Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Benito Boniato: El héroe del cómic 1982-1985.
Benito Boniato: El héroe del cómic 1982-1985
Hay personajes que, más que protagonistas de un tebeo, parecen viejos amigos que vuelven a llamar a tu puerta. Benito Boniato es uno de ellos.
Y con este volumen, Benito Boniato: El héroe del cómic. 1982‑1985, Dolmen Editorial confirma que no solo ha rescatado una serie mítica, sino también una forma muy concreta de entender el humor en viñetas.

Si el anterior tomo, La saga de los Boniato, funcionaba como presentación y declaración de intenciones, aquí encontramos a los hermanos Carlos y Luis Fresno en plena forma, afinando el tono y explotando todo el potencial del eterno estudiante de Bachillerato más castizo de la historieta española.
Tenemos reseña de Benito Boniato: La saga de Los Boniato, pinchando AQUÍ.
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Un héroe a regañadientes … Y a la bruguerana
El volumen se abre con la última historia larga de la serie, la que da título al libro: El héroe del cómic. En ella, harto de ser un pobre diablo condenado a suspensos, broncas paternas y desdichas sentimentales, Benito decide plantarse y discutir con sus propios autores para exigir “aventuras de verdad”.
A partir de ahí, el personaje se reencarna en distintos tipos de héroe de tebeo: Western, ciencia ficción, aventuras clásicas … En una cadena de homenajes tan divertida como cariñosa hacia los géneros que todos hemos leído alguna vez.
Lo realmente interesante es que, por mucho traje que le encasqueten, Benito sigue siendo Benito. Su esencia no cambia: un chaval normal, con preocupaciones muy poco épicas, arrastrado a escenarios más grandes que él.
Los Fresno juegan ahí con una idea muy Bruguera: el héroe que nunca está a la altura del papel que le toca, pero que nos gana precisamente por esa humanidad tan a ras de suelo.

1982‑1985: cuando la serie encuentra su sitio
Tras esa historia larga, el tomo recopila una buena cantidad de historietas cortas publicadas originalmente entre 1982 y 1985, la etapa en la que todo el universo de Benito ya está completamente asentado.
Volvemos al instituto, al piso familiar, a los amigos y a esas miserias y alegrías cotidianas que se leen hoy con una sonrisa cómplice: Exámenes imposibles, economía doméstica, amistades a prueba de suspensos y padres que intentan sobrevivir como pueden a la adolescencia de su hijo.
En estas páginas se ve a la perfección cómo los Fresno dominan el equilibrio entre gag, costumbrismo y ternura. La estructura de página es clásica, heredera directa del tebeo de humor español, pero la narrativa es clara, precisa y muy moderna en su ritmo.
Y, sobre todo, late esa sensación tan de la casa Bruguera: el mundo siempre conspira un poquito contra el protagonista … Pero la risa acaba imponiéndose.
Humor costumbrista con perfume franco‑belga
Gráficamente, Benito Boniato sigue siendo una rara avis: un personaje claramente español dibujado con una sensibilidad muy cercana a la escuela franco‑belga. Fondos llenos de detalles, secundarios expresivos, ropa y objetos cuidados, una planificación limpia que hace que cada chiste entre solo.
No hay barroquismos gratuitos, pero sí un mimo evidente por que cada viñeta aporte información y ambiente.
Ese “sabor Bruguera” del que tanto se habla no es solo cuestión de nombres propios, sino de actitud. Páginas pensadas para llegar al gran público, para leerse rápido, pero construidas con oficio y respeto al lector.
Aquí no hay cinismo ni crueldad gratuita: Los Fresno practican un humor cariñoso con mala leche, en el que nadie sale indemne, pero todos conservan su dignidad.
Benito mete la pata, Julito es un trasto, los padres pierden la paciencia … Y en esa imperfección está precisamente la gracia.

La edición de Dolmen Editorial que mima al lector
En el apartado de edición, Dolmen vuelve a estar a la altura del material que maneja.
Tapa dura, buen papel, reproducción cuidada del color y 232 páginas que recopilan las historietas en orden, permitiendo ver la evolución del personaje sin saltos ni remiendos.
A ello se suman los habituales extras de la casa: Material gráfico adicional y textos que contextualizan la obra y la trayectoria de los hermanos Fresno.
No estamos ante un tomo barato, pero sí ante un volumen pensado para durar en la estantería, revisitarse y, sobre todo, compartirse.
Es fácil imaginar a lectores veteranos poniéndoselo delante a hijos, sobrinos o alumnos para enseñar cómo era ese humor “de antes” que, leído hoy, sigue funcionando de forma sorprendente.
Pinchad AQUÍ para obtener más información del volumen, desde la web de Dolmen Editorial.
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Conclusión: nostalgia bien entendida
Benito Boniato: El héroe del cómic. 1982‑1985 no es simplemente una operación de nostalgia. Es la confirmación de que los Fresno crearon uno de los grandes personajes del humor español de los ochenta, capaz de soportar sin complejos la relectura décadas después.
Funciona de maravilla como lectura independiente, pero gana enteros si ya has disfrutado de La saga de los Boniato y ves cómo todo encaja en un retrato coherente de una época y una generación.
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Ya que estamos … Pinchad AQUÍ para obtener más información del tomo anterior, Benito Boniato: La saga de Los Boniato. Lo tenéis disponible en la web de Dolmen Editorial.
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Si creciste con Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Superlópez y compañía … En estas páginas vas a encontrar un territorio muy familiar.
Si llegas nuevo, descubrirás que el cómic popular de aquellos años tenía una personalidad arrolladora y un corazón enorme.
Benito seguirá suspendiendo, tropezando y renegando de su destino, pero a nosotros solo nos queda ponerle matrícula de honor en algo mucho más importante: hacernos pasar un rato estupendo.
Y eso, en los tiempos que corren, no es poca cosa.
Echadlo un ojo, disfrutadlo y sobnre todo …





