Con motivo del estreno de Los 4 Fantásticos: primeros pasos, regresamos a la serie de artículos que pretenden introducir a los novatos en los cómics de Los 4 Fantásticos. A ellos van dedicados esta serie de artículos, no a los veteranos.
Se trata de elegir una etapa mediante la cual uno puede conocer, sin muchas complicaciones por lo que se refiere a la continuidad, a unos personajes a través del medio en el que nacieron. Por supuesto, intentaremos que la simplicidad no vaya reñida con la calidad. Os dejo los enlaces a otros artículos anteriores y vamos al lío.
Prólogo: Los 4 Fantásticos: La edad dorada, de Stan Lee y Jack Kirby
Quizás empezar por el principio sería una buena opción pero hay que reconocer que los primeros números de Los 4 Fantásticos eran infumables. No hay por donde cogerlos ni en lo que se refiere al guion, ni por lo que se refiere al dibujo. Tan sólo se salva el Fantastic Four #5, donde viajan al pasado y La Cosa acaba convertido en el mismísimo pirata Barbanegra.
A Lee y a Kirby (que en aquella época se encontraba más cómodo dibujando al Capitán América) les costó coger el tranquillo a la colección pero cuando lo hicieron, fueron insuperables. Y eso se nota en este tomo que Panini ha re-editado ya un par de veces. Va del Fantastic Four #44 al #63, incluyendo los anuales 3 y 4 de la colección.
¿Y que encontramos aquí? Pues prácticamente las bases de lo que vendría luego, no sólo en la colección sino en todo el Universo Marvel: la llegada de Silver Surfer, Galáctus, Black Panther, Wakanda, Los Inhumanos,… Un auténtico despliegue de fantasía e imaginación, de presentación de personajes, que pocos han conseguido igualar. Y sobre todo Jack Kirby demostrando que es EL REY, el mejor dibujante de cómics de superhéroes que jamás ha existido, el que sentó las bases y a partir del cual beben todos los demás.
¿Por qué no es nuestra primera opción para empezar a leer Los 4 Fantásticos? Si bien este tomo de Los 4 Fantásticos: La edad dorada ha soportado francamente bien el paso del tiempo, acusa que los diálogos grandilocuentes de Stan Lee (menos que en otras ocasiones, eso si) juega en su contra, por no hablar que el tratamiento de algunos personajes (sobre todo femeninos) dejan que desear hoy en día.
En cuanto al dibujo de Kirby puede que no sea para todo el mundo. Si uno no es muy muy aficionado, cuesta reconocer las grandes virtudes en cuanto a composición, narrativa y anatomía de personajes, que a un novato pueden resultar algo rocosos pero, con todo, es una el tomo es opción más que recomendable para iniciarse en la lectura de las aventuras de Reed, Sue, Johnny y Ben.

Opción 1: Los 4 Fantásticos de John Byrne
A mediados de los años 80 del siglo pasado, la mega-estrella John Byrne llega a Los 4 Fantásticos como autor completo (guion, dibujo y tinta) y el resultado es que le dio un meneo a la colección como hacía años que no se recordaba.
En las etapas inmediatamente anteriores, se repetían los esquemas narrativos y los personajes parecían no evolucionar, sin rumbo, sin dirección, siendo superados por Spider-Man y los X-Men a todos los niveles.
John Byrne llegó, modernizó y triunfó, introduciendo nuevos temas muchos más modernos, dando un trato preferente a Sue Richards (quien dejaría de ser la Chica Invisible para pasar a ser la Mujer Invisible), haciendo madurar a Johnny Storn (que buena falta le hacía), cambiando a La Cosa por Hulka (todo un hallazgo) y retomando villanos clásicos de Lee y Kirby con nuevos aires, al igual que ya hizo con Chris Claremont en X-Men.
El dibujo de Byrne en aquellos años estaba en su máximo apogeo y se nota. Sus 4 Fantásticos entran por los ojos y resultan mucho más asequibles para un lector que quiere acercarse por primera vez a estos personajes. Y son muy, muy entretenidos.

