Os reconozco que Harakiri no es una película fácil de ver. No tiene un ritmo elevado ni está hecha para ser visionada en móviles. Es cine a la vieja usanza, con el tempo habitual asiático y, más concretamente, del japonés. Lentitud no significa aburrimiento, pero es mejor que os avise con antelación. Estamos ante una crítica bastante cruda a los códigos samuráis y, en general a la hipocresía de quien ostenta el poder de forma arbitraria. En una época de decadencia de unos valores que podemos resumir en el título. El honor perdido de los samuráis.
Qué nos cuenta Harakiri
La trama gira en torno a Hanshiro Tsugumo, un samurái sin señor que solicita permiso en la casa del clan Li para realizar el seppuku (harakiri). Lo que al principio parece una súplica ritual se transforma a medida que avanza la película en una crítica cruda sobre la moral, que va siendo fragmentada y narrada de manera que el espectador va descubriendo la verdad de los hechos como si de un puzzle se tratara.

Quién es Masaki Kobayashi. Un autor crítico dentro del cine japonés
Masaki Kobayashi (1916-1996) fue un director con un estilo muy marcado y combativo dentro del cine japonés sobre todo en la posguerra, criticando abiertamente las tradiciones, la autoridad y el militarismo. El detalle de que, como soldado en la Segunda Guerra Mundial, se negara a ascender para no colaborar con el sistema militar, deja a las claras que estamos ante una persona muy centrada en sus valores. Su estilo cinematográfico se basa en el uso expresivo del espacio y de una narrativa pausada, adornada por composiciones visuales preciosas.
Sus películas suelen confrontar a individuos con sistemas opresivos, para lo que utiliza el encuadre, el montaje y el ritmo como herramientas de denuncia. Aparte de esta Harakiri (1962), tiene dos películas que lo hacen merecedor de considerarle uno de los más importantes cineastas de la historia del cine japonés clásico: La condición humana (1959-1961) y Kwaidan (1964). En la que nos concierne, desmonta el mito del honor del samurái desde dentro del propio género jidaigeki, demostrando que una película puede ser a la vez una gran obra de belleza y un acto de denuncia social.
Puntos destacables que nos hacen recomendarla
La dirección de Kobayashi sería uno de los puntos positivos a tener en cuenta, dada la precisión con la que construye la historia que nos quiere contar. A través de una narrativa no lineal y orquestada nos va dando, por medio de flashbacks, detalles cuidadosamente tratados para que la tragedia que la historia lleva consigo vaya aflorando poco a poco. Evidentemente se trata de una crítica social al código samurái, pero también trata temas morales y humanistas como la dignidad de las personas, la injusticia institucional, la crueldad del poder opresivo o el conflicto moral personal de cada individuo.
Por la dirección y puesta en escena, sobrias pero contundentes, Masaki Kobayashi nos cuenta una historia trágica apoyada por esos encuadres rígidos y simétricos que, justamente, nos transmiten la idea de la rigidez institucional del feudalismo.
La utilización del ritmo pausado, a su vez, intensifica el drama y el impacto emocional en el espectador, punto particularmente destacable en el último tercio del filme, como también la fotografía de Yoshio Miyajima que, austera y sobria, realza a través del blanco y negro los conflictos morales, la frialdad de los espacios y la brutalidad de los momentos de violencia.
Como no puede ser de otra manera, subrayar también la actuación brillante y muy convincente de Tatsuya Nakadai, el cual basa su performance en una actuación contenida, intensa y trágica, con la cual poco a poco le veremos entrar en diferentes estados como el dolor y la rabia mientras mantiene la dignidad. Sin esa interpretación tan potente, la película no hubiera seguramente llegado a ser el icono que es hoy. Parte de su éxito está, justamente, en tratar el mundo samurái alejándose de la retórica heroica en que otras obras del género tienen su núcleo. Cualquiera del maestro Kurosawa, por poner un ejemplo.

Influencia de Harakiri en producciones posteriores
Su influencia ha sido notoria tanto en el cine japonés tanto como en el internacional y ayudó a desmitificar el heroísmo, cuestionando el código del honor para ofrecer una crítica social dura. Esta película abrió el camino a un jidaigeki más pesimista y crítico con el poder, e influyó en posteriores películas que presentaron a un/os samuráis más trágicos o desencantados. Samurai Rebellion (1967) del propio Kobayashi o Goyokin (1969) de Hideo Gosha son ejemplos de este estilo.
La película fue un impulso que consolidó su forma de narrativa para otros directores japoneses que, en sus propios proyectos, utilizaron también el pasado como espejo del presente para criticar la autoridad, el militarismo y la obediencia ciega. Ejemplo de esa influencia serían obras como Gohatto/ Taboo, (1999) de Nagisa Oshima o el cine de Shohei Imamura, con su mirada antiidealista de lo que representa el Japón tradicional.
Internacionalmente tuvo una gran repercusión sobre el western crepuscular o el cine político de los años 60/70, solo por nombrar algunos géneros. Héroes solitarios enfrentados a sistemas corruptos y el uso de la violencia más como consecuencia moral que espectáculo. Sin Perdón de Clint Eastwood sería ejemplo de ese cine influenciado por Harakiri. El tema del conflicto entre honor institucional y ética personal se volvió recurrente en el cine moderno, en parte por influencia de esta película.
En 2011 se realizó un remake dirigido por Takashi Miike, demostrando así la relevancia de Kobayashi en la historia del cine. Ello confirma la importancia del clásico y muestra también cómo las nuevas generaciones adaptan a su tiempo la crítica original pero con distinto estilo. El uso de espacios cerrados para crear una sensación de opresión, la narrativa basada en revelaciones progresivas o el ritmo pausado para intensificar la carga moral son aspectos que ha dejado este Harakiri de Masaki Kobayashi.
A quién recomendamos Harakiri
A los fans del cine oriental, más concretamente del japonés de samuráis o, en general, a los que disfrutan, con el estilo del cine nipón, como también a los que gustan de descubrir joyas del cine clásico que no conocen y a todos/as los/as que disfrutan con películas que sorprendan a través de una muy buena narrativa.
Os dejamos un artículo que podéis encontrar en nuestra página, en este caso sobre un cómic que trata el tema del Japón feudal . AQUÍ




Vi la pelicula hace un tiempo sin saber nada de ella. Me planto en el sofa del primer minuto al ultimo. ESPECTACULAR.
No es una pelicula lenta, sino pausada… sin prisas, dejando que sublime toda la esencia.
Como Bien dice JordiCD, el B&N esta muy bien usado para transmitir y la fotografia es impactante en su lenguaje.
una Maravilla.