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Análisis de La Búsqueda: Más Allá de la Historia. Temporada 1. Episodio 7

A falta de solo tres para concluir la temporada, continuamos con el análisis de los episodios de La Búsqueda: Más Allá de la Historia. Hoy le toca al séptimo, cuyo título es Punto sin Retorno. La serie, creada por los esposos Cormac y Marianne Wibberley, está basada en las clásicas películas que protagonizara Nicolas Cage y puede ser vista por Disney+.

Bienvenidos a un nuevo análisis de La Búsqueda: Más Allá de la Historia,o, como se conoce en Latinoamérica, La Leyenda del Tesoro Perdido: Al Filo de la Historia.  Hoy para desbrozar un séptimo episodio que nos ha venido a confirmar que, en efecto, había algo extraño en la insistencia en no mostrarnos el rostro de Salazar. Era obvio que tendríamos alguna revelación importante sobre él y así fue. Más allá de eso, la serie sigue tropezando con las mismas rocas de siempre y, aunque querramos ser optimistas, parece difícil que los tres episodios que le quedan a la temporada puedan torcer eso.

Pero basta de preámbulo y vayamos al análisis de lo que ocurrió en esta nueva entrega, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden leer aquí nuestros análisis anteriores.

El Otro Álamo

Tras los sucesos en El Álamo, Billie ha quedado detenida junto a otros participantes del desmadre. Entre ellos, una mujer que se declara especialista en la historia del lugar le cuenta que, contrariamente a la leyenda popular, el nombre no se debe a los árboles (que fueron plantados después de la fundación), sino a que los españoles que, justamente, fundaron la misión, procedían de un pueblo del actual territorio mexicano llamado Álamo.

Puedo confirmar que es cierto porque lo he chequeado, pero es el reino de las casualidades encontrarte en la seccional de policía con alguien que te dé el dato certero, como poco creíble que, a pura investigación tras la pista del tesoro, la misma te llegue por el testimonio casual de una desconocida. En fin, la cuestión es que, pronta a ser liberada, Billie ya tiene la pista de Viesca, el pueblo del cual Jess y sus amigos descubrieron que antes se llamaba Álamo…

Prófuga

Finalmente, la agente Ross ha escuchado la grabación que en el pendrive le pasó el enfermero y oye lo que parece ser la voz de Jess amenazando a Peter Sadusky tras haberle dado un té envenenado y exigiéndole la pista del tesoro a cambio de un antídoto.

Jess ha pasado, por lo tanto, a ser entonces principal sospechosa, pero recién se anoticia cuando, regresando al apartamento con sus amigos, encuentra al FBI allanándolo. Tasha entra en los registros de la policía y descubre, en efecto, que hay un orden de arresto contra su amiga, por lo que deciden no bajar del vehículo e, insólitamente, se marchan sin ser vistos: se ve que los federales no tienen por costumbre controlar la zona ni estar atentos a un inminente regreso de la inquilina del lugar que están allanando.

El grupo huye en dirección a México y cuando parecía que ya no podía haber más incongruencias, consiguen pasar la frontera gracias a que Interpol, en la era de internet y de la comunicación, no tiene aún en su poder la orden contra Jess: madre mía…

Gramática

Ethan va a ver a Ross para tratar de convencerla de la inocencia de Jess, pero no tiene éxito. La agente le hace escuchar la grabación y aunque él diga que es falsa porque la pronunciación de further es muy británica y no se corresponde con la de Jess, no le convence a ella que una mera cuestión gramatical pueda ser prueba. Aun así, se queda pensando y, al hablar con Billie, recién salida de prisión, descubre que justamente pronuncia de esa manera.

Cuando se lo comenta a Hendricks, este desdeña el asunto y, en cambio, la felicita por descubrir que Sadusky fue asesinado e incluso dar con la asesina. Llama la atención tanta prisa de su parte por descartar otro posible camino, prácticamente como cuando Ross le fuera con sus primeras sospechas. Hay algo podrido allí dentro…

El Arrepentido

Liam ha salido del hospital y encuentra su casa revuelta, particularmente la habitación de las pistas por la cual, recordemos, pasó Maddox. Dado que ha perdido su móvil, no tiene el contacto de Jess, por lo que se dirige al club en que ambos trabajan para conseguir el número, pero no logra comunicarse.

