El mejor spin-off de la franquicia está de vuelta y aquí estamos para analizar el primer episodio de la segunda temporada de The Walking Dead: Dead City, cuyo título es Poder equivale a Poder. Creada por Eli Jorné, la serie que sigue a Maggie y Negan en la New York apocalíptica es emitida por AMC+.
Hola otra vez, caminantes y sobrevivientes. Parece mentira que hayan pasado ya casi dos años desde nuestro último encuentro para analizar The Walking Dead: Dead City, que en aquel momento se afirmaba sin dudas como la mejor de las series spin-off de la franquicia. Desde entonces pasaron después The Walking Dead: Daryl Dixon con dos temporadas y The Ones who live con una, pero ningua de ambas (menos que menos la segunda) logró quitarle a Dead City ese lugar.
Para reubicarnos en la historia, habíamos dejado a Maggie (Lauren Cohan) entregando en bandeja a Negan (Jeffrey Dean Morgan) al Croata (Željko Ivanek) y regresando a Alexandria en compañía de un rescatado Hershel (Logan Kim) que no termina de aceptarla ni para de hacerle recriminaciones, así como también de Ginny (Mahina Napoleon), muchacha a la que se comprometió a cuidar después de que Negan le arrojara encima un cubo de agua helada al confesarle que había matado a su padre.
Veamos pues cómo sigue la cosa, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden leer en los respectivos links nuestros análisis tanto de esta como de las otras series de la franquicia.
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Recolección
En impactante escena, comenzamos con las calles de New York recorridas por camiones de lo que parecen algo así como recolectores de zombies mientras de fondo suena Ace Frehley con New York Groove y una bizarra nostalgia me invade al recordar que la última vez que escuché ese tema en una banda sonora, estaban los miembros del grupo Kiss luchando contra gorilas blancos a transistores.
La recolección, según parece, apunta a la producción de metano y confirma a los caminantes como fuente de energía, pues son llevados a la iglesia que sirve de base a la Dama (Lisa Emery) y al Croata para arrojarlos en estanques y someterlos a la acción de agentes químicos…
Reclutamiento
En los bosques de las cercanías de la Commonwealth, Maggie está abocada a preparar a Hershel y Ginny para la supervivencia en el apocalipsis. A él se le ve más dócil que al final de la temporada anterior y parece, al menos en principio, aceptar los consejos de su madre sobre cómo arrojar el cuchillo. A Ginny, en cambio, se la ve más ensimismada y reticente, como si no superara (y no es para menos) el trauma de la revelación de Negan.
Un convoy militar llega trayendo un hombre a la rastra al estilo del viejo oeste y con ellos Charlie Byrd (Jasmin Walker, qué buen apellido para esta serie), gobernadora de Nueva Babilonia, junto a su despiadado brazo derecho, la mayor Narváez (Dascha Polanco), y a nuestro ya conocido Perlie Armstrong (Gaius Charles), ascendido ahora de marshal a coronel y devenido en falso héroe por haber supuestamente matado a Negan.
Este arenga a los pobladores anoticiándoles de que han venido a reclutar gente para enviar una fuerza exploratoria a Manhattan y comenzar a recuperar la isla para que vuelva a tener el brillo de antaño.

Maggie no puede evitar mostrarse inquieta, pues sabe y teme que entre los reclutados podría estar Hershel y, para hacer más dramático todo, el sujeto traído a la rastra es un desertor al que cuelgan a la vista de todos en forma de lección y advertencia. Armstrong, en silencio, mira la escena con claro pesar, evidenciando que no comparte la metodología…
Lucille 2.0
En New York, Negan se halla recluido en una celda bajo la iglesia mientras come cucarachas y, en un violín desafinado, un guardia amigable le ejecuta Cuadros de una Exposición, de Modest Músorgsky (o al menos suena a eso). El Croata viene a buscarle para llevarlo ante la Dama y, entre ambos, ponerle al tanto de la fuerza exploratoria que Nueva Babilonia está a punto de enviar.
