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Sé perfectamente que voy a contracorriente. Lo sé. Abro los portales especializados y las redes sociales y parece que estamos ante la quintaesencia del terror moderno, una obra maestra incomprendida o el no va más del entretenimiento palomitero. Todo el mundo aplaude, los números acompañan y la marea de opiniones positivas es tan apabullante que uno llega a pensar si es que ha visto la película equivocada. Pero, amigo, hay veces que la burbuja del entusiasmo colectivo te estalla en la cara. Y a mí, sinceramente, esta entrega me ha decepcionado.

Un arranque que prometía el oro y el moro
Vaya por delante que no voy de hater por la vida ni mucho menos. De hecho, los primeros compases de la película tienen virtudes innegables que consiguen atraparte en la butaca durante un buen rato. La primera mitad del metraje maneja los tiempos con bastante soltura, estableciendo una atmósfera opresiva, cargada de tensión, con esa clásica sensación de peligro inminente y paranoia corporativa que tanto nos gusta a los que llevamos décadas siguiendo las huellas de la Corporación Umbrella.
Visualmente, en esa parte inicial, la cinta sabe jugar sus cartas. Hay un respeto evidente por los videojuegos, guiños sutiles que sacan una sonrisa al aficionado de toda la vida y una capacidad razonable para mantener la incertidumbre. Uno piensa: «Vaya, por fin han dado con la tecla y tenemos una adaptación que entiende el tono».
Pero claro, el problema de levantar tanto las expectativas en el primer acto es que, cuando las cosas empiezan a torcerse, el golpe contra el suelo hace el doble de ruido. Y creedme, la segunda mitad de la película es una auténtica caída en barrena.

Decisiones de guion de chiste y personajes que parecen sacados de una comedia de enredos
Cuando el relato exige dar el do de pecho, abrir el abanico y resolver las tramas con coherencia interna, el castillo de naipes se desmorona por completo. No sé qué les pasa por la cabeza a los guionistas en las salas de montaje o en los despachos de los estudios, pero llega un punto en el tercio final donde las decisiones que toman los protagonistas desafían cualquier atisbo de lógica humana, de instinto de supervivencia básico y de sentido común.
Esas típicas situaciones en las que te quedas mirando la pantalla con los ojos como platos, preguntándote en voz alta: ¿Pero por qué haces eso? ¿Por qué tomas la decisión más estúpida posible cuando tienes tres opciones lógicas a tu alcance?
Llega un momento en que la película se desliza peligrosamente hacia el terreno de la autoparodia involuntaria. Los personajes actúan de una manera tan errática, tan ilógica en contra del instinto de supervivencia y tan supeditada a las necesidades absurdas de que avance el guion, que la tensión dramática se evapora por completo. Lo que debería ser un clímax agónico y desesperado se convierte en una sucesión de decisiones de chiste donde todo hijo de vecino acaba convertido en abono para zombis.

Nadar contracorriente pero siendo honesto a mis gustos
Escribir esto sabiendo que la marea de opinión general camina exactamente en dirección contraria tiene su aquel. Vivimos en una época en la cual parece obligatorio subirse al carro de los consensos prefabricados y discrepar del fervor popular te convierte automáticamente en el grinch del entretenimiento. Pero es que si perdemos la capacidad de ser críticos, de exigir un mínimo de rigor narrativo a productos que manejan presupuestos millonarios y de decir las cosas claras cuando algo no funciona, al menos para mí y dando mi opinión, mal vamos.
Resident Evil tenía mimbres de sobra para facturar un producto redondo. Tenía el nombre, el presupuesto, el director, un arranque estimulante y una legión de seguidores esperando con los brazos abiertos. Por eso me molesta ver cómo se desinfla de esa manera tan tonta en su tramo final, con decisiones de los personajes que rozan el insulto a la inteligencia del espectador.
Al final, nos quedamos con la sensación de una oportunidad perdida. Una pena.
Y vosotros, ¿compartís mi visión crítica con esta segunda mitad o pensáis que me he vuelto completamente loco y la película es una obra maestra intocable?
Un saludo y sed felices.