Opción 2: Los 4 Fantásticos de Mark Waid y Mike Wieringo
Entre 2002 y 2005, tuvimos una etapa que muchos reivindican como una vuelta a los orígenes (otra más), la de Mark Waid y Mike Wieringo, con una propuesta narrativa más centrada en lo humano que en lo superheroico. Los 4 fantásticos retoman aquí su papel de «imaginautas», de viajeros a través del espacio, el tiempo y las dimensiones.
Enciclopedia andante del cómic de superhéroes norteamericano, Mark Waid basa sus historias (aquí y en todos lados; el mejor ejemplo es su Flash en DC) en la construcción de personajes: Reed no es solo el genio clásico, sino un hombre que experimenta culpa, tensión familiar y responsabilidad emocional. Del mismo modo, Sue Storm emerge (al igual que en la etapa de Byrne y en la de Chris Claremont) como líder emocional, la que sostiene la familia en los momentos decisivos.
Por su parte, La Cosa muestra su vulnerabilidad oculta bajo su piel rocosa a través del humor y la nobleza y Johnny Storm se halla en pleno proceso de maduración (otro más). En fin, personajes humanos y reconocibles que, casualidad o no, se asemejan muchísimo a los que acabamos de ver en Los 4 fantásticos: primeros pasos.
En cuanto al malogrado y añorado Mike Wieringo aporta un estilo entre el manga y la caricatura que quizás no sea del agrado de todo el mundo pero destaca por una narrativa clara y la lectura es una gozada (como todo lo que hacía).
En resumen, que esta etapa de los 4 Fantásticos no solo cumple como aventura entretenida, sino que supuso un soplo de aire fresco tras unos años (los que vinieron después de Byrne y muy especialmente la etapa de Tom DeFalco y Paul Ryan) en los que la primera familia de Marvel andaba algo perdida. Una obra modesta en apariencia quizá, pero más profunda de lo que parecía a simple vista y un excelente punto de partida para quién quiera empezar a leer las aventuras de Reed, Sue, Johnny y Ben.

Opción 3: Los 4 Fantásticos de Carlos Pacheco, Rafa Marín y Jesús Merino
¿Nos puede el patriotismo? Ya puede ser. Se trata de la primera y única vez en la que guión y dibujo de una serie Marvel caen en manos 100% españolas, las de Carlos Pacheco (guión y dibujo) y Rafa Marín (guión), con el añadido del entintado de Jesús Merino y este hecho bien merece destacarse.
Del dibujo, poco que añadir a lo que no hayamos dicho sobre Carlos Pacheco, el español nacido para dibujar superhéroes. Sus 4 fantásticos son, de calle, uno de los mejores a nivel gráfico. En cuanto a las historias, pues hay que decir lamentablemente que tuvieron sus altibajos.
Los autores demostraron conocer de sobra el material que tenían entre manos y sabían perfectamente que querían contar pero, por lo que ellos mismos se ocupaban de airear a los cuatro vientos, no les dejaban desarrollar los conceptos que tenían en mente, quizás por ser demasiado arriesgados e innovadores. Al final, la etapa es un quiero y no puedo continuo pero es otro punto de entrada para quien no conozca la serie sobretodo por el dibujo, ese dibujo que entra por los ojos y que te deja impactado en cada viñeta.
Los muy críticos dirán que Marín y Pacheco tiraban demasiado de referencias pasadas (otros dirán que de nostalgia) pero es inevitable en series que llevan tantos años y tantos números.

Epílogo: Los 4 Fantásticos: Alcanzar las estrellas
A ver, seguro que no es la mejor etapa. Hablamos de una etapa de transición, a camino entre el glorioso pasado de Stan Lee y Jack Kirby y el resplandeciente futuro de John Byrne. Entonces, ¿por qué la recomendamos a modo de epílogo? Pues porque este tomo contiene las historias con las que muchos se engancharon a los 4F.
Se trata del tomo que contiene los primeros números editados por Ediciones Forum allá por 1983: Xandar, la Esfinge, Terrax,… Es el final de la etapa de Marv Wolfman (con John Byrne a los lápices) y la mini-etapa a cargo de Doug Moench y Bill Sienkewickz, etapa que antecede a la llegada de Byrne como autor completo.
Hay mucha nostalgia en este tomo y también en esta última recomendación pero las historias funcionan muy bien como punto de enganche para aquellos que no conocen a los personajes, por lo menos en los cómics. Al fin y al cabo es de lo que trata este post. Un saludo, sed felices y viva Pedro Pascal.




