‘Rental Family’ (2025), bajo la dirección de Hikari, es una de esas películas que no pude ver en cine en su día y ahora que la he visto en Disney+, me doy cuenta de lo que me perdí. Una obra que nos habla, con una gran sensibilidad, de la desconexión emocional en el Japón actual. No se limita a ser un nos encontramos ante melodrama sobre la soledad; es una exploración de los límites entre la realidad y lo que mostramos a los demás, y de cómo el afecto, incluso cuando es ‘alquilado’, puede ser un grandísimo apoyo en un entorno de represión social.
El gran acierto de Hikari es contextualizar la industria de las ‘familias de alquiler’ no como una rareza, sino como un síntoma del Honne (los sentimientos reales) y el Tatemae (la fachada pública). En Japón, la armonía social a menudo depende de silenciar el yo interno, un país en el que visitar a un psicólogo está mal visto, pero emborracharse y contarle tus problemas a un extraño no lo está. La película retrata una sociedad donde la gente prefiere pagar por una conexión ficticia antes que arriesgarse a la vulnerabilidad de una real.

En este escenario aterriza Phillip (Brendan Fraser), un actor estadounidense venido a menos cuya carrera y vida personal están en ruinas. Phillip es el contraste absoluto: posee esa expresibidad emocional que resulta casi escandalosa en Tokio. Donde otros ven un guion y una transacción, él ve seres humanos necesitados, lo que lo convierte en un ‘empleado’ tan eficiente como peligroso para el futuro de la empresa.
Uno de los puntos más agudos de la película es cómo esa profunda involucración del personaje de Fraser empieza a pasarle factura fuera y dentro del trabajo. Mientras él se sumerge en sus ‘trabajos’ hasta el punto de que la línea entre su vida y la ficción se borra, las personas cercanas de ‘Rental family’ lo llegan a juzgar con una mezcla de desconcierto y rechazo.
Para ellos, el trabajo en la agencia es una forma cínica de supervivencia, un ‘dinero fácil’. No entienden por qué Phillip antepone un evento escolar de una niña que no es suya, a su propio futuro. Estos choques ponen de manifiesto una verdad incómoda para los jaoponeses: la empatía desmedida de Phillip es vista como una debilidad o incluso como una patología por aquellos que han aprendido a vivir blindados. Su entorno cercano lo critica por involucrarse demasiado, sin comprender que, para él, interpretar esos papeles es la única forma que ha encontrado de volver a sentirse vivo.

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La película se construye a través de momentos de gran ternura donde el contrato se rompe:
El vínculo con Mia: Phillip es contratado para ser el padre de una niña en una entrevista escolar, ya que para una madre soltera es casi imposible conseguir que acepten a su hija. Fraser transmite con una sola mirada la tragedia de saber que su afecto tiene fecha de caducidad, mientras que para la niña es un ancla vital. Además, el vinculo con Mia lo lleva a mirarse y darse cuenta lo que no tiene en su vida y lo que necesita.
La vida de Kikuo: Su relación con un actor anciano con demencia ha sido la mejor parte de esta cinta. Al fingir ser un periodista que quiere entrevistarlo, Phillip permite que el hombre recuerde lo que lo hizo grande. Lo mejor de esta historia es que se explora también la relación del personaje de Fraser con su propio padre. Es aquí donde la película defiende que una mentira piadosa puede ser más honesta que una verdad fría.
Y no me quiero olvidar de Brendan Fraser, que ha vuelto, tras su trabajo en ‘La ballena’ a demostrar que es un actor solvente y capaz de mostrar su lado más humano. Me alegro que lo tengamos de vuelta y en este tipo de roles.

Conclusión
‘Rental Family’ es una carta de amor a la conexión humana sin filtros sin olvidar la crítica a la sociedad japonesa y su forma de enfocar las emociones. Hikari utiliza la frialdad estética de Tokio para resaltar el calor que emana de Phillip, un gigante de gran corazón que se niega a ser un simple figurante en las vidas que alquila.
La película nos recuerda que, aunque las culturas dicten normas tan estrictas sobre cómo y cuándo sentir, el dolor y la necesidad de sentirse querido son universales. Al final, el conflicto de Phillip con quienes lo rodean solo confirma su triunfo: en un mundo que prefiere el silencio y la distancia, su insistencia en involucrarse emocionalmente resulta ser un acto de rebeldía necesario.
¿Cuánto de lo que llamamos «vida real» es, en realidad, una actuación que no nos atrevemos a abandonar?
Aquí os dejo el tráiler de ‘Rental Family’:
Un saludo y sed felices.



