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Análisis de La Búsqueda: Más Allá de la Historia. Temporada 1. Episodio 6

Nuevo episodio de La Búsqueda: Más Allá de la Historia y, por lo tanto, nuevo análisis. El episodio de hoy es el sexto y recordemos que la serie, creada por los esposos Cormac y Marianne Wibberley, está basada en las clásicas películas que protagonizara Nicolas Cage y puede ser vista por Disney+.

Bienvenidos sean a un nuevo análisis semanal de La Búsqueda: Más Allá de la Historia, que ya ha entrado en su segunda mitad de temporada y aunque la historia principal comienza a ir hacia terreno de definiciones, sigue llena de puntos débiles. En este episodio, el sexto, Jess y Billie, en una alianza impensada solo un par de episodios atrás, visitan El Álamo, emblemático paraje de Texas en el cual parecería estar la tercera pista que buscan.

Si aún no han visto el episodio, cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y si quieren echar ojo a nuestros análisis anteriores, pueden hacerlo aquí.

El Pozo del Álamo

Retomamos donde habíamos dejado, con Jess subiendo al auto de Billie para huir raudamente de la residencia del gobernador. Parece venirse una persecución callejera de las buenas, como las de las películas de origen, pero no: la cosa acaba bastante rápido… Para sorpresa de Jess, Billie le muestra un colgante que lleva al cuello y tiene el mismo símbolo que el suyo, lo cual la identifica como una de las Hijas de la Serpiente Emplumada. Incluso le cuenta que conoció a sus padres…

En un lujoso restaurante, le enseña una fotografía de su padre Rafael junto a un hombre de quien dice que es su hermano Sebastian. Según cuenta, Salazar los mató a ambos y por eso es que ella quiere hacer entender a la muchacha que están del mismo lado. Desde ya que todo luce sospechoso, porque la historia que ha contado calza demasiado bien a sus planes, pero le otorgamos el beneficio de la duda… por ahora.

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Le muestra también las dos reliquias que tiene en su poder y, al enfrentarlas, ambas se atraen por ser básicamente imanes de magnetita. Ello haría fácil ubicar la tercera porque también sería atraída, pero: ¿dónde buscar?

Jess menciona el diario de Lewis, pero lamenta que se lo haya robado Liam, de quien nuevamente (y ya veremos que otra vez equivocadamente) piensa que la traicionó. Como para confirmárselo, Billie la pone al tanto de que justamente tiene el diario en su poder porque Liam se lo ha entregado. La decepción se apodera de Jess y Billie la “consuela” con que Liam siempre se movió por dinero: solo quería el diario para venderlo y eso fue lo que hizo…

Ya en casa de Billie, Jess se encuentra con Kacey, con quien, desde luego, se conocen. La joven echa un ojo al diario y les pone al tanto de su reinterpretación de la “lengua bífida” (Sakajawea) y del “buen tiempo” (Meriwether) pero descubre (y por favor no me pregunten cómo) una pista más: el “recodo” no se refiere a río alguno sino a un doblez de la cinta de cuero que acompaña el volumen… Caben dos posibilidades: o somos tontos al no ver esas cosas o nos tratan como tontos al pretender que las tomemos en serio. En fin, apretemos los dientes y sigamos…

La cinta tiene, cada tanto, marcas que identifican los tres colores de la tribu shoshón, a la cual Sakajawea pertenecía: al doblarla y pasarla por las hojas del libro, las letras que coinciden con dichas marcas forman la expresión Pozo del Álamo. Y El Álamo, si sabemos de historia o de western, se halla en Texas

Enemigos Íntimos

De regreso al apartamento, Jess se reencuentra con Tasha, quien se alivia de verla. Al ser esta puesta al tanto de los últimos acontecimientos, se sorprende de que su amiga confíe en Billie pero, además, recibe una recriminación por haber exagerado con el mitín político que armó en la residencia del gobernador y que bien podría haberla llevado a la cárcel. La sensación es que Jess exagera deliberadamente y su enojo no es real: pronto sabremos que efectivamente es así y solo quiere sacarse de encima a su amiga para que no la siga…

Antes de partir hacia Texas, va en busca de Ethan para expresarle su remordimiento por lo ocurrido y, en especial, ambos lamentan haber hecho el baile de la discordia. Cuando le habla sobre la nueva “traición” de Liam, Ethan, que era uno de los que al principio más había creído en ello, parece no del todo convencido y le aconseja ir a verlo…

Haciéndole caso, Jess se dirige a su casa y se encuentra con que la habitación de las pistas está toda revuelta y con cosas faltantes. En ese momento es atacada por la espalda y reconocemos al sujeto de barba que ya antes le siguiera en dos oportunidades, pero por suerte está allí Kacey para salvarla. Lo de “suerte” es relativo porque si bien Jess le agradece, queda en claro que la estaba siguiendo. Kacey busca tranquilizarla con que es por su protección y que Billie no es, como cree, la mala de la historia. En cuanto al atacante, que ha huido por la ventana, no es Salazar, como quizás habíamos pensado, sino un tal Maddox que trabaja para él.