Al verlo, el dueño del local le comenta que la gente ha quedado encantada tras haberse viralizado el vídeo de su actuación en Graceland, así que, cambiando de opinión con respecto a prescindir de sus servicios, le ofrece mil dólares por cantar una canción. De nada sirven mis ruegos: Liam acepta y amaga comenzar otra vez con Suspicious Minds, pero termina cantando otra de la cual dice que es especial “para alguien”. La gente encantada: bueno, los que están allí, claro…

A todo esto, Myles, el enfermero (Dustin Ingram), se comunica con Billie para decirle que ha cumplido con su parte y, acto seguido, recibe en su móvil un pago por 150.000 dólares que, sin embargo y contra todo cálculo, rechaza. Pareciera haber culpa…

Va en busca de Liam y le cuenta que están incriminando falsamente a Jess, además de ponerle al tanto de que fue él quien lo sacó del río por considerar que Billie había llegado demasiado lejos; como prueba de buena voluntad, le devuelve el móvil, que lo tenía en su poder. Liam no quiere saber nada con él pues, diga lo que ahora diga y habiendo trabajado diez años con su abuelo, se ha comportado como un ruin traidor. Aun así, acaba cayendo en la cuenta de que en este momento lo necesita…

Sorpresa en Prisión

Jess y su grupo ya están en México y allí se les une Ethan, que ha llegado gracias a la información de Oren. Ella quiere ir a ver a Salazar a prisión porque es el único que puede saber dónde está la tercera caja, pero cuando va a visitarlo, se encuentra con la sorpresa de que la conoce… No es Salazar sino su padre Rafael (Jacob Vargas), que no murió en el incendio como se había dicho.

Jess, obviamente, no le cree, pero cambia de opinión y se le llena el rostro de lágrimas cuando reconoce la canción de cuna que le cantaba de niña. Impactada y dolida, le recrimina haber estado sin contactarlas durante tanto tiempo y fingiendo estar muerto mientras se hacía pasar por Salazar. Lo pone al tanto, incluso, de que su madre murió de cáncer un año atrás y ahora es él quien rompe en llanto.

Rafael dice en su defensa que no tuvo alternativa y fingir su muerte fue la única forma de protegerlas. Le pide que no abandone la búsqueda ahora que ha llegado hasta allí y le informa que la caja ya no está en el pozo de Viesca porque las Hijas de la Serpiente Emplumada la sacaron al saber que los cazadores de tesoros tenían el dato.

Pero Jess, para esa altura, no quiere escucharlo y se marcha llorando. Él alcanza a decirle algo sobre un encuentro en el que Jerónimo y la primera reina de España se intercambiaron notas, pero ella ya no desea saber más…

La Carga ya no es mía…

Después de que Jess lanza a bocajarro la noticia de que su padre sigue vivo, el grupo se pone a descifrar el enigma en la referencia por él mencionada. Hay en la ciudad de México una calle que lleva el nombre de Isabel la Católica, pero ninguna el de San Jerónimo y , en cambio, un convento así denominado en el cual se formó ni más ni menos que Sor Juana Inés de la Cruz, escritora considerada por muchos como primera feminista de la historia. ¿Pero cuáles son las notas en cuestión? Solo queda ir al convento y averiguarlo…

En el lugar, una monja les oficia como guía y en un momento les muestra el órgano que solía tocar Sor Juana, que también tenía un costado musical: se dan cuenta entonces que la pista podría referirse a notas musicales por lo que, mientras la visita guiada continúa, Jess y los suyos se quedan junto al órgano en plan de deducirlas. Descartan una combinación común o una melodía conocida porque en ese caso cualquiera podría tocarla por accidente.

Se les ocurre que podría ser la canción de cuna que le cantaban a Jess de niña y entonces Tasha, que tiene algún conocimiento de piano, la ejecuta y uno de los tubos del órgano se abre: en su interior hallan una bolsa con la preciada caja de lapislázuli, así que Sor Juana era también una de las Hijas de la Serpiente Emplumada.

