InicioseriesThe Walking dead (Análisis)Análisis de The Walking Dead. Temporada 10. Episodio 19

Análisis de The Walking Dead. Temporada 10. Episodio 19

Continuamos con los análisis de la extensión de la temporada 10 de The Walking Dead para centrarnos hoy en el episodio 19, “Uno más”, dedicado a contarnos una historia autoconclusiva centrada en Gabriel y Aaron, dos personajes que no son precisamente de los favoritos de los fans.

Aquí puedes ver los análisis de los episodios anteriores de The Walking Dead

Este capítulo no es que este mal, pero me da la impresión de que no es lo que buscan los espectadores a estas alturas de la serie. El principal problema que The Walking Dead ha tenido desde hace años es que muchas veces, sus responsables se van por las ramas, presentado historias centradas en dilemas filosóficos y morales que, si bien pueden añadir peso a las tramas, en la mayoría de las ocasiones lo que hacían era romper el ritmo de las mismas y no ofrecer lo que el público busca: acción y zombies con un correcto desarrollo de personajes. Parecía que este problema se había dejado atrás en las dos últimas temporadas, con unas historias que avanzan de manera más rápida, pero hete aquí que nos encontramos con un capítulo que no aporta absolutamente nada a la trama general.

En “Uno más” seguimos a Gabriel y Aaron en la exploración de los alrededores de Alexandria buscando recursos. Visitan varias localizaciones que tienen apuntadas en un mapa que les ha dado Maggie, pero todas están vacías y lo único que encuentran son zombies a los que van matando.

Aaron y Gabriel salen de paseo

Gabriel es un personaje que ha tenido una gran evolución desde que apareció por primera vez y ahora es alguien totalmente diferente, ha crecido conforme la serie ha ido avanzando. Aaron por su parte no puede ser más plano, es un personaje que no aporta nada (más haya de ser gay para cumplir con lo políticamente correcto) y al que se le intuye potencial, pero que siempre acaba desaprovechado.

En su periplo se ve lo bien que se complementan, acabando con los caminantes y divagando sobre varios temas mientras poco a poco se van hundiendo en la pesadumbre al no encontrar nada que les sea de utilidad, solo los restos de gente que no tuvo tanta suerte como ellos y acabo sucumbiendo en un mundo en el que la humanidad lo pasa cada día peor.

Una pareja que funciona muy bien

Cuando están a punto de dejarlo encuentran un almacén que no estaba en el mapa y que tiene buena pinta. En su interior encuentran un jabalí que matan para darse un festín acompañado de un whisky reserva que les hace pasar mejor la noche. Es en este momento cuando Gabriel demuestra lo que ha cambiado. Le confiesa a su amigo que cree que ahora la maldad es la norma habitual y no la excepción, algo con lo que Aaron no se muestra muy de acuerdo ya que es todo un buenazo.

Cuando Gabriel se despierta con resaca viene lo bueno del capítulo ya que se encuentra con un superviviente llamado Mays (interpretado por Robert Patrick, el T-1000 de Terminator 2) que está como una cabra y fuertemente armado y que acaba haciendo prisioneros a nuestros protagonistas para obligarlos a jugar a un macabro juego.

Toma crossover entre Terminator y The Walking Dead

El juego en cuestión es la clásica ruleta rusa, pero con una peculiaridad. Aaron y Gabriel tienen la posibilidad de apuntarse a sí mismos o a su compañero. Y si se niegan a jugar Mays les pegará un tiro con su arma, pero les promete que el que quede vivo podrá irse. Este personaje es alguien muy turbio que les confiesa que acabó con la vida de propio hermano y su familia después de que le pillara robándole la comida.

Todo vuelve a girar en torno a la idea de maldad que antes comentaba Gabriel. Mays quiere demostrar con este juego que en las situaciones más complicadas todo el mundo mirará por sí mismo con egoísmo puro. Pero la jugada le sale mal. Gabriel y Aaron juegan disparándose a ellos mismo, nunca a su compañero en una secuencia muy bien rodada. En un momento dado, al girar el tambor del revolver se oye un ruido distinto, parece que la bala ha entrado y puede ser el tiro mortal. A pesar del riego el bueno de Aaron no duda y se apunta a la cabeza.

Aaron hace más en este episodio que en todo lo que lleva en la serie

Esto hace que Mays se derrumbe y no deja que Aaron se dispare. Nuestros protagonistas le dicen que son buena gente, y que podría irse con ellos a su comunidad, buscar allí un hogar donde empezar de nuevo, sin cargas del pasado, rodeado de gente buena que se ayuda la una a la otra. Mays acaba sucumbiendo y decide liberar a sus prisioneros. Pero mientras suelta a Aaron, Gabriel le mata aplastándole el cráneo sin piedad.

Aaron alucina, pero su compañero le dice que no podían llevar a su comunidad a alguien tan trastornado y algo de razón no le falta. Y es en ese momento cuando llega la sorpresa. Oyen un ruido y acaban encontrando un escondrijo donde Mays tenía retenido a su hermano, al que había obligado a jugar a su macabro juego con su mujer y su hija, cuyos cadáveres vemos en el suelo. Intentan soltar al hombre y convencerle de que puede tener un sitio en su comunidad (¿arrepentimientos por lo que han hecho con Mays?) pero antes de poder hacer nada el prisionero le quita el arma a Aaron y se pega un tiro. No puede aguantar los remordimientos y prefiere quitarse la vida.

Después de este trance Aaron y Gabriel emprenden el camino de regreso cuando ven a lo lejos uno de los lugares del mapa de Maggie que no han explorado y deciden ir allí, a investigar “uno más”

Valoración del episodio

“Uno más” es un capítulo que si lo valoramos por si mismo tiene una nota bastante alta. El tema que trata, ese análisis sobre la maldad y como afecta a los protagonistas es muy atractivo. Sobre todo, por ver como Gabriel y Aaron piensan de manera distinta y cómo ha ido creciendo el religioso desde sus primeras apariciones.

Gabriel se ha trasformado en un “tío duro”

Por otro lado, la manera en que está rodado es perfecta. Empieza con un ritmo lento para ir llevando al espectador al momento clave, esa ruleta rusa en la que la tensión se respira en el ambiente hasta la inesperada resolución cuando Gabriel acaba con Mays. Todo muy bien.

También me ha gustado la química que hay entre Aaron y Gabriel. Son dos personajes que tiene unos puntos de vista tan contrarios que al final hacen que funcionen muy bien juntos por el contraste que ofrecen. Y es de agradecer que los guionistas al fin se decidan a hacer algo con el pobre de Aaron.

Pero no todo va a ser positivo. A estas alturas de la serie, y más con unos capítulos supuestamente especiales como estos que estamos viendo, el espectador quiere ver algo más que dos amigos discutiendo sobre el bien y el mal. Queremos ver avanzar la trama o revelaciones del pasado (como en los dos episodios anteriores). Parecía que los tiempos de ofrecer historias que cortaban el ritmo habían quedado atrás, pero ya vemos que no. Está bien que lo hayan hecho en este capítulo, que además ofrece una historia interesante. Pero por el bien del futuro da la serie, espero que sea algo ocasional, o corremos el peligro de volver a las andadas.

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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