Acongojada tras su discusión con Jess, Tasha va en busca de Oren, le cuenta lo ocurrido y ven juntos Capitán América: El Soldado de Invierno (las ventajas de tener todo dentro de una misma compañía). Oren compara el conflicto entre Steve y Bucky con el que sostienen Jess y Tasha: se llevan mal porque se quieren; son enemigos, pero amigos. Ello explica el “frenemies” del título del capítulo (algo así como “amienemigos”), aunque tiene doble sentido por la impensada alianza entre Jess y Billie.

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Sea como sea, Tasha se queda pensando y parece que la analogía le ha impresionado, ya que por fin la da a Oren la noche íntima que viene buscando. El muchacho, agradecido. Y Marvel también por la doble promoción: hasta ayuda a ligar…

Viva México

En este episodio todos están arrepentidos y todos buscan a todos: Ethan no se queda atrás y va al hospital en que trabaja Mina para disculparse por lo del baile. Inesperadamente, ve pasar una camilla con una prenda a la que reconoce como de Liam (eso se llama suerte), al que, en efecto, tienen allí internado, lleno de magulladuras y en muy mal estado. Como puede, cuenta que, tras salir de la residencia, fue golpeado por Kacie, quien le arrebató el diario y después le arrojó a un río, de donde fue rescatado. Segunda redención para Liam: no es traidor. Y Billie le mintió a Jess. Encarecidamente, Liam ruega a Ethan que vayan tras ella…

Tasha vuelve al apartamento, pero Jess no está y ha dejado una nota diciendo que no la busquen. Para esas horas, su amiga ya está volando hacia Texas en el avión privado de Billie junto a esta y Kacie. Y si piensan que faltan aún siglos para las holocubiertas de Star Trek, están muy equivocados: a bordo llevan una representación virtual de El Álamo en la cual planifican los movimientos a seguir: ¡wow!…

A Jess le brotan todo el tiempo sus raíces y recuerda con tristeza que fue en El Álamo donde México comenzó a perder Texas. Billie le da la razón, busca darle aliento con que tienen la oportunidad de reivindicar sus orígenes protegiendo el tesoro de las mujeres indígenas.

Han averiguado que los martes y jueves se hace en el lugar una representación de la mítica batalla, que comienza fuera del fuerte y termina adentro. El plan es ingresar con disfraces para la ocasión aprovechando el momento en que el edificio tendrá poca vigilancia. Al hacerlo, en efecto, un único guardia les sale al cruce y Kacey le aplica algo que lo deja inconsciente, así que ya están adentro. Jess, por supuesto, lleva uniforme del ejército de Santa Anna.

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En el patio central de la fortaleza, encuentran el pozo que buscan. Jess desciende hasta el fondo con las dos reliquias que tienen en su poder, pero regresa diciendo que no encontró nada. Billie estalla y no puede creerlo, supongo que porque la pista de los colores era demasiado “evidente” (???): le pide el bolso con las reliquias para bajar por su cuenta pero, apenas comienza a hacerlo, Jess cierra la tapa y echa a correr.

Cada vez más desencajada, Billie se da cuenta entonces de que la joven la engañó y el bolso que le dejó ni siquiera contienen las cajas. Da aviso a Kacie para que la busque y a unos cuantos más que están en el lugar de incógnito y disfrazados como combatientes.

Jess está a punto de ser atrapada, pero manotea una vieja pistola y hace un disparo de salva al aire (bah, quiero pensar que de salva) mientras acompaña con un “viva México” que es respondido a coro por aquellos que lo toman como parte de la representación.

Aprovechando la confusión, logra salir del lugar y, como en su última fuga, alguien aparece en su auxilio, pero no es Billie sino Tasha, que, habiendo dado con su paradero por su historial de búsquedas en internet, la hace subir al vehículo en que Oren las espera al volante.

Kacie, la misma que logró dejar nocaut a un grupo completo de matones, intenta apearse pero es bajada con sorprendente facilidad por Tasha, que le arroja una sustancia a la cara y le aplica un puntapié en el estómago…

Al menos, no queda detenida, cosa que sí ocurre con Billie, quien, con una seña, le indica que siga trabajando. Descubrimos, además, que entre los suyos está el enfermero que cuidaba a Peter Sadusky, lo cual va comenzando a hacer encajar las piezas de la investigación que está haciendo la agente Ross. De hecho, esta se lo encuentra más tarde y le reconoce de las filmaciones del velatorio, en las cuales le viera justamente hablando con Billie. Él le entrega un pendrive que dice haber hallado en casa de Peter y que, al parecer, serviría como prueba de que fue Jess quien lo asesinó…

Por cierto, esta y su grupo han logrado escapar merced a una “bolsa de Faraday” en la cual Tasha les hizo dejar sus teléfonos móviles a los efectos de evitar ser rastreados. Según Jess cuenta, supo que Billie le mentiá desde que le mostró la supuesta foto de su padre: la hilera de botones en la camisa lucía invertida, lo que le hizo dar por descontado que la imagen estaba trucada.