Pero el sonido del órgano pone en alerta a las monjas, que corren prestas a ver qué ocurre. Oren intenta detenerlas como puede, pero la superiora logra entrar y Jess, caja en mano y mostrándole el colgante que lleva al cuello, le explica en español que no es una ladrona. La monja cambia radicalmente de expresión y, emocionada, dice que estuvieron siempre esperando la llegada de alguien como ella. Aliviada, la deja partir con la caja y remata en tono conclusivo: “la carga ya no es mía”…

Ya tienen entonces las tres reliquias: maya, azteca e inca. Al colocarlas juntas y abrirlas, se despliega una especie de mapa con un árbol y una equis, pero no tienen forma de saber qué árbol es o cómo llegar. Ethan sugiere que el único que puede interpretar el mapa es Rafael, así que, por mucho que Jess no quiera, no hay más remedio que volver a hacerle una visita.

Al llegar a la cárcel, sin embargo, se encuentran con que Billie se les ha adelantado. Jess teme por la vida de su padre, ya que Billie podría matarlo en cuanto compruebe que no es Salazar. Pero cree también que hay una forma de evitarlo e incluso sacarlo de prisión…

Balance del Episodio

Es difícil que la serie logre remontar vuelo si cuando por fin aparece una subtrama que pinta interesante, la matan en estado fetal y sin miramiento alguno. No exagero: cuando nos dieron la pista de Viesca y toda esa historia acerca del banco construido encima del antiguo pozo, parecíamos ir de cabeza hacia un episodio de robo de bancos con el original ingrediente de que el dinero no fuera el móvil. Pero nos entusiasmaron e ilusionaron en vano porque allí no había nada. En el Álamo tampoco, lo sé, pero al menos nos llevaron al lugar y vimos algo de reyerta. Lo de Viesca fue tiempo perdido

Sé que puedo cometer muchos errores al anticiparme a la trama; justamente por eso sepan disculpar si cuando acierto un pronóstico reclamo un punto, en este caso por haber dicho en el análisis anterior que “Salazar” debía ser alguien conocido: no esperaba, honestamente, que fuera Rafael, pero era evidente por alguna razón nos estaban ocultando el rostro con demasiada obviedad. De todos modos, hay allí cuestiones difusas: ¿sabía él realmente en dónde estaba la caja que faltante? De ser así, ¿por qué no dio a su hija señales más claras en lugar de seguirle disparando enigmas?

En el FBI, definitivamente, hay gato encerrado. Es demasiado notorio cómo Hendricks busca desviar a su compañera Ross de las pistas que la llevarían a la verdad, así que allí voy depositando otro voto y a ver la semana que viene cómo me fue… Pensé, eso sí, que Ross cobraría más protagonismo a partir de este episodio, pero a pesar de un débil amago, eso sigue sin ocurrir y sus apariciones continúan siendo demasiado fugaces para dar desarrollo al personaje y que nos involucremos con su investigación que, creo, será esencial en la resolución.

Los detalles irrisorios se siguen sucediendo, sobre todo en cuanto a la mala vigilancia de los lugares y lo fácil de entrar o salir de donde sea. Ya teníamos Graceland, El Álamo y la sede de los masones, pero esta gente se sigue superando y faltaba la fresa del pastel con Jess y su grupo saliendo de Estados Unidos sin dificultad alguna a pesar de estar ella buscada por la justicia.

No solo eso: una vez en México y cuando aún creía que quien estaba en prisión era Salazar, se las arregló para visitarlo sin que nadie allí sospeche de una desconocida que se presenta pidiendo ver a semejante peso pesado. Ni hablar de la facilidad con que engañó y convenció a uno de los guardiacárceles para que le permitiera llegar a él…

En definitiva, para disfrutar de la serie hay que ser un poco ingenuo, mirar para otro lado o ignorar ciertas cosas, como la absurda concatenación de pistas que “llevó” al convento, el órgano y la canción de cuna.

Sin embargo y a los efectos de no ser tan negativo, rescato dos momentos de este episodio que sí me gustaron: uno fue la cámara subjetiva que nos guió por dentro de los mecanismos del órgano a medida que se accionaban y nos llevaban hacia la tercera caja.  El otro, cuando Oren, en una secuencia muy divertida, intenta frenar a las monjas para que no entren, justamente, a la sala del órgano. “¡No puedo mentirles!  ¡Son monjas!“: cómo me hizo reír esa frase…

Pero fuera de esos momentos puntuales, quedan cada vez menos episodios (solo tres) para torcer el rumbo de una temporada que sigue sin convencer. Esperemos que destelle en ellos alguna luz de esperanza y que, por favor, Liam deje de cantar…

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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