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Análisis de El Ministerio del Tiempo. Temporada 1. Capítulo 1: El tiempo es el que es

Todos los gobiernos tienen secretos. Nosotros sólo tenemos uno– Salvador Martí a Julián Martínez.

Al fin. Espero que no me decepcione, pero El Ministerio del Tiempo es lo que la televisión española llevaba esperando años: una serie distinta, arriesgada y que ha generado multitud de seguidores. Razón no les falta. El piloto de El Ministerio del Tiempo es, sencillamente, espectacular y la trama puede dar infinitas posibilidades.

Argumento: Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda), un soldado en Flandes en el siglo XVI; Amelia Folch (Aura Garrido), la primera mujer universitaria de la Barcelona de finales del XIX; y Julián Martínez (Rodolfo Sancho), un enfermero en el Madrid de 2015. Tres personajes de épocas distintas que son reclutados por el Ministerio del tiempo, una organización del gobierno cuya misión es arreglar las posibles alteraciones temporales que podrían cambiar la historia actual de España.

El episodio piloto es un capitulo sensacional, con un guión brillante con muchísimas posibilidades dada la gran historia de nuestro país. Además, los diálogos cuentan con un acertado toque cómico.  Los actores cumplen bastante bien, sin las típicas sobreactuaciones de las series españolas. Si tuviera que ponerle algún defecto, sería la larga duración impuesta por Televisión española, pero creedme que se pasa volando. Muy recomendable.

A PARTIR DE AQUÍ, SPOILERS:

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Los tres protagonistas de la serie.

 El capítulo comienza con Alonso de Entrerríos echando en cara a su superior la matanza de su ejército en Flandes. Alonso es condenado a muerte, pero salvado in extremis por Ernesto Jiménez (Juan Gea), un funcionario del Ministerio del Tiempo.

En el siglo XIX, Irene Larra (Cayetana Guillén Cuervo), otra funcionaria, visita a Amelia Folch, una joven estudiante que cuestiona los dogmas de su profesor.

En 2015, Julián, miembro del SAMUR, entra en un edificio en llamas presuntamente vacío. Allí ve a un soldado muerto vestido con ropas de soldado de la época napoleónica y a otros dos que escapan del edificio in extremis, mientras que Julián es sepultado por los escombros.

Ya en el hospital, se revela que Julián ha perdido a su esposa en un accidente de tráfico y que, desde entonces, se juega la vida siempre que tiene oportunidad. Su jefe le suspende de servicio y le manda a un psiquiatra. En su casa, Julián es visitado por Ernesto e Irene, que le preguntan por los soldados que ha visto. Finalmente, lo llevan a un edificio ruinoso, la sede del Ministerio del Tiempo. Allí conoce a Salvador Martí (Jaime Blanch), el jefe del Ministerio. La conversación entre Julián y Salvador se encuentra entre los mejores momentos del capítulo. Un diálogo repleto de referencias históricas, cinéfilas y con una pizca de humor inteligente que le hace tremendamente bien a la serie. Así, el Ministerio del Tiempo utiliza las llamadas puertas temporales para arreglar los desaguisados que pudieran producirse en el pasado y mantener la historia tal y como está porque, al fin y al cabo, el tiempo es el que es. Como Julián es el único que ha visto a esos soldados del siglo XIX, Salvador utiliza al retratista del Ministerio, el mismísimo Diego Velázquez (Julián Villagrán), para hacer un retrato robot de los soldados.

Estos, en una librería, cogen libros sobre la Guerra de la Independencia, donde observan aterrados que Francia perderá la guerra y, posteriormente, todas sus conquistas. Deciden volver a su época para adelantarse a los acontecimientos y cambiar la historia. Por el camino, el oficial francés, Thibaud, mata a su compañero.

Alonso, Amelia y Julián se reúnen para localizar al soldado en el siglo XIX. Las diferencias de época provocan unos diálogos muy curiosos y la química entre los actores es muy buena.

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El Empecinado.

Ya en el siglo XIX, los tres viajan a una posada donde se encuentra El Empecinado (Hovik Keuchkerian) un guerrillero que sería uno de los líderes que conduciría a España a la victoria contra los franceses. Thibaud aparece acompañado de Lola Mendieta (Natalia Millán). Finalmente, el Empecinado es disparado por Thibaud, pero antes de rematar al guerrillero, es asesinado por Alonso. Julián avisa al Ministerio para que traigan a médicos del presente con el fin de salvar a el Empecinado.

Cuando vuelven al presente, se descubre que Lola Mendieta es una agente del Ministerio del Tiempo al que el resto de funcionarios creían muerta, y que había vendido el secreto de la victoria española en la Guerra de la Independencia a Thibaud. Por desgracia, ha escapado.

En la última escena, Julián se martiriza por tener la posibilidad de ver a su mujer antes de morir pero no poder hacer nada para evitarlo. Hablando con Alonso y Amelia, confiesa que las últimas palabras que se dirigieron fueron gritos, pues habían discutido la mañana del accidente. Entonces Amelia tiene una idea. Julián, utilizando uno de los móviles del Ministerio del Tiempo para comunicarse entre épocas, llama a su mujer y le pide perdón, reconciliándose.

En definitiva, un piloto muy prometedor, con un universo que puede dar para mucho, con un guión que no toma por tonto al espectador y que rescata a la ciencia ficción y a la aventura más clásica. Se agradecen las referencias cinéfilas (Tenéis que ver la primera de Terminator, dice Julián a sus dos compañeros) e históricas, y el toque humorístico aparece casi sin ser consciente de ello, lo que aporta mucha naturalidad a las escenas.

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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