Continuamos analizando la tercera temporada de Fundación, la serie que, creada por David S. Goyer y basada en la célebre saga de novelas de Isaac Asimov, es una de las mejores de ciencia ficción de las últimas décadas a la que pueden (si no lo están haciendo) seguir a través de Apple TV+. Desbrozamos hoy el cuarto episodio, cuyo título es El Peso de su Mirada.
Hola otra vez, psicohistoriadores. Qué gran serie estamos viendo. Y qué valiente. El cuarto episodio de la tercera temporada de Fundación hace avanzar la trama sin necesidad de estridencias y, si bien es muy limitada la presencia del Mulo, de los esposos Mallow (qué raro no llamarlos Darell) o de Magnífico Giganticus, es una entrega repleta de diálogos brillantes y planteos éticos, que viene además con una revelación muy impactante y la novedad de dos Cleon en fuga.
Pero pasemos mejor ya mismo a ver qué nos ha dejado el capítulo, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Morir más de una vez
Comenzamos entre los laberintos de los jardines del palacio de Trántor, con Demerzel conversando con Zephyr Vorellis y arrojándole un cubo de hielo en pleno rostro al contarle que fue ella quien orquestó en su momento la destrucción del puente estelar. El rostro de la segunda se tiñe de horror y le pregunta si simplemente mató a millones sin reparo alguno, a lo que Demerzel responde que vio los cuerpos despedidos al espacio y no lo olvidará nunca, pero vio que el Imperio tendría más larga si la Fundación se fortalecía. Paradoja…
La muchacha le pregunta qué diría la antigua Demerzel de las acciones de la actual y si no será que al seguir primero las Tres Leyes de la Robótica y luego la Ley Cero no habrá ya muerto dos veces camino de una tercera y definitiva. Algo así como que se ha reinventado tantas veces que ya ni siquiera sabe quién es.
El planteo existencialista hace mella en Demerzel que, en un acceso de furia, le remarca que no es humana y, dejando al descubierto sus circuitos positrónicos, corta la piel de su propia cara haciendo huir aterrada a Zephyr.

Los Caminos se separan
Han Pritcher arriba a Ignis en la nave robada a Indbur y se reencuentra no solo con Gaal sino también con Preem Palver, pues nos enteramos que es agente encubierto de la Segunda Fundación infiltrado en la Primera. Viene con la novedad de que ha visto al Mulo y anoticia a Gaal de que ahora él sabe de su existencia por haberla tenido en su mente al momento de encontrárselo. La sensación con que se quedó, de todas formas, fue que era la primera vez que el Mulo se cruzaba con un mentálico.
De hecho, al transmitirle a Palver las imágenes de la fiesta, este percibe que el Mulo está solo y esa es la razón por la cual busca rodearse siempre de gente. Además encuentra algo extraño en la música de Magnífico Giganticus, como si ayudara con la misma a ampliar las facultades psíquicas del Mulo para controlarlos a todos. Pero la imagen psíquica es tan potente que la conexión se rompe y un súbita y fuerte migraña se apodera de Han, Preem y Gaal.
Hablando luego Han en privado con Gaal mientras esta se da un baño en el agua, la anoticia de lo difícil que se le está poniendo hacer que Indbur vaya contra el Mulo dada su testarudez. Ella lo anima a seguirlo intentando y le dice que, por tal razón, es importante que regrese a Nueva Términus mientras ella va en busca del casi descontado apoyo de Dawn para declarar la guerra al Mulo una vez que este asuma el trono.
En un plano más íntimo, Han le transmite lo que le produjo ver a Toran y Bayta tan felizmente casados y le plantea un posible futuro juntos aunque suene “anticuado”. Gaal objeta que, descontados los momentos criogénicos, solo han compartido treinta y dos días, lo cual es muy poco, sumado al hecho de que si él se aferrase demasiado a ella, ambos serían fáciles víctimas del poder telepático del Mulo y este encontraría la Segunda Fundación.
Más que Amigos
Después de su encuentro con Hari Seldon, o por lo menos con su holograma, el autodidacta Ebling Mis regresa a Nueva Términus para poner al tanto al alcalde de las novedades: que la Bóveda se abrirá en el próximo eclipse doble, que hay dos fugitivos escapados de Kalgan con anuencia de Pritcher y que el Imperio se halla en posesión del Primer Radiante.
En virtud de tales nuevas, se ponen de inmediato en contacto con Quent (Cherry Jones), la embajadora de la Fundación en Trántor, a quien impacta especialmente que, dada su amistad con Dusk, este le haya ocultado lo del Radiante. Va por lo tanto a verle y él, tocado por la culpa, exige a Demerzel que le entregue el mencionado objeto para luego, tras un intento fallido, desplegarlo ante ella y mostrarle que, en efecto, todo termina dentro de cuatro meses.

