Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semanaHoy destacamos Slaine. El dios cornudo Edición del 35 aniversarioAl final del artículo tendréis la portada y el enlace.

Hay cómics que envejecen como el vino. Otros como la leche. Y luego está Slaine, que envejece como una cicatriz, no se va la marca. Norma Comics ha tenido las agallas (y el buen gusto) de publicar la edición 35 aniversario de Slaine. El dios cornudo, y lo primero que te dan ganas de hacer al tenerla en las manos es mirar alrededor y preguntarte:

¿Esto hoy se podría publicar tal cual?

La respuesta es: probablemente no. Y ahí está parte de su encanto.

Porque Slaine nunca fue un cómic educado. Ni correcto. Ni diseñado para gustar a todos. Slaine es exceso, furia, mitología celta pasada por el filtro del heavy metal, la testosterona y una imaginación que no conocía el freno de mano.

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Slaine. El dios cornudo. Un bárbaro que no pide perdón

Creado por Pat Mills y dibujado en su etapa más icónica por Simon Bisley, Slaine es la antítesis del héroe limpio. No reflexiona antes de actuar. No pide permiso. No se disculpa después. Vive en un mundo brutal y responde con violencia, sexo, magia y sangre. Mucha sangre.

El dios cornudo no es solo un título molón. Es una declaración de intenciones. Aquí se habla de dioses antiguos, de rituales paganos, de cuerpos llevados al límite y de un mundo donde la civilización aún no ha domesticado a la bestia. Y Slaine es la bestia.

La edición 35 aniversario: un objeto para lectores sin miedo

Norma no se ha limitado a reeditar el material y listo. Esta edición respeta el impacto visual original, ese dibujo exagerado, musculado, casi obsceno de Bisley, que parece gritar desde cada página. Es un cómic que no se mira: te embiste.

El papel, el tamaño y la reproducción hacen justicia a una obra que necesita espacio para que te deleites. Porque Slaine no funciona en pequeño. Necesita ser grande, exagerado, casi incómodo. Jajaja. Menuda obra.

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El dibujo de Bisley: cuando el músculo era un manifiesto

Hablar de Slaine es hablar del Bisley desatado. Anatomías imposibles, cuerpos como montañas de carne, expresiones que rozan lo grotesco y una sensación constante de movimiento y violencia. No es bonito en el sentido clásico. Es hipnótico.

Cada página parece pintada con rabia, sudor y cerveza caliente. Y no, no es sutileza. Es impacto. Es una época en la que el cómic se permitía ser salvaje sin pedir explicaciones. Y verlo hoy es como abrir una cápsula del tiempo llena de testosterona y mala leche creativa.

¿Ha envejecido mal Slaine? Depende de ti

Leído hoy, Slaine puede incomodar. Hay exceso. Hay crudeza. Hay una visión del mundo que no pide consenso. Pero también hay personalidad, algo que no todos los cómics actuales pueden decir.

No es una obra para todos los públicos. Nunca lo fue. Pero tampoco quiere serlo. Slaine habla a lectores que entienden el cómic como un espacio de libertad creativa absoluta, donde no todo tiene que ser amable, ni correcto, ni moralmente ejemplar.

Conclusión, Slaine sigue siendo un puñetazo bien dado

Esta edición del 35 aniversario de Slaine. El dios cornudo es una celebración de un cómic sin complejos. Un recordatorio de cuando las viñetas podían ser incómodas, excesivas y gloriosamente exageradas.

¿Es perfecto? No.

¿Es sutil? Ni de broma.

¿Es inolvidable? Absolutamente.

Slaine no te pide que lo entiendas. Te pide que lo aceptes o que no te acerques. Treinta y cinco años después, sigue levantando el hacha y sonriendo con los dientes manchados de sangre.

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LA EDICIÓN DEFINITIVA DE ESTE GRAN CLÁSICO DEL CÓMIC BRITÁNICO

Sláine: El Dios cornudo regresa en una nueva edición a gran tamaño con motivo del 35.º aniversario de su revolucionaria publicación. Escrita por el cocreador del personaje, Pat Mills, y con el arte pintado de Simon Bisley, esta historia marcó un antes y un después para la revista británica 2000 AD.

El Dios cornudo es la historia definitoria de Sláine y marcó todo un hito en el noveno arte que ha sido de gran inspiración para muchos artistas gracias a las épicas escenas bélicas que evocan el trabajo de Frank Frazetta.

Esta edición conmemorativa se ha realizado con nuevos escaneos de los fotolitos originales, y se reproducen a un tamaño más cercano al del arte original para poder disfrutar como nunca de este gran clásico.