Quieren que se encargue de gestionar la unión de las distintas facciones rivales de Manhattan para formar un ejército a los fines de enfrentarles y, en particular, que hable con un tal Bruegel (Kim Coates) que, al parecer, controla una especie de mercado de agricultores en el que se reúnen cada tanto las facciones y que es más bien un mercado negro de armas, drogas y apuestas deportivas (estuve a punto de agregar “ilegales”, pero no sé si vale en este contexto).
Al principio y con la tranquilidad zen que de un tiempo a esta parte le caracteriza, Negan se niega (ups, lindo juego de palabras), pero cuando la Dama menciona que sabe en dónde están su esposa e hijo su expresión pasa a ser otra y más todavía cuando, en charla de confesionario (sí, ¡literal!), el Croata le muestra una nueva Lucille que, según dice, le ha adaptado especialmente. Si habrá pesado más para Negan esto o la amenaza de la Dama no lo sabemos, pero termina aceptando el encargo…

Llegados al lugar de reunión, el mismo recuerda poco a un mercado de agricultores y más bien es un dantesco circo romano en el que monstruosos caminantes en modo gladiador combaten entre sí mientras sujetos armados con lanzas y arpones apuestan y vitorean entre la multitud bajo la atenta mirada del tal Bruegel que, sin decir palabra, sonríe perversamente ante cada momento gore que se registra en la arena.
Prueba de Calidad
En Alexandria, entretanto, Armstrong va a ver en privado a Maggie para convencerla de que se les sume. Ella termina aceptando, pero con la condición de que no recluten a nadie en contra de su voluntad: una forma, claro, de que dejen en paz a Hershel y a Ginny. Es una negociación difícil para Armstrong, pero este lleva la propuesta a la gobernadora y a la mayor Narváez buscando convencerlas de que Maggie compensa con creces los veinte soldados jóvenes que allí podrían reclutar.
Ellas, claro, quieren una demostración práctica y, sin estar Armstrong al tanto, arrojan a Maggie a un corral con una veintena de caminantes para ver cómo se las apaña. Conociendo a Maggie como la conocemos, no debería eso ser mayor problema para ella, pero la cosa se pone espesa cuando, de manera inesperada y por propia voluntad, se le suma Ginny…
De nada sirven los ruegos de Maggie ni que Armstrong eche en cara a Narváez que no es lo pactado, pues esta replica que acordó no reclutar a nadie contra voluntad y el de Ginny no es el caso. Maggie logra dar cuenta de la mayoría de los caminantes y Ginny se desempeña dignamente, pero a la larga termina en el suelo y con los mismos encima. Maggie interviene para salvarla y cuando parece que ya no hay más caminantes, uno más se les abalanza y es esta vez Narváez quien interviene oportunamente para bajarlo de un certero disparo a la cabeza…

Misa de Metano
En New York, las facciones se convocan en la iglesia en que vive la Dama y la cosa parece realmente de misa. Como si fuera un predicador, Negan les arenga buscando convencerles de la necesidad de unirse y dejar atrás rencillas del pasado, pero un tal Christos (nombre muy apropiado al lugar) se burla de su estilo pastoral y es festejado por el resto. El Croata le enseña entonces el nuevo bate a Negan y cuando este lo toma, todo cambia…
Propina a Christos una brutal patada eléctrica con las púas del bate, dejándole en el piso y sin que sepamos si se halla inconsciente o ya sin vida. Antes de que los suyos puedan siquiera reaccionar, son puestos a raya por los hombres de la Dama a través de una feroz descarga de lanzallamas que, claramente, constituye una forma de presumir la posesión del metano.

Negan vuelve a la arenga, pero esta vez con un tono más sarcástico que misionero y dejando en claro quién tiene el poder. Y el poder, dice, “equivale a poder”… Para muestra un botón y la ciudad comienza súbitamente a iluminarse como en los viejos días…
Despedida
En la Commonwealth y en compañía de Ginny, Maggie está partiendo junto a los de Nueva Babilonia y Hershel quiere acompañarle, pero obviamente se lo prohíbe, pues si ha hecho lo que ha hecho fue precisamente para salvarlea del reclutamiento. Él la acusa de seguir obsesionada con Negan, idéntico planteo que instantes antes ella hiciera a Ginny con respecto a sus motivos para ir a Manhattan.