Quent le insiste en que él está totalmente solo al mando del Imperio ya que no puede contar últimamente con Dawn ni mucho menos con Day, lo cual parece el prólogo de una eventual alianza y, mientras evalúan un futuro que se presenta incierto, acaban mejilla con mejilla, confirmándonos así que allí hay algo más que una potencial alianza o una simple amistad…
Las Herramientas de Demerzel
En el Palacio de Trántor, Day hace una visita a Cleon I o, mejor dicho, a sus recuerdos. Quiere saber qué pasó en el año 26 de su reinado y por qué viajó en ese entonces a Mycogen, distrito del que Song procede y al cual ha sido reenviada. Cleon I, con su mismo aspecto pero más pulcro y cuidado, le cuenta acerca de una rebelión de los robots humanoides y sus seguidores, que terminaron dando nacimiento a la religión conocida como La Herencia y de la cual supimos en el episodio anterior.
Admite haber masacrado a veinte mil de ellos pero no haber conseguido matar su credo. Si no mató a más en aquel momento fue porque Mycogen es distrito productor de alimentos y se necesitan trabajadores, pero evidentemente no fue suficiente y los descendientes que quedaron han continuado con el legado de la religión robótica.
Con respecto al motivo de su viaje, dice que tuvo por fin ir a buscar las herramientas de Demerzel, aunque no da precisiones al respecto y nada responde cuando Day le pregunta si la amaba ni, menos que menos, cuando a modo de saludo final escupe a los pies de su imagen.

Day va a ver entonces a Demerzel para preguntarle al respecto y la encuentra literalmente sin cabeza por estar ocupada en su propio mantenimiento. Haciendo analogía con lo que le contó Cleon I (o, mejor dicho, con lo que no le contó), le pregunta si entiende el sentimiento que le une con Song y si la palabra “amor” significa algo para ella o es simplemente un fonema semejante al graznido de un pato (tiene más sentido en inglés, pues es algo así como laaaav). Demerzel dice que si la alejó de él fue para protegerlo, lo cual claramente no lo deja conforme..
La Fuga de Dawn
Dawn, una vez más disfrazado, se vuelve a encontrar con Gaal en la casa de té, pero esta vez con ella misma y no un holograma. Le comunica su frustración por no haber podido reunir al Consejo como habían acordado, pero Gaal simplemente dice que ya no hay más tiempo y no queda otro remedio que ir por las malas: quiere que se fugue con él de Trántor.

Él abre los ojos grandes de asombro: no puede hacer eso a solo días de ser ungido con el poder de Imperio, pero un rápido giro de las circunstancias le convence, pues el lugar es copado por los clavigers, que andan en su búsqueda. Ambos huyen por los túneles del alcantarillado y Gaal se vale de su poder psíquico para engañar la percepción de los perseguidores y hacer que no los vean e incluso hacerles olvidar que estuvieron allí.
Dawn no tiene más remedio que partir junto a ella manifestando preocupación por no conocer siquiera la organización a que pertenece y qué es lo hacen. Gaal, al comando de la nave, simplemente le lleva a conocer la Fundación.
La Fuga de Day
Day no para con las visitas y, en efecto, Mavon llega a su domicilio y lo encuentra jugando sobre la alfombra con su hija y su hurón, mientras su esposa mira la escena con aprensión. Quiere poner en práctica el plan de fuga ya mismo, lo cual sorprende al claviger pero no le queda más remedio que aceptar. Antes de ello, no obstante, deben darse una vuelta por el distrito Mycogen para recoger a Song. Y cumpliendo con lo prometido, Day lleva consigo los nanobots que salvarán a la hija de Mavon de su enfermedad terminal.
Ambos parten pues en sendos speeders con destino a Mycogen y, al llegar al límite, Day se dispone a cumplir con su pago pero, en lugar de ello, dispara dos veces a Mavon. Dice haber reconocido las señales que estuvo haciendo en el camino, dejando claro que seguía siendo leal al Imperio, pero no a él.
