas o haber estado incluso a punto de realizar un proyecto con Peter Gabriel, cuya lírica encontraba apropiada para un guion de ciencia ficción que no llegó a plasmarse por compromisos del músico con su banda Genesis.
Hasta el momento no hay certeza sobre las causas de la muerte de Friedkin, aunque el comunicado de Stephen Galloway, decano de la Universidad Chapman y amigo personal de su ahora viuda Sherry Lansing, habla de un deterioro de salud en los últimos tiempos.
“Creo que nunca he hecho una obra maestra – declaraba Friedkin hace unos años con la humildad de los grandes -… Sigo amando hacer cine, pero todo ha cambiado; la audiencia ha cambiado”.
Pues sí las has hecho, William, aunque no lo admitas, y sin duda que has dejado una huella inmensa que ha inspirado a unos cuantos, sobre todo a la hora de asumir que el cine no tiene por qué ser un lugar de comodidad.
Por cierto, tenía pensado de mi parte hacer retro-análisis de El Exorcista en diciembre cuando se cumplan cincuenta años del estreno y sigo con eso en mente. O quizás lo adelantemos, no sé, pero de lo que no hay duda es de que lo merece.

Hasta siempre, William y gracias por tanto…




Aunque sorcerer, la carga maldita no funcionó en taquilla posteriormente gozó de mucho éxito a través del estreno de blue Ray.
Tuve la suerte de ver la película en la versión del corte del director que dura 2 horas.
Es imprescindible que se disfrute según la visión del propio Friedkin dado que durante los primeros 30 minutos se presencia la vida de la que huyeron los personajes para sobrevivir a sus enemigos.
Así se intensifica el callejón sin salida de los personajes al final de la película.
Hola Juan: gracias por comentar y por el dato, pues siendo sincero no he visto el corte del director de Sorcerer sino la película que llegó a los circuitos comerciales en su momento. Aun así, me pareció un digno remake que carga con el peso de que la original fracesa haya sido tan icónica, lo cual de verdad es una «carga maldita».
Un grande Friedkin sin ningún lugar a dudas. Un saludo y gracias por el aporte!
Muchas gracias por la respuesta.
Me he propuesto ver la película de Clouzot, sabía que se considera una película maravillosa y ahora que me lo confirmas también la veré.
Los últimos años a través de la digitalización de las películas del pasado hemos tenido la oportunidad de conocer muchas obras fílmicas con una fidelidad y definición muy altas, o sea, una calidad suprema que las generaciones anteriores ni siquiera se lo pudieran imaginar.
Por supuesto la sala del cine es el mejor lugar para disfrutar de una película pero hoy en día se puede ver películas tal y como las había imaginado su director y no como las editaban los estudios. Un caso así es sorcerer, la carga maldita. De esta manera muchas películas cobran nueva vida y sentido.
Un cordial saludo.