Inquietan además a Maggie los dibujos que Hershel ha estado haciendo y que remiten a New York y sus días de cautiverio, habiendo incluso, como viéramos al final de la temporada anterior, un retrato de la Dama sobre el que nada dice cuando ella le pregunta al respecto.
Maggie consigue, de todas formas, que Hershel se quede y acepte su argumento de que, justamente, necesita ir a New York para protegerle, pero una vez que ella se ha marchado, le vemos otra vez enfrascado en sus dibujos y, con una sonrisa que mete miedo, arrojar ahora el cuchillo con sorprendente destreza…
Balance del Episodio
Capitulazo. Temo ser insistente y reiterativo con que The Walking Dead: Dead City es el mejor spin-off de la franquicia (ademas de ser también actualmente la mejor serie en emisión de la misma), pero este comienzo de la segunda temporada no hace más que confirmar el tono oscuro que nos dejara la primera.
Era obvio, eso sí, que Maggie acabaría volviendo a New York. Esta serie se centra en un cincuenta por ciento en ella y no podía durar mucho tiempo lejos de Negan, aun cuando se avizore un escenario que les tendrá en bandos enfrentados, lo cual suena más lógico, pero quizás no sea el contexto que a ella más gustaría.
Todo lo que ha hecho hasta aquí, lo ha hecho por su hijo: fue a New York por él y regresará por él. Pero el joven sigue pareciendo igual de ingrato y mantiene esa fijación casi de Estocolmo con sus captores, al punto incluso de mirar con enfermo morbo su dedo ausente. No sé: a mí ya me está dando miedo y temo que no se va a quedar en Alexandria…
Ginny es otra incógnita. ¿Quiere ir a Manhattan para vengarse de Negan por la muerte de su padre? Eso parece, pero está visto que es un dolor de cabeza para Maggie y la mete en problemas cada vez que puede, así que difícil es creer que no va a hacerlo nuevamente…
Otro personaje que ofrece un interrogante es Armstrong. No porque no le conozcamos (ya lo hemos hecho bastante), sino porque justamente por eso sabemos que es un tipo correcto y quizás pueda volvérseles en contra a la gobernadora y a su general.
Del tal Bruegel, en cambio, no sabemos mucho y ahora no ha emitido prácticamente palabra, pero estando Kim Coates en su piel y con el buen recuerdo que nos ha dejado su interpretación de «Tig» en Hijos de la Anarquía, el personaje promete…
Y Negan está volviendo a ser Negan. En algún punto nunca dejó de serlo y en algún momento de la temporada anterior mostró que el sadismo le sigue saliendo por los poros cuando tiene la oportunidad. Pero lo del bate ha sido igual tan genial como perverso y si bien en un primer momento me pareció pueril o simplista que el Croata le convenciera con solo mostrárselo, termina teniendo sentido ante lo que ocurre después…
La escena de la iglesia fue sublime de tan demencial, magnífica tanto en encuadres como en iluminación y con el altar e imágenes de santos dando un marco casi surrealista a un Negan que se halla a sus anchas en el medio de todo ello. Y tampoco es que sea exactamente el Negan del pasado: en el medio pasaron cosas y ahora está más refinado, por lo que el nuevo bate le calza de maravillas y le permite seguir siendo sádico sin perder el estilo señorial que en el último tiempo ha ganado.
Un capítulo, además, que, con la magnífica dirección de alguien largamente arraigado en la franquicia como Walter Sarazemis, ha impactado desde lo visual y hecho que las palabras sobren en muchos momentos. No hace falta que Maggie diga lo que piensa cuando llegan los reclutadores de Nueva Babilonia y teme por Hershel, como tampoco que Armstrong haga lo propio cuando, ya sobre el final y marchándose de Alexandria, ve colgar de la cuerda al desertor…
En definitiva, un gran capítulo que nos mete de lleno y sin anestesia en la nueva temporada y nos deja el mejor sabor posible de cara a la misma, posiblemente igual de buena que la anterior o quizás mejor. Esperemos que no quede en presunción y a esperar el segundo, cuyo análisis, desde ya, les invitamos a compartir cuando llegue.
Hasta entonces y sean felices…