Arrojando el cuerpo al agua, le coloca encima los nanobots a los fines de que piensen que es él mientras parte hacia Mycogen y reflexiona en off: “Nadie puede escapar del Imperio. Ni siquiera Imperio. Pero quiero ver hasta dónde puedo llegar”. En el palacio, mientras tanto, Demerzel es anoticiada de que los nanobots de Day han dejado de funcionar y la impresión es que no muerde el anzuelo…
Balance del Episodio
Una de las razones por las que Fundación nunca había sido adaptada y de las que más llevaban a preocupación al anunciarse años atrás la serie era que Isaac Asimov basaba sus historias fundamentalmente en la lógica, la deducción y la intriga política más que en la aventura o la acción, algo que a primera vista no cuadraría con una serie de ciencia ficción de tan alto presupuesto en donde se impone la búsqueda de réditos a corto plazo. Él mismo señaló varias veces que no escribía para los ojos…
Pues bien, no puede decirse que la serie traicione ese principio y capítulos como este lo confirman. Uno en el cual no hemos tenido noticias del Mulo, salvo en flashbacks o imágenes psíquicas y sin embargo su presencia es permanente en la trama pues, de un modo u otro, todo se va articulando en torno a él. Algo parecido ocurre con los flamantes esposos fugitivos y el bufón que les acompaña, convertidos de la noche a la mañana en preocupación para el Mulo, el Imperio y la propia Fundación.
Todo en el episodio se ha movido en base al cálculo y la revelación, teniendo particular implicancia la confesión de Demerzel ante Zephyr (y ante nosotros) de que fue ella la responsable del atentado que acabó con el Puente Estelar y en todo caso se valió de dos terroristas con los cuales hizo lo mismo que con todos: manipularlos. Y hay allí un punto de contacto entre ella y el Mulo: ambos manipulan, pero lo hacen de modo distinto y el tiempo y la trama dirán cuál de ambos es más efectivo.
Y el argumento esgrimido por Demerzel acerca de que así garantizaba una mayor permanencia en el tiempo para el Imperio demuestra que Maquiavelo seguirá vigente por más que pasen los eones y la humanidad se expanda por la galaxia, pues la lógica subyacente sería que, de no haber ocurrido ello, el Imperio no hubiera tenido en cuenta a la psicohistoria y Seldon sido probablemente ejecutado.
Y, por supuesto, vale el juicio ético: ¿hasta qué punto es condenable Dusk por pensar en un arma de destrucción masiva cuando la propia Demerzel se ha despachado tantas vidas humanas en pos de un supuesto bien común? De hecho, el concepto de genocidio sobrevuela todo el capítulo, ya que también, en referencia a los pasados sucesos de Mycogen, está presente en ese excelente diálogo que sostienen Day y Cleon I. Y es gran mérito de la serie el saber desdibujar los límites entre el bien y el mal.
Y ya que hablamos de los Cleon, el otro punto relevante es que en un mismo episodio nos encontramos con dos de ellos en fuga, pero con móviles diferentes. En el caso de Dawn, el objetivo es salvarse a sí mismo y, de ser posible, al Imperio; en el de Day, le guía el afecto por la persona que ama, aunque no hay garantías de que ella lo siga haciendo cuando Demerzel le borró los recuerdos. Quizás más duro que perderla sea que ella lo haya olvidado por completo; veremos con qué se encuentra en Mycogen.
En general, todos los diálogos estuvieron en un nivel alto y hay que destacar, una vez más, la actuación de Lee Pace, que en el último tiempo se está echando al hombro la serie y a quien le tocó interpretar en una misma escena a dos versiones de sí mismo con personalidades y estados de ánimo contrapuestos. Y si nos referimos a actrices, qué bueno tener en la serie a alguien de tan vasta trayectoria y ganadora de tres Emmy como Cherry Jones (24, Black Mirror, 22.11.63, El Cuento de la Criada, Succession), cuyo personaje de la embajadora va cobrando relevancia.
También son interesantes los simbolismos en la interacción entre las palabras y la magnífica fotografía: la escena entre Demerzel y Vorellis es por demás sugerente al transcurrir en medio de un laberinto, perfecta analogía para la crisis existencial que sufre la primera en relación tanto a su pasado como a su futuro y, muy especialmente, a su identidad.
Lo más innecesario, a primera vista, parece ser esa insípida y edulcorada relación entre Gaal y Han, trama que, en caso de crecer, podría quizás quitar algo de clima a los momentos de intensidad que se vienen. A menos, claro, que sea todo un engaño y Han, sin saberlo, esté siendo manipulado por el Mulo como medio de este para llegar a Gaal y la Segunda Fundación. No sería raro cuando la manipulación es aquí moneda corriente y aclaro que no estoy haciendo spoiler, ya que esa es una situación propia de la serie que no está en los libros.
En definitiva, otro gran episodio que convierte a Fundación en una de las mejores series de ciencia ficción de las últimas décadas, aunque quizás muchos no se hayan todavía percatado. Una serie muy valiente, además, al no elegir para sus tramas el camino más fácil que pudiera darle un éxito asegurado Ojalá las audiencias sigan respondiendo en la medida suficiente para garantizar varias temporadas más porque los libros dan material suficiente.
Hasta la próxima y sean felices…



