Cuarto capítulo de ‘Daredevil: Born Again’ y la chispa ha prendido lo que está por venir. Casi que podríamos resumir lo que se nos ha planteado esta semana en una conversación que ocurre entre dos personajes en una habitación.
Esta semana se nos presentan tres historias que nos plantan varias moralejas que son bastante interesantes y que llevan a la misma conclusión: el sistema no funciona y hay momentos en los que hay que actuar fuera de él.

Tigre blanco fue asesinado la semana pasada y todo apuntaba a que había sido obra de ‘The Punisher’ y esta semana arrancamos con Matt Murdock (Charlie Cox) visitando al forense, pero es la charla que mantiene nuestro protagonista con la sobrina de Héctor lo que tiene mayor relevancia. La joven sabe que el sistema está corrupto y que su tío ha muerto por proteger a la gente de la ciudad y que nadie hará nada.
Sinceramente, cuando vi este comienzo pensé que esta conversación sería la que abriría los ojos de Matt para regresar como Daredevil y enfrentarse lo oscuro que se está gestando en Nueva York. Y es cierto que ese mensaje cala en nuestro protagonista, pero es solo otra gota más en el vaso.
Otra gota que casi hace rebosar el agua es el caso que le llega por turno de oficio, un caso absurdo en el que el propio Matt cae en los mismos prejuicios que otros abogados antes que él. Como el sistema aplasta a quienes son más vulnerables y como el grandísimo trabajo que piensa Matt que ha hecho al conseguir reducir la condena resulta ser un error.

Cuando cuesta más encarcelar a un hombre que darle ayudarlo, hay algo que está fallando y esa verdad es un mazazo que acaba con la soberbia con la que Matt ha tratado a su cliente.
Pero si hay que hablar de la escena culmen de este capítulo de ‘Daredevil: Born Again’ es la conversación que lo enfrenta a Frank Castle en un diálogo cargado de tensión moral donde el dolor por la pérdida y la sed de venganza chocan. Ya no solo por lo que se habla, sino por como se lleva acabo en un escenario austero, oscuro y con la luz justa para que todo tenga un halo de misterio.
El leitmotiv de Castle es la venganza por una pérdida que no ha superado y eso le ha convertido en alguien rabioso y, por momentos, cruel, pero él si ha asumido ese lado oscuro que lo carcome, pero Matt no.
Aquí el peso de todo lo lleva Punisher increpando a nuestro protagonista con verdades que lo derrumban por mucho que trata de sobreponerse. Quizás sea algo extremo el caso de Castle, pero no hay un verdad detrás de todo ese dolor y venganza: Foggy ha perdido la vida y Bullseye sigue respirando aunque esté encerrado y no vuelva a salir a la calle.

Foggy, un nombre que Matt aun no puede pronunciar y que pesa como una losa. Y pese que ambos personajes parecen opuestos, están más cerca de lo que creen y el puñetazo que le asesta Matt a Frank es el mejor ejemplo. Es lo más sincero que hace.
El capítulo no es perfecto y me parece muy ‘cogido con pinzas’ como da Murdock con el paradero de Castle por el olor en la bala. Lo veo improbable, sobretodo teniendo en cuenta que Frank no ha sido el que ha asesinado a Tigre Blanco. Me ha parecido una forma muy poco orgánica de llegar al enfrentamiento dialectico entre ambos.
Estamos a mitad de la temporada y el regreso de Dardevil se ve más cercano, quizás en el quinto y sexto capítulo (ambos se emitirán la semana que viene) lo veamos.
Wilson Fisk sigue siendo un personaje muy potente que en sus escasas apariciones se roba el show, sobre todo con un final de capitulo que ha sido intenso y hasta cierto punto, sorprendente.

Conclusión
‘Daredevil: Born Again’ sigue estando a un grandísimo nivel, como lo estuvieron las temporadas que vimos en Netflix. El guion está sabiendo entender a los personajes y se ha demostrado con un capítulo que va de conversaciones y que consigue atrapar al espectador desde el primer momento.
La relación Castle/Murdock tiene mucha historia y siempre se han enfrentado por sus dos formas de ver el dolor, pero aquí Matt ha podido entender lo que ha sufrido Frank y llegar a empatizar más al haber sentido en sus carnes esa perdida y esa rabia y sed de venganza.
Murdock y Castle no son héroes ni villanos, sino supervivientes de tragedias gemelas, condenados a mirarse y ver lo que pudieron haber sido y lo que jamás se permitirán ser.
«El dolor no es un altar donde debas arrodillarte eternamente»
Aquí os dejo el tráiler de esta nueva temporada de ‘Daredevil: Born again’:
Un saludo y sed felices.



