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Crítica de El Centro. Un exigente thriller de espionaje en el que cuesta entrar pero que deja con muy buen sabor de boca

Movistar Plus+ ha consolidado un atractivo catálogo de thrillers españoles en los que añade a una gran factura técnica la colaboración de alguna institución pública para dar mayor verosimilitud a la historia que se cuenta. Tenemos como ejemplo Antidisturbios, con el asesoramiento de la Dirección General de la Policía (aunque a los sindicatos policiales no les hizo mucha gracia la serie) o La Unidad, con la colaboración de miembros reales de la unidad antiterrorista de la Policía Nacional. En ambos casos el resultado son dos series estupendas que merecen mucho la pena. Así que no es de extrañar que Movistar repita la jugada en su nueva producción, El Centro, que en este caso cuenta con la colaboración del CNI (Centro Nacional de Inteligencia).

El Centro tiene el mismo formato de todas las producciones Movistar, es decir, seis episodios de más o menos una hora de duración (disponibles para ver de un tirón), lo que hace que se prescinda casi totalmente de tramas secundarias. Esto hace que la historia se centre en la resolución del caso que se plantea y siempre con una innegable intención de ser lo más realistas posibles, alejándose de las fantasías de las series de acción y espionaje que vemos muchas veces en producciones norteamericanas.

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Michelín, el protagonista de la serie

La historia de El Centro sigue las vivencias de un grupo de agentes del CNI liderados por Vicente Alfaro «Michelín» (Juan Diego Botto), que tienen que hacer frente a la amenaza que supone para la seguridad nacional la posible presencia en España de un agente ruso, nombre en clave Volkov, que llega a nuestro país después de asesinar a Morata, un agente del CNI en El Salvador mientras Michelín y sus hombres oían lo que iba pasando. En El Salvador colaboraba con Morata otro periodista español que también es asesinado, por lo que su pareja, la periodista Elsa Díaz (Elena Martín) se toma como algo personal descubrir que ha pasado y acabará colaborando por necesidad con el CNI. La trama involucrará también a un empresario español centrado en los medios de comunicación llamado Enrique Adaro (Tristán Ulloa) que parece tener relación con Volkov. Y para complicar aun más las cosas, pronto se descubre que hay un topo entre los hombres de Michelín así que no le queda otra que pedir ayuda a Iñaki Olano (David Lorente), otro agente del CNI que conforma un equipo especial para tratar de descubrir al culpable de las filtraciones.

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Olano, el encargado de cazar al topo

El principal problema de El Centro, es que la historia que quiere contar es muy compleja y abarca varios aspectos: la investigación sobre Volkov y Adaro, la trama de las pesquisas de Elsa y el intento de atrapar al topo. Esto hace que el primer capítulo se haga un poco bola, al tener que presentar a todos los personajes y situaciones lo más rápido posible ya que no olvidemos que la serie tiene solo seis capítulos. Esto puede abrumar al espectador que en momentos se siente perdido entre la amalgama de personajes y situaciones.

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Elsa, una periodista decidida a contar la verdad

Pero una vez superado este escollo, la serie logra despegar, sobre todo a partir del tercer episodio en el que ya se han dispuesto todas las piezas del tablero y las historias comienzan a fluir conectando de manera muy inteligente todas las tramas. Si acaso la de la periodista es la que más cojea ya que, en el ambiente realista en el que se mueve la serie, un personaje de este tipo, tan idealizado y sin fisuras morales, chirríe un poco.

Hay que avisar que el que espere una serie de espías de acción va a quedar muy decepcionado. El Centro es una historia que se mueve en despachos y reuniones, con hábiles diálogos, recordando en cierta medida a la serie norteamericana La Agencia, con la que guarda muchos parecidos. Así pues, el aspecto técnico de la serie que nos ocupa remarca este aspecto con una fotografía y una iluminación fría y aséptica que queda perfecta para el tono realista que siempre se busca.

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Los despachos y salas de reuniones son un espacio común en la serie

Y a pesar de que la serie prescinde casi por completo de tramas secundarias, si que se puede observar el afán de sus responsables en dejar claro el coste que tiene este duro trabajo para los agentes del CNI y sobre todo, que su labor nunca tendrá el reconocimiento que se merecen por la propia naturaleza secreta de su trabajo.

También hay que elogiar el trabajo de todos los actores, encabezados por un sobrio Juan Diego Botto y un maquiavélico Tristán Ulloa, ambos soberbios en sus interpretaciones. Aunque sin duda el personaje favorito del publico acabará siendo el personaje al que da vida David Lorente, un cínico con un negro sentido del humor que se come la pantalla cada vez que aparece.

En resumen, El Centro es un gran thriller de espionaje al que le cuesta arrancar y que exige plena atención del espectador. Una vez superado estos escollos la historia atrapa gracias a una inteligente dosificación de la información a través de los capítulos y al juego del gato y el ratón que se establece entre los investigadores que persiguen a Volkov y Adaro por un lado y al que hay entre Olano y sus hombres con el topo del CNI. Las dos tramas son interesantes y están perfectamente medidas para que las relaciones que se van estableciendo entre los distintos personajes atrapen al espectador una vez que este entre en el juego. Además, la historia queda perfectamente cerrada, sin que esto sea impedimento para que Movistar pueda hacer más temporadas si le interesa (ojalá).

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.
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