A ver devoradores de una galaxia muy, muy lejana. Si pensabais que la directiva de Lucasfilm y los despachos de Disney se iban a quedar de brazos cruzados descansando tras los bandazos de los últimos años, os equivocabais de pleno. En las últimas horas, los portales especializados y medios de referencia han soltado un bombazo que lleva todo el día agitando los foros y reventando los grupos de WhatsApp de los más cinéfilos, la confirmación del Episodio X de Star Wars.
Es oficial. Disney se las sigue ingeniando para estirar el chicle y han confirmado el desarrollo del Episodio X, abriendo así la puerta a una flamante nueva trilogía cinematográfica. Y por si fuera poco, para capitanear semejante transatlántico tras las cámaras, el elegido ha sido Jon Watts, el director responsable de las últimas aventuras arácnidas de Tom Holland en el universo de Marvel.
Y miren, que nadie se equivoque. Yo soy el primero al que le brillan los ojos cada vez que se anuncia un proyecto comiquero o galáctico, pero hay noticias que te dejan con una mezcla muy extraña de pereza y escepticismo. ¿De verdad era necesario volver a la numeración principal con un Episodio X?
El peligro de remover un pastel que ya estaba cerrado
Tras el final agridulce, atropellado y profundamente divisivo que supuso El ascenso de Skywalker, muchos de los que llevamos décadas siguiendo las andanzas de La Fuerza pensábamos que lo más inteligente por parte del estudio habría sido dejar descansar la cabecera principal durante un buen puñado de años. Dejar que el polvo se asentara, explorar épocas completamente desconectadas de los Skywalker, como la Alta República o rincones inexplorados del Borde Exterior, y dar aire fresco a los creadores.
En su lugar, la decisión corporativa ha sido tirar por la calle de en medio y rescatar la mítica «X» para asegurarse titulares y recuperar el gancho comercial de las grandes cifras. Y ojo, no tengo nada en contra de Jon Watts, que ha demostrado con creces en la trilogía de Spider-Man saber manejar presupuestos mastodónticos, como también que entiende de tiempos comerciales y no le tiembla el pulso a la hora de entregar un producto palomitero eficaz.
Pero una cosa es montar un blockbuster simpático y resultón en Nueva York y otra muy distinta es coger los bártulos de la saga más icónica, exigente y tóxica de la historia del cine moderno.

¿Habrá un plan detrás o volveremos a improvisar sobre la marcha?
El gran trauma que arrastra el fandom de Star Wars con la etapa reciente de Disney no es la falta de talento de sus directores, sino la absoluta improvisación con la que se tejió la trilogía de secuelas. Ir rodando el Episodio VII sin tener ni idea de cómo iba a terminar el IX, cambiando de timonel a mitad de camino y contradiciendo la visión creativa del compañero anterior, fue un esperpento que no se puede volver a repetir si de verdad quieren levantar cabeza.
Si Jon Watts y su equipo entran en esta nueva trilogía con un plan cerrado, un argumento perfectamente estructurado de principio a fin y total libertad creativa para explorar nuevos horizontes sin mirar todo el rato al retrovisor de la nostalgia rancia, le daré la bienvenida con los brazos abiertos. Pero si la jugada responde únicamente al pánico de los accionistas ante la taquilla y a la necesidad imperiosa de llenar el calendario de estrenos, mal vamos.
Al final, como siempre, nos tocará esperar, tragar saliva y ver con qué nos sorprenden en la gran pantalla. La Fuerza es muy poderosa, pero la cabezonería de los despachos de Hollywood a veces no conoce límites.
Y vosotros ¿qué opináis de este anuncio? ¿Pensáis que fichar a Jon Watts y arrancar un Episodio X es el revulsivo que necesitaba la saga o creéis que se están metiendo en un charco innecesario?
Un saludo y sed felices.