Lo cierto es que en El Álamo, finalmente, no había nada. Pero al rastrear otros lugares que se puedan llamar parecido, dan con un pueblo mexicano llamado Viesca, cuyo antiguo nombre era, precisamente, Álamo. (me permito agregar, porque investigué en Google al respecto, que en realidad era Álamo de Parras). También allí hay un pozo: el problema es que ahora tiene un banco construido arriba…

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Balance del Episodio

Hemos ingresado ya en la segunda mitad de temporada y la serie no consigue levantar cabeza ni salir de una cierta medianía. No es que los episodios no sean entretenidos y este no fue la excepción, pero falta ese “punch” o punto de quiebre que haga que no nos dé lo mismo lo que venga de aquí en más.

En teoría, estamos cada vez más cerca del tesoro mesoamericano y, al parecer, la próxima entrega será una de atracos en el estilo La Casa de Papel, aunque sin el dinero como principal móvil y hay que reconocer en ello un detalle original…

Llama la atención que para esta altura sigan sin mostrarnos a Salazar. Le vimos fugazmente en prisión y en la semipenumbra, pero cuando creíamos que seguía a Jess, este resultó ser alguien que solo trabaja para él. ¿A qué va tanto secreto? Ni siquiera aparece mencionado en el cast el actor encargado de interpretarlo. ¿Nos tienen reservada una sorpresa? ¿Será alguien que conocemos? No me parece que se estén reservando su identidad en vano…

Las debilidades de la trama siguen a la orden del día. El Álamo, con todo lo que implica para la historia y para los cinéfilos, era una buena oportunidad de agregar algo de épica a la historia, pero la visita estuvo tan desaprovechada como la de Graceland y hasta diría un poco más.

Hay que reconocer, no obstante, el coraje de la serie para hacer autocrítica del pasado norteamericano, en este caso del proceso por el cual Estados Unidos terminara quitándole Texas a México (ya mencionado incluso en episodios anteriores). Es cierto que hoy están de moda la diversidad cultural y la tolerancia, pero normalmente no se pasa de denunciar el maltrato contra inmigrantes o cosas así: esto es más pesado y no el tipo de cosa que guste a los estadounidenses admitir en sus productos (menos aun Disney); por algo Hiroshima sigue siendo tabú en la cinematografía norteamericana…

Pero más allá de ello, la historia sigue llena de puntos débiles e incongruencias. Ya nos hemos referido al absurdo de Kacey vencida en forcejeo por una muchachita hacker. Y ya que hablamos de Tasha, ¿por qué no siguió la pista de Jess en lugar de quedarse esperando que su amiga diera alguna señal de vida? No me voy a creer que alguien capaz de entrar en una cuenta bancaria no pueda rastrear un teléfono móvil.

Tampoco me encaja demasiado que Jess aporte tantos datos veraces a Billie si sabe que le está mintiendo… ¿Y qué pasó con la habitación de las pistas en casa de Sadusky? Si no recordamos mal, Riley y Jess quedaron allí encerrados dos episodios atrás por tocar lo que no debían. ¿Qué fue lo diferente esta vez para que el tal Maddox pudiese moverse como en su casa? Ah, cierto: los lentes… no los debe haber tocado.

Se me ocurre que Ross (Lyndon Smith) puede llegar a ser interesante y hasta clave en los episodios finales de la temporada si le dan algo más de tiempo para desarrollar su personaje. Pero en cada entrega, sus apariciones son fugaces y ello hace que todavía no consiga despegar. Puede ser que ahora que le han dado una pista aparentemente falsa, vaya tras Jess y la veamos más seguido.

Con sus idas y vueltas sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos, la historia ha dado un par de giros que ayudan a mantener cierto interés, pero ninguno demasiado imprevisible. A la larga todo está como al principio: Billie es mala y Liam es bueno, mientras que los matices que podrían haber ayudado a enriquecer sus personajes tienden a perderse y desdibujarse. Aun así, Catherine Zeta-Jones, por mucho que el guion se esfuerce en hacer a Billie lo más lineal posible, sigue siendo quien, desde lo actoral, hace el mayor aporte.

Y en cuanto a la autopromoción con el Capitán América en pantalla, no solo fue innecesaria (literal: creo que el MCU no necesita publicidad hoy en día) sino además terriblemente burda.  Por lo menos en las series de The CW tienen la decencia de poner a sus personajes viendo productos de otras compañías: recuerdo en Supergirl  a una Kara  alucinada con Juego de Tronos y Homeland, así como en The  Flash a un Cisco incrédulo de que alguien pueda vivir sin haber visto Spider-Man 2.

Nos quedan cuatro episodios para cerrar la temporada y nos aferramos a la esperanza de que todavía haya algún giro que saque a la historia de cierta intrascendencia en la que parece estarse empantanando.

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.
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