Mira que se han rodado películas de policías y ladrones, pero ninguna tiene la influencia reciente de Heat, la aclamada epopeya situada en Los Ángeles con un memorable duelo interpretativo entre Robert De Niro y Al Pacino. De hecho, el mejor que han tenido ambas leyendas. Desde aquel 1995, muchas películas han aspirado al trono de esta obra maestra, entre las que se encuentra Ruta de escape, reciente noir que, tras su paso por cines, se acaba de estrenar en Amazon Prime Video.
Crítica de El Irlandés, el último duelo interpretativo entre Robert De Niro y Al Pacino
Titulado originalmente como Crime 101, mucho mejor título que Ruta de escape, la película es una adaptación de uno de los relatos cortos de Don Winslow, el mejor autor de novela negra actual. Así es como se le define y, por lo poco que he leído de él, cumple con las expectativas. Es curioso que nadie se haya decidido a adaptar El poder del perro y sus secuelas, probablemente el thriller más ambicioso que se ha escrito sobre el mundo de la droga.
En el caso de Ruta de escape, se centra en un ladrón de guante blanco, un hombre solitario que intenta cometer sus delitos sin violencia. Su camino se cruzará con un policía que intenta detenerlo, un ladrón impulsivo que compite por los golpes del protagonista y una vendedora de seguros cuya insatisfacción en la empresa en la que trabaja servirá como catalizador para un nuevo atraco.

Esta no es la primera película de atracos de Bart Layton, director y guionista que ya rodó American Animals, que no he visto. Ahora regresa con una película que suena a ya vista pero que despliega sus armas con eficacia, empezando por el músculo de su reparto.
Protagoniza Chris Hemsworth, que continúa construyendo una carrera en el cine comercial más consistente que la de Robert Downey Jr. o Chris Evans. Puede que no sea tan buen actor como ellos, pero sabe sacar partido de su presencia física en papeles de acción, como la saga Tyler Rake. Ahora interpreta a un ladrón que sigue los códigos ya vistos en el Robert De Niro de Heat o, anteriormente, en el Alain Delon de El silencio de un hombre. El protagonista no exhibe lujos, sino que vive solo y apenas mantiene relaciones sociales. De hecho, en lo personal es bastante torpe. Y cuesta mucho creérselo porque, bueno, es Chris Hemsworth. Aún así, cumple como protagonista de pocas palabras. Tanto que resulta más previsible que el resto de los interesantes secundarios de la película.
Tenemos a Mark Ruffalo, uno de los pocos actores de la plana mayor del Universo Cinematográfico de Marvel que ha construido una carrera más allá de su interpretación como Hulk. Su detective fracasado, abandonado físicamente y en trámites de divorcio es, paradójicamente, el único foco de luz de una película que no da respiro a sus personajes.
Como el de Halle Berry, actriz lamentablemente olvidada que tiene su Oscar por la brutal y olvidada Monster Ball. Un personaje, como el de Ruffalo, pisoteada por el sistema, solo que ella toma un camino distinto, y más ilegal, que el del detective.
Cerramos el círculo con Barry Keoghan, ese actor que, con tan solo un rostro, transmite mal rollo. Sus contadas apariciones desequilibran totalmente la película y lo convierten en el elemento imprevisible. Algo acorde al actor que será el nuevo Joker del Batman de Matt Reeves. De hecho, cada vez que lo vemos en pantalla la cámara se inestabiliza.
A estos cuatro actores le acompañan figuras como Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho), Monica Barbaro o la leyenda Nick Nolte, que todavía muestra carácter a sus 85 años.
Como he dicho antes, los personajes más interesantes son, precisamente, los secundarios. Los que esgrimen las mejores frases made in Don Winslow. Ruta de escape no es solo una película de atracos sino que, como Heat, también convierte a Los Ángeles en un personaje más, con sus arterias de asfalto pobladas de vehículos como si de glóbulos rojos se trataran. Como curiosidad, es de las pocas películas que he visto que refleja el enorme problema que tiene la ciudad con los vagabundos.

Así, la película aborda de fondo el problema social, la necesidad de ascender a base de dinero, no importa a quién dejar atrás y que, al final, siempre pierden los mismos.
En definitiva, Ruta de escape es una notable película de atracos que cuenta con un guión contundente deudor de la maestría del novelista Don Winslow; un gran reparto en el que los secundarios brillan más que un silencioso y previsible Chris Hemsworth; y una sutil crítica social en el vientre del país más poderoso de la Tierra